miércoles, 12 de enero de 2022

Corazón Salvaje - Caridad Bravo Adams (parte 1)


Título: Corazón Salvaje

Autor: Caridad Bravo Adams

Fecha de publicación: 1957

Género: Romance y aventura

¿Cuántas personas (televidentes) no se han rendido a la apasionante historia de Juan, Mónica, Aimeé y Andrés en este inolvidable melodrama de "Corazón Salvaje" en su versión del 93?

Una historia ligeramente diferente al libro, con cambios de nombres y apellidos, así como de los escenarios originales es la que nos muestra la televisión y de hecho, la más reciente versión del 2009 es una mezcla de la historia de Caridad Bravo Adams y de "Yo compro esa mujer" de la autora cubana Olga Ruilópez, pero en esta reseña no voy a referirme a las versiones de televisión sino al libro que está dividido en tres partes; Corazón Salvaje, Mónica y Juan del Diablo.

Argumento:

En la oscuridad, una tormenta y un barco rugen en alta mar, un bote y un chico logran llegar hasta la playa. El joven marinero busca urgentemente a alguien. En ese escenario se conoce a Francisco D'Autremont y a su amigo notario, el licenciado Pedro Noel y en esa noche de tormenta en las Antillas (Martinica) llega a buscarlo el mozo de doce años recién llegado en el bote para entregarle la carta de un moribundo que le espera antes de expirar y Francisco finge no saber de quién se trata cuando le dice el apellido, despachando al muchacho y guardándose la carta sin leer. Noel le insta (luego de recordar algo de la historia del moribundo cuyo apellido le suena) a ir a verlo y cumplir con su última voluntad.

El mozo regresa a la covacha del moribundo y este, se molesta al ver que llega solo y sin el "caballero" que esperaba. El moribundo le revela al mozo, que se llama Juan, cuánto odia al hombre que esperaba y que ese hombre es su verdadero padre y dicho eso, expira. Francisco llega después y al encontrar al cadáver le reconoce a pesar del aspecto. Saca la carta de su chaqueta y decide leerla, ahí se entera de que el muchacho es su hijo, fruto del adulterio entre la que fuera la esposa del muerto y Francisco, al saber esto se rehúsa a creerlo siendo que Noel llega y sirve de conciliador entre el caballero y el mozo. Francisco al final decide llevarlo a su casa y hacerse cargo de él.

Francisco está casado y su esposa Sofía y su hijo Renato esperan su regreso en su hacienda de Campo Real, lo que no contaban era que no llegaría solo, sino llevando a Juan con él en compañía de Noel y aunque al niño rico le agrada tener un nuevo amigo, Juan no está muy convencido y menos, Sofía quien desconfía de él al conocerlo y del argumento de su marido para traerlo consigo y ampararlo. Como siempre, Noel intercede, sin embargo, ella no se engaña y presiente que se trata de un bastardo de su marido.

Renato se ha encargado de vestir a Juan con uno de sus trajes y para el mozo, verse por primera vez en un espejo le deja estupefacto y cuando Francisco le ve dormido al final de ese día, se estremece al reconocer que su físico es su estampa y que el muchacho es definitivamente su hijo, asunto que Sofía le recrimina cuando lo encuentra contemplándolo. La discusión despierta a Juan y Francisco le insta a seguir durmiendo mientras saca a Sofía del cuarto para tratar de calmarla, pero la mujer no cede y Francisco, encendido en cólera amenaza con ahorcarla cuándo ella amenaza con dejar la casa junto con Renato si el bastardo se queda. En ese momento, Renato presencia la discusión de sus padres y le espeta a su padre que no le haga daño a su madre porque él sería capaz de matarlo. Francisco se asombra por la determinación de Renato y la agresión con la que defiende a su madre.

Luego de la discusión, Francisco sale furioso a caballo de su hacienda, siendo testigos de eso Noel, Bautista el criado y Juan que ha presenciado todo y es hasta otro día que le traen en una camilla. Francisco tuvo un accidente al caer por un barranco.

Sofía que pretendía irse con Renato y dejar a su marido, se altera al saber lo que le ha pasado. Apenas y logra ver a su marido consciente cuando le han traído a la casa y él solicita a Renato, le indica que será el señor de la casa, que cuide a su madre y sobre todo a Juan y que le quiera como un hermano. El médico no llega a tiempo y debido a esa caída, Francisco muere.

En los funerales de Francisco, Sofía corre a Juan, pero siendo testigo Renato, le impide marcharse, Juan insiste en irse y hacerse a la mar, excitando así a Renato que también desea irse, le dice que tiene dinero y que esperen. Cuando pasa el entierro intentan escapar, pero son interceptados en el río por Bautista, Noel y la misma Sofía. Juan logra escapar con el dinero de Renato y el niño, no tiene más remedio que quedarse con su madre, aliviada de recuperar a su hijo y deshacerse del bastardo. De ahora en adelante las cosas cambian en Campo Real, Sofía le pide a Noel todos los papeles en referente a su marido y luego le echa de la propiedad, nombra administrador al criado Bautista y debido al escape de Juan, Renato enferma de gravedad.

Días después cuando Renato se recupera de las fiebres, Sofía toma la determinación de enviar a su hijo a estudiar a Francia con la idea de que se olvide de Juan y para eso se vale de la parienta del Gobernador, Catalina Molnar viaja también en compañía de sus dos hijas de 9 y 7 años, Mónica y Aimée y es a ella que le encomienda la travesía de su vástago. Desde ese momento los niños traban amistad. Poco antes de zarpar, Noel llega con los documentos pendientes de Renato y Sofía aprovecha para disculparse y pedirle información de Juan. Para tranquilidad de ella y pena del notario, Juan se embarcó como grumete rumbo a Jamaica y es obvio que no le verán jamás. En ese instante, el barco zarpa y Renato triste, sólo recuerda la promesa a su padre de proteger a Juan y buscarlo cuando regrese.

Quince años han pasado y los cuatro niños antes descritos ahora son adultos. Mónica, alta y esbelta, hermosa y grácil, sufre por amor y herida, buscando la paz, desea entregar su vida a Dios y al convento. Renato, convertido en todo un hombre, rubio y de figura gallarda, montando con fiereza su caballo es el amo de las tierras que le rodean y ante las injusticias que Bautista ha cometido durante su niñez y ausencia para con los trabajadores, decide ahora cambiar las cosas. Aimée, seductora y caprichosa, coqueta y ardiente, desea vivir en libertinaje y hacer lo que le plazca, aún comprometida en matrimonio a un hombre que no ama lo suficiente y por último, un audaz pirata, señor de las aguas del Caribe, fuerte y desafiante, imponente y bravo, aquel hombre alto, de pecho firme, ancho, atractivo bronceado y de intensos ojos italianos, regresa como capitán de su barco a su tierra. Las personas que lo conocen bien le llaman Juan del Diablo.

En la casa de las Molnar, que no está lejos de la playa, una impaciente y deseosa Aimée, busca desesperada al dueño de sus febriles pasiones que en ese momento llega atrapándola en besos y abrazos a través de los barrotes de su ventana para citarla después en una gruta y seguir dando rienda suelta a sus pasiones desatadas. La seductora mujer lleva algún tiempo siendo su amante desde el momento en que se conocieron en la playa. Aimée ha sucumbido a los deseos de Juan del Diablo. Caso contrario es la dulce y virginal Mónica, que por problemas de salud física y emocional, ha salido del convento para regresar a su casa y ser probada entre el mundo del que huye y solo así saber si tiene vocación religiosa o no. Mónica deberá luchar contra la tentación, algo que no le será fácil.

Renato habla con su madre, le cuenta sus deseos de bienestar para con los jornaleros, lo enamorado que está de Aimée y sobre todo, cumplir el último deseo de su difunto padre; buscar a Juan, asunto que le molesta a Sofía y que se esfuerza por disimular.

Mónica ha regresado a su casa sin imaginar que se toparía con el hombre que deseoso y desesperado busca a Aimée, confundiéndola con ella. Es en ese momento que conoce a Juan del Diablo y se da cuenta que su hermana tiene que ver con ese hombre. Cuando Aimée regresa de su paseo la encara por no respetar su relación con Renato y la promesa que le hizo, pero la discusión se ve interrumpida precisamente por la madre de ellas y por él que ha llegado a la casona para invitarlas a la finca de Campo Real. Cena con las mujeres, pero la impaciencia se apodera de Aimée que debe verse con Juan si no, llegará a buscarla y la descubrirán puesto que está jugando con dos hombres al mismo tiempo sin que ellos lo sepan. Al final de la cena, ella logra escaparse cubriéndose con un velo de Mónica y Renato que no está tan lejos de la casa, logra divisar esa sombra que se desliza rumbo a la playa, sin imaginar que se trata de su prometida y que va a verse con su amante para disfrutar las mieles del placer salvaje del que es esclava.

Aimée logra entrevistarse con Juan, justo a tiempo en el que él iba a buscarla. El pirata saldrá de viaje por semanas y le ordena esperarlo hasta su regreso, ella se lo promete. Cuando regresa a la casa, Aimée evita darle explicaciones a su hermana que la ha enfrentado sobre su furtiva salida y Mónica, intrigada se pregunta qué relación tiene su hermana con el hombre que llegó a buscarla. Por otra parte, Renato busca al notario Noel, quien se alegra de volver a verlo hecho ya todo un hombre. Renato quiere que él le asista en la hacienda, así como lo hizo con su padre y el notario acepta, aún imaginando que a la madre de Renato, no le hará gracia el asunto.

En una taberna de mala muerte, Juan en un juego de cartas apuesta su barco, el asunto no sale bien ya que acusa a su oponente de trampa e hiriéndolo con cuchillo, empieza un pleito que le obliga a huir sin imaginar que es seguido por Renato, después de tantos años vuelven a verse, pero Juan es indiferente, lo que no imaginaba era que sería apresado antes de hacerse a la mar y es Renato, con la ayuda de Noel que logra llegar a un arreglo con el herido que lo acusó por la agresión. Sin embargo, Juan en su orgullo se niega a reconocer la ayuda prestada y jura devolverle a Renato todo el dinero que le debe. Por otra parte, Aimée que divisa el mar se pregunta el porqué el barco de Juan sigue en la ciudad e intuye que algo pasa, intuición que también a Mónica no engaña iniciando también una discusión entre las hermanas. Aimée comienza a hartarse de Mónica y Mónica comienza a tener la seguridad de que el hombre que conoció y el barco en el horizonte están asociados para despertar la inquietud de Aimée.

Aimée como siempre, ha desaparecido y Mónica sale a buscarla solo para toparse con Juan del Diablo quien evita que ella resbale por unos peñascos salvándola, es la segunda vez que tienen un encuentro cercano y aunque ella no entienda, se molesta por la insolencia y seducción de él y a él, le harta la novicia que colma su paciencia, aunque note que es muy diferente a su hermana. Una vez yéndose Mónica, Juan y Aimée se encuentran y el vuelve a exigirle que lo espere a su regreso. Mónica se flagela queriendo regresar al convento, pero sigue siendo rechazada y tiene plazo de un año para tomar los hábitos. Renato regresa por ellas y las lleva a las tres a su finca de Campo Real.

La familia Molnar llega a Campo Real y Sofía está feliz por recibirlas y conocer a las hermanas ya adultas. Aimée finge su sentir y para Mónica es una tortura estar cerca de Renato y constatar cada vez más, lo enamorado que está de su hermana que no lo merece. Días después y sin poder soportarlo y luego de una discusión con Aimée frente a todos por su indecisión por posponer fecha de boda, decide regresar a su casa, siendo que su hermana y madre se irán también con ella. En cinco semanas se llevará a cabo la boda y Aimée desea respirar ese tiempo lejos de Renato. La situación de ambos, cada vez es más dolorosa para Mónica, que con dolor e impotencia reconoce que Aimée maneja sus almas a su antojo, obligándola a callar.

Una astuta Aimée visita al notario Noel para saber del capitán del "Luzbel" a quien supuestamente le había pagado una mercancía, supuestos regalos para su prometido Renato, sin imaginar que don Noel le haría saber dos cosas; que Juan y Renato se conocían y que el capitán, no volvería en años por los pleitos que tiene con las autoridades. Saber todo eso hace que Aimée tome una rotunda resolución; casarse como estaba previsto ya que Renato ha llegado para llevarlas otra vez a Campo Real por consejo de su madre Sofía. Mónica una vez más comprueba la astucia de su hermana y no le queda más remedio que aceptar que el hombre que ama, va a convertirse en su cuñado, en su hermano y hacer morir sus sentimientos por él.

Juan del Diablo está próximo a regresar a Martinica y su único anhelo es tener a Aimée como su mujer junto a él. Entretanto, Aimée es prisionera de su capricho, ya su boda está a las puertas y ver el ajuar que Sofía ha dispuesto para ella poca gracia le hace. En su mente solo vive Juan y poco falta para atarse a Renato, a un hombre que no quiere, pero con quién deberá conformarse. Por su parte Renato vive su ilusión, aunque también las preocupaciones por sus trabajadores, asunto que a Aimée no le importa y que a él le entristece. Ella misma lo empuja hacia Mónica para que le ayude, ya que su hermana es más empática con esos temas filantrópicos, Renato en el fondo se decepciona de su prometida, en cambio le agradece a Mónica su interés y ayuda, aunque en el fondo para la joven es un suplicio, pues estar cerca de él es clavarse más profundo los sentimientos que la ahogan hacia el hombre que ama sin ser correspondida. 

Mónica se asombra de manera negativa al ver por ella misma la condición de los trabajadores en Campo Real, muchos están muy enfermos y eso la lleva a tener un altercado con Bautista, quién sólo obedece a Sofía sin acatar los deseos de Mónica por lo que, al enterarse Renato, lo encara frente a la madre. Sofía no quiere perder a su eficiente capataz y suaviza la situación, calmando la exaltación y malestar de Renato al saber por Mónica lo que pasaba, diciéndole que deje las cosas para después de su boda y a Bautista le ordena acatar las disposiciones de Mónica para mejorar la condición de los trabajadores. La boda está a las puertas y no habrá nada que la detenga. Ni siquiera los caprichos de Aimée ni la llegada de Juan.

La inminente boda llega, Aimée y Renato se casan ante el dolor de Mónica y el desconocimiento de Juan, y este segundo llega de su viaje a buscarla, dispuesto a darle todo su dinero y a hacerla su mujer si es posible ante la ley. Cuando se presenta vestido como un caballero ante el licenciado Noel, este se asombra ya que verlo así le hizo volver el tiempo y reconocer la figura de alguien; Juan es exactamente igual a Francisco, su padre, sin embargo, sobre el escritorio del notario había un papel cartulina que Juan hojeó curioso y de golpe se enteró de todo; Aimée se había casado con Renato y cuál ciclón furioso sale dispuesto a enfrentarlos a ambos y hacerles pagar la traición.

Juan ha ido tras su venganza contra Aimée y Renato sin imaginar que en el camino va a encontrarse con Mónica a caballo y casi la atropella con su coche. Discuten y él, le espeta todo lo relacionado con su hermana, asunto que Mónica ignoraba, le persuade de no hacer nada por su arrebato de ira justo en el momento en que llega Renato y feliz abraza a Juan, quien amansado por Mónica ha decidido esperar para vengarse de la manera más cruel. Él y Mónica se regresan juntos a Campo Real y al saber Sofía quién es, la ira y el desprecio la domina y más cuando asombrada lo nota igual a su difunto marido, como también, al verlo Aimée no lo soporta y se desmaya por la impresión. Lo que Juan no imaginaba era que Renato le propondría ser el administrador de Campo Real, asunto que Mónica le ruega no aceptar, pero que Juan ve como una oportunidad para vengarse.

Aimée no puede contra lo que siente y Renato intenta disculpar sus arrebatos. La mujer, con sus artimañas logra enternecerlo y a su vez seguir engañándolo, con la ayuda de su sirvienta logra entrevistarse con Juan, quien al tenerla frente a él le espeta todo lo que siente y ahoga, luego de esa entrevista en que le deja ver a ella la meretriz que es, ahogándola aún más en su orgullo herido, Juan acepta ante Renato ser su administrador en Campo Real a la vista de una Mónica estupefacta que no puede creer el juego del pirata, quién le advierte que quien se ríe de él lo pagará con sangre.

Juan le muestra a Mónica la maldad de los hombres y lo que cree la indiferencia de Dios al hacerle ver las cicatrices de Colibrí, el negrito que ha adoptado porque en el niño y su sufrimiento se ha visto a sí mismo. Ella se compadece y le coge cariño al niño que la cree su nueva ama, una que le había dicho su amo. Por otra parte, Noel llega a la hacienda sin entender muy bien lo que sucede en el ambiente ni en la persona de Juan que había salido furioso de su despacho cuando vio la invitación de los novios, aunque notando a Aimée y el sarcasmo de Juan, más piensa en el asunto y Renato que creyó tener en él a un aliado para que le apoyase en su decisión sobre Juan, se decepciona al darse cuanta que no. Para colmo, entre él y su esposa se da ya la primera discusión por los arrebatos infantiles de una mujer herida y desesperada, pero termina perdonándola cuándo ella se lo súplica. Por un momento Renato creyó haber vivido una quimera y que su relación era una mentira, sin embargo, Aimée se encargó de calmarlo con su lisonjería, aunque ella imaginara estar entre los brazos de Juan.

Juan y Mónica se enfrentan, el primero por insistir en su venganza y la segunda porque no se lo permitirá, Juan nota con que fiereza Mónica defiende a Renato y entonces deduce que ella está enamorada de él. Mónica se avergüenza por darse cuenta de que ese "salvaje" ha logrado ver su verdadero tormento hasta el fondo de su alma y sólo al platicarlo con su madre se da cuenta de que ella está sacrificándose por amor a Renato. Mónica sabe lo que tiene que hacer y lo hará porque ya tiene las fuerzas para hacerlo.

Juan y Aimée vuelven a encontrarse y se confiesan lo que sienten, Juan desea llevársela, pero ella no acepta, al menos no así como él lo quiere. En ese momento, deben esconderse porque Renato y Mónica se acercan y escuchan la plática, Renato tiene buenos sentimientos para todos y sobre todo para Juan, a quien quiere tener como un hermano, como se lo pidió su padre. Cuando ellos se apartan, Aimée y Juan vuelven a discutir y ante lo que Mónica nota, Juan se aleja y Mónica increpa a su cínica hermana con quién tiene otra discusión, misma que es atajada por Renato que regresa al encontrarse con Juan y dándole su empresa de ese día. Mónica ya no soporta la actitud de Aimée y ahora debe enfrentarse a lo que se ha inventado para salir ella del paso; que Mónica deja de ser monja porque está enamorada. Lo que ella ignora es que Aimée le ha dicho a Renato que Mónica se ha enamorado de Juan, algo que él no puede creer del todo. Los planes de Aimée de que Mónica se fuera no le salieron y por eso buscará atormentarla aún más y burlarse de ella.

Yanina, la sobrina de Bautista el capataz, sospecha que Juan y Renato son medio hermanos para coraje de Bautista que le odia. Juan insiste en preparar todo para irse en su barco y llevarse a Aimée a quien previno, sin embargo Mónica lo sospecha y al parecer también Noel que intenta intervenir a petición de Sofía para darle a Juan el dinero que quiera a cambio de largarse y apartarse de Renato, sin embargo a Juan no le interesa ni el trabajo en la hacienda ni su relación con Renato, lo que quiere es irse y llevarse a la única joya que le interesa, asunto que asusta a Noel, quién debe hacer memoria y atar cabos ya que Mónica también lo sabe. Renato que no se engaña, sin querer se da cuenta que su Aimée y Juan ya se conocían por un asunto de una mercancía para él como se lo dijo la mujer y como tontamente lo confirmó Noel, poniendo al joven amo en alerta ya que no entendió entonces porque Aimée le mintió. No obstante, está decidido a saber la verdad, especialmente sobre su padre y para eso se valdrá de Noel. 

Continuará...


sábado, 11 de diciembre de 2021

El Castillo de los Cárpatos - Julio Verne (parte 2)

 

Como lo dedujo Frik, dos viajeros extranjeros han llegado a la posada del Rey Matías. Se trata del conde Franz de Télek y su acompañante Rotzko, a quienes en la mañana siguiente, se les habla de los sucesos acaecidos en el famoso castillo de los Cárpatos, despertando la curiosidad del noble que como buen incrédulo, les hace ver que en ese lugar no hay espantos sino gente viva, que debe esconderse en dicha fortaleza por algún motivo. El joven nota que está entre gente realmente supersticiosa y hacerles creer lo contrario y su error, no será nada fácil. No obstante, pensando en continuar su camino, se le ocurre preguntar sobre el dueño del castillo y cuando se le informa quien es, palidece de golpe repitiendo el nombre: Rodolfo de Gortz.

El autor nos introduce a estos nuevos personajes y a una lamentable historia; la vida del rumano conde Télek,  su amor por la cantante lírica Stilla cuando viajó a Italia (Nápoles) y la conoció y también a su rival, el misterioso barón Rodolfo de Gortz, que sin imaginarlo, lo ha encontrado en su viaje y pretende enfrentarlo luego de lo que le hizo; quitarle al amor de su vida.  Se dice que cuando la joven decidió dejar su carrera para casarse con el conde de Télek, provocó el malestar del público por privar al mundo del talento de la joven, como también provocó el odio hacia él de Rodolfo, quién en la última noche de ópera, estando en su balcón, se desveló su rostro ante la cantante en escena, provocándole tal espanto y terror que cayó muerta al instante. Franz enfermó de dolor y Rodolfo, desapareció para siempre, no sin antes, en una nota, culpar al conde de la muerte de su preciada y venerada artista. El barón la conoció primero y se había obsesionado con la voz de la joven.

Franz, una vez sabiendo lo que era de su personal interés, decide hablar con Nic para saber más de su experiencia y cerciorarse de que su hipótesis es real y que en ese castillo no hay fantasmas sino alguien real y que ese no es otro que Rodolfo de Gortz que regresó a habitar su morada y que por el motivo que fuese, ahuyentará a los vivos curiosos y eso es lo que desea saber. ¿Qué es lo que esconde?

Franz lo ha pensado mucho y recordando lo que sucedió cinco años atrás, decide ir al dichoso castillo para enfrentar al ser que le arrebató el amor, pues está seguro de que se trata de Rodolfo, quién está vivo, habitando de nuevo su castillo y quién por artilugios se está valiendo de ellos para ahuyentar a los curiosos y evitar ser molestado. Lo hace, pero es persuadido por Rotzko de regresar y dejar tan arriesgada y peligrosa empresa, sin embargo, en el momento en que se disponían a irse, una figura femenina le aparece en los dominios del torreón del castillo y Franz, creyendo alucinar, la reconoce. Su amor, su Stilla, está viva y con eso basta para permanecer en ese maldito lugar y rescatarla.

Franz, excitado por la locura, decide rescatar a la que cree prisionera del barón de Gortz y decide hacerlo solo, apartando a Rotzko e indicándole que lo espere esa noche en las tierras que rondan el desfiladero del Vulcano y que a media mañana, si aún no ha regresado, entonces que se vaya a Karlsburg y dé parte a la policía para que asalten el castillo. Rotzko obedece no muy convencido y una vez separados, Franz se dirige entonces a la fortaleza, que en la oscuridad de la noche no es más que una trampa mortal, trampa en la que cae cuando de repente se ve dentro del castillo, encerrado y siendo prisionero.

Dentro de la oscura fortaleza, Franz no sólo debió lidiar con el laberinto que representaba el lugar, sino que al perderse al ir descendiendo, de repente se encontró en una cripta, donde volvió a escuchar la voz de su Stilla, se creyó loco y al intentar salir, no sólo se dio cuenta que era prisionero del castillo sino también de la misma cripta por haberse quedado encerrado en el lugar.

Franz apeló a su todavía juicio porque si enloquecía estaba perdido. Al hablarle al sonido de la voz de su Stilla ella no respondió, según él no lo reconoció y por eso creyó que ella, en ese encierro de cinco años y con el monstruo de su captor había enloquecido y él, por ella y para rescatarla no podía enloquecer tampoco, por lo que hizo acopio de su ingenio y las pocas fuerzas que tenía para intentar escapar. Le costó encontrar una salida, y cuando creyó sentirse perdido y sin otra salida más que la locura y la muerte, logró dar bajo sus pies con el camino que lo llevó hacia una capilla en ruinas y aunque sin lograr salir del todo, debió detener su trabajo al escarbar cuando escuchó a una persona aproximarse y al verlo gracias a la luz de un farol que lo alumbraba lo reconoció; se trataba de Orfanik, un extraño inventor que siempre acompañaba al barón y entonces supo que realmente ese hombre estaba en el castillo, no tardando en verlo pues poco después le hizo compañía a Orfanik. Franz se asombra al reconocerlo y más por verlo exactamente igual a como lo vio la última vez, sin que el tiempo le alterara el aspecto físico. Eso le asombró como también le valió su escondrijo para escuchar la plática de esos dos.

Franz escucha la plática de los hombres y descubre todo cuanto ha acontecido. Nada ha sido sobrenatural como lo creen las gentes de Werst, sino obra de la ciencia, de la física y la química, gracias a los talentos del inventor Orfanik, cuyo genio, no reconocido por el mundo si fue apreciado por el barón, poniéndose entonces a su servicio. Todo lo pasado desde la cola de humo visto por Frik tiene su explicación lógica y científica y la manera en la que el barón se daba cuenta de todo lo que pasaba en el pueblo, era gracias a un hilo de cobre que conectado a un teléfono, en su castillo escuchaba todo desde la posada sin necesidad de auricular, haciendo que pudiera prepararse para espantar a los supersticiosos por todo lo que escuchaba de los que se reunían allí. Así fue como Nic escuchó la voz que le advirtió del peligro si iba al castillo, gracias a la maquinaria de Orfanik, hizo producir una serie de fenómenos proyectados que fueron los que espantaron a Patak, lo que pasó con Nic en el puente levadizo fue una descarga eléctrica y el que Patak no pudiera moverse fue por unas placas que como imán lo sujetaron al suelo. Ahora Franz lo sabía todo, sin embargo, el barón y Orfanik se preparaban para huir por un pasadizo que conectaba el castillo con la garganta del Vulcano, porque sabían que Rotzko venía hacia ellos con una tropa de policías y a ellos no se les iba a engañar con supuestas artes diabólicas. No obstante, el barón había dicho una sola cosa que paralizó a Franz; mientras Orfanik se adelantaba hacia la ciudad de Bistritz, él escucharía por última vez la voz de su Stilla.

Luego que los hombres se fueran de la capilla y quedaran en sus planes, Franz, que ha vuelto a quedar solo en la oscuridad, aprovecha seguir con su tarea de quitar los viejos ladrillos con la ayuda de su cuchillo hasta lograr salir a la capilla donde momentos antes, estaba Rodolfo y su inventor. Se dirigió a la puerta por donde les vio salir y después de un desesperado recorrido se vio en un salón con algunos extraños artilugios que no alcanzaba a comprender, sin embargo, en un sillón miró al barón sentado e inmóvil y cuando se disponía a atacarlo, la visión de su Stilla cantando esa última aria en el teatro de Nápoles, lo paralizó dándole toda su extrema atención y desviándolo de su propósito. Verla lo extasió, pero también lo perturbó ya que él no entendía como es que ella no le reconocía al verlo, la creyó realmente loca bajo los dominios del barón y su encierro. Al momento que Franz se precipita hacia ella para llevársela, se topa frente a frente con Rodolfo que reacciona viendo a su enemigo vivo y cerca de él, y para herirlo más, en el momento en que Franz creyó rescatar a Stilla, Rodolfo se lanza hacia ella sin que Franz pudiera detenerle a tiempo y le encaja a la figura femenina, en el corazón, el mismo cuchillo de Franz, provocando que la figura de la mujer se quiebre en miles de fragmentos cuál cristal. Franz está demasiado aturdido ya que al ver aquello y sin comprender, casi lo enloquece y ya sin tener más fuerza, intenta atacar al barón, pero cayó desvanecido cerca de su enemigo y Rodolfo, aferrándose a una extraña caja, huye de su salón porque sabe que falta poco para que el castillo vuele en pedazos, no obstante en su huida y ante una primera detonación, Rotzko le reconoce a distancia y disparándole, no le hiere a él sino que destroza la caja que con tanto cuidado se llevaba, haciendo que Rodolfo enloquezca de dolor y de ira. En ella se llevaba la voz de Stilla que tanto había preservado y que ahora le habían destruido y para colmo, otra detonación se produjo, haciendo volar gran parte del castillo en lluvia de piedras.

El desenlace se acerca y al ver Rotzko y Nic la explosión del castillo, les asustó ya que el primero solo pensaba en su amigo y su destino. En los escombros entre la muralla y la base del torreón encontraron un cuerpo que cualquiera en Werst reconocería y del cuál dieron fe; se trataba de Rodolfo y al seguir buscando, encontraron el de Franz en el primer piso del torreón que gracias a un arco medio hundido de la muralla no quedó sepultado y aunque estaba vivo, (aunque desvanecido) únicamente como delirio repetía la frase del aria de su amada con la mirada extraviada y sin reconocer a nadie. Habían pasado tres días desde que el conde decidió enfrentar a Rodolfo y rescatar a Stilla, por lo tanto, era lógico que sin la ración adecuada de agua y alimentos, sumado a la oscuridad del encierro donde no supo si era de día o de noche y su frustración por no lograr salir, como también haber visto lo que pasó con su Stilla, Rotzko con tristeza supo el estado que su amo presentaba; por desgracia había perdido la razón.

¿Cómo se supo entonces estas situaciones que se narraron si el único que podía decirlo estaba demente? 

Resulta que cuatro días después, Orfanik que se cansó de esperar al barón en la ciudad de Bistritz, donde se encontrarían y viendo que no aparecía, decidió regresar a Werst y rondar por los despojos del castillo, pero gracias a Rotzko que le conocía, los policías le aprendieron y le interrogaron. Resulta que no sólo confesó que la cantante estaba bien muerta y enterrada en Nápoles, sino que a la obsesión del barón por ella, utilizó unos aparatos llamados fonógrafos para en sus placas grabar la voz de la mujer en sus representaciones de Stefano y Orlando en el teatro, de ahí el que su voz se escuchara pues era lo que calmaba al barón todas las noches y hubo algo más; un sencillo artificio de óptica. Como Rodolfo tenía un magnífico cuadro de la Stilla, esa misma imagen, reproducida en espejos y en lugares estratégicos, daba la impresión de volverse una aparición y fue así como utilizando ese truco, Franz fue atraído hacia el castillo, pues las intenciones de Rodolfo era no sólo aprisionarlo sino matarlo, ya que tenían los planes de provocar la explosión y el barón de huir hacia Bistritz que era donde Orfanik le esperaba. Así pues quedó explicado y resuelto el misterio que rodeó en esos días desde el humo en el torreón a la aldea de Werst, despertando la excitación en sus habitantes y también sus supersticiones. 

Lo que Orfanik dedujo es que el barón no buscó escapar sino sepultarse más rápido y morir debido al disparo que le destruyó la caja que llevaba, ese era un fonógrafo y sin la voz de Stilla, para él ya no tenía caso seguir viviendo. El resto de fonógrafos Orfanik se los dio a Rotzko para ayudar a la condición del conde, que en efecto, fue llevado a su castillo en Krajowa y sólo ante la voz de su amada, reaccionaba un poco de su mente perdida hasta con el tiempo, volver a recuperar su razón.

Una semana después de los sucesos en el castillo, Nic y Miriota, su prometida, se casaron y aunque los sucesos fueron explicados con base científica, (algo que repetía Patak dándose la razón desde el principio como buen incrédulo) para los personajes notables de Werst seguían siendo sobrenaturales y esas leyendas transilvanas, seguirán contándose tras generación y asegurar que seres de otro mundo, los rondan y que se niegan a dejarlos, especialmente, al castillo de los Cárpatos.

Sin duda una historia corta de 18 capítulos, pero que se van en un suspiro. Muy entretenida y muy bien narrada a pesar del exceso de descripciones tan minuciosas y tan concretas que sorprenden como si el autor hubiese estado en esos lugares, haciendo al lector participe de ello. Sólo el genio de Verne pudo mezclar la ciencia y lo paranormal, introduciendo al lector en tan atrapante historia sin dejar de leer hasta el final, encajando toda la trama y los sucesos que mantiene al lector enganchado por su aire tétrico y dando la explicación lógica con base en la ciencia.

Una obra muy recomendable, una lectura agradable y una historia, que por su drama romántico le llega uno a tomar cariño y tener empatía por el pobre conde de Télek y a su vez, respeto al barón de Gortz. En lo personal, no niego que estas explicaciones científicas me decepcionaron un poco, aunque sean lógicas (desde lo que le pasó a Nic deduje que había sido alguna corriente lo que le aturdió) pero es que en el misterio está el encanto y yo prefiero quedarme con la parte sobrenatural de la historia, con el encanto de la fantasía, con la idea de un castillo embrujado y con la historia de la dinastía de Gortz, que aunque fueron humanos comunes, nada quita imaginar que este Rodolfo tenía su lado macabro e inmortal o al menos, algo sobrenatural. ¿Qué rostro le hizo ver a la Stilla para que tal fuera su impresión y cayera muerta?

Si aún no conoces la historia te invito a que lo hagas y leer lo que sería un "delicioso entremés" entre las obras del gran Julio Verne.


domingo, 5 de diciembre de 2021

El Castillo de los Cárpatos - Julio Verne (parte 1)

Título: El Castillo de los Cárpatos

Autor: Julio Verne 

Año: 1892

Género: Terror gótico

Una obra alejada del estilo de ciencia ficción del autor es precisamente esta y de hecho, leer esta narrativa es algo difícil asociarla a Verne, aunque por ser una novela corta y de temática gótica y de terror, con su toque de romance, misterio y drama, ambientada en la fascinante Transilvania y que destaca su minuciosa descripción, abrió la brecha para otras obras posteriores; Drácula de Stoker y El Fantasma de la Ópera de Leroux.

"Esto no es una narración fantástica; es tan sólo una narración novelesca. ¿Es preciso deducir que, dada su inverosimilitud, no sea verdadera? Suponer esto sería un error."

Con estas palabras inicia el escritor a introducirnos a una historia que, como dije, a pesar de su minuciosa descripción del entorno, lenguas, lugares y datos históricos, te va atrapando a medida que lees. 

En la alejada y pequeña aldea de Werst, cerca del río de Valaquia, en Transilvania, tierra de leyendas y supersticiones, yace apacentando un rústico pastor llamado Frik, cuya tranquilidad se ve alterada cuando pone su atención en el lejano castillo en la meseta de Orgall, en donde gracias a un catalejo que le vende un buhonero, mira que de dicho castillo, que se supone abandonado, sale humo de un torreón y entonces, decide dar la alarma, alterando a su vez, a las personas de la aldea. 

El autor describe con detalle el famoso castillo, su historia y a su extraño propietario; el barón Rodolfo de Gortz. Personaje que quienes le conocen o han oído hablar de él, le temen por ser tan misterioso, llegando a creer que ni siquiera es humano.

El pastor Frik, superticioso por naturaleza, asustado le informa a su amo, el biró Koltz, autoridad del pueblo, lo que vio en el dichoso castillo que suponen abandonado y esto enciende las alarmas de los demás vecinos que se dieron cuenta del asunto, debatiendo que hacer, pues era la creencia de que el lugar estaba maldito y asustaban.

Las personas (más notables) se reúnen en la posada de un judío llamado Jonás, dueño del "Rey Matías" siendo sólo unos cuantos; Frik, Koltz, un maestro de nombre Hermond, un médico llamado Patak y un valiente guardabosques (futuro yerno del biró) para debatir qué hacer y es éste precisamente,  quien decide ir al castillo y saber la causa del humo en el torreón. Se trata de Nicolás Deck, quién reta a otro íncrédulo personaje a acompañarlo; el doctor Patak.

Nic, el guardabosques, apuesto, ágil y vigoroso, prometido de la hija de la máxima autoridad del pueblo, a pesar de recibir una extraña advertencia de no ir a esa expedición por parte de una voz invisible que le vaticina desgracia, decide enfrentar el misterio del castillo e ir, junto con Patak, médico de la región que incrédulo de los espíritus, al final su miedo sale a flote, pero sin librarse del reto y ambos se internan en el bosque y al camino que los llevará al que creen el embrujado castillo de los Cárpatos.

Los viajeros exhaustos por la travesía se preparan para acampar pues les cayó la noche, sin embargo, el doctor (que olvidó su incredulidad para sucumbir al miedo) no pegó ojo en toda la noche siendo víctima del pánico y las supersticiones, en cambio Nic logró descansar algo, sólo para ser despertado por el tañido de una campana que provenía de ese castillo embrujado, haciendo que ambos hombres se paralizaran, uno de miedo y el otro como por hipnotismo. Al amanecer siguieron su ruta, no obstante, el valiente Nic que llegó a escalar el castillo, pronto supo que la amenaza recibida por aquella voz se haría realidad, dándose una caída del puente levadizo y perdiendo el conocimiento.

Frik que no había dejado de ver por su lente, creyó que los dos hombres que había divisado a lo lejos eran Nic y Patak, pero no, al parecer eran un par de extranjeros que como buenos turistas, se dedicaban a conocer esas tierras valacas y probablemente, llegaran hasta la aldea buscando una posada. No obstante, ante la tardanza de los valientes, el señor Koltz y compañía, deciden ir tras el dúo insensato y encontrándolos, los traen de vuelta al pueblo. Nic no murió tras su caída, pero si lo traían en camilla y no muy bien. El doctor Patak luego cuenta la odisea de su viaje, los sustos que vivió, las visiones que vio y también la caída de Nic que presenció. Físicamente, el hombre no estaba bien y sólo esperaban que el padecimiento del guardabosques pudiera curarse con remedios normales y no con sobrenaturales.


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viernes, 5 de noviembre de 2021

La leyenda de Sleepy Hollow - Washington Irving (2/2)

Cuenta el narrador que varios años después, un viejo granjero que estuvo en Nueva York y por quien se conoce la historia, aseguraba que Ichabod vivía, pero que por sus miedos, sumado al rechazo de la heredera Van Tassel, se había ido de Sleepy Hollow a otro lugar del país y donde había seguido estudiando llegando a ser abogado, periodista, político y magistrado.

Poco después de la desaparición de Ichabod, Bones desposó a Katrina y algunos aseguraban que cuando se mencionaba el suceso, el hombre estallaba en carcajadas, lo que hacía deducir que él sabía más de lo que aparentaba. No obstante, las ancianas del lugar aseguraban que el ilustre profesor había desaparecido por las artes sobrenaturales y a raíz de eso, el puente se volvió el objeto del terror supersticioso haciendo que el camino se cambiara y se evitara pasar por él. La que fue la escuela pasó al abandono, pues se murmuraba que allí aparecía el espíritu del pobre pedagogo, víctima del infortunio ya que más de un lugareño, creía oír su voz a la distancia entonando alguna de sus melodías en el tranquilo e inquietante silencio de Sleepy Hollow.

La nota final que agrega el autor y la descripción del viejo granjero que contó la historia, hace pensar que dicho cuentacuentos posiblemente era el mismo Bones que al ser cuestionado por otro de los caballeros que escuchó el relato, se limitó a decir que la moraleja era simple; "no existe ninguna situación que no tenga sus ventajas, siempre que se sea capaz de soportar una broma". Es por esto que se asegura que el dichoso jinete que le apareció a Ichabod no era ningún espectro sino el bromista de Bones que sabía que sólo así y valiéndose de esa treta, reforzada por los miedos del profesor, iba a librarse de su rival y tener libre el camino para seguir cortejando a Katrina y casarse con ella e inclusive, el relato termina haciendo ver los aires de triunfo del cuentacuentos quien al final dice que ni él mismo cree ni la mitad de lo que contó.

La historia de Sleepy Hollow contiene una narrativa muy amena con descripciones del entorno y personajes que te meten de lleno en el relato, volviéndote parte de él que entre el humor, el suspenso y el misterio te mantienen pegado al escrito, que por ser corto, se lee en un suspiro, haciéndote desear más.

Cabe mencionar que la producción de Disney del 49 es la que más destaca por mantenerse fiel al relato original y a la descripción física del protagonista.


La versión de Disney en inglés

No así, la adaptación cinematográfica que nos ofreció Tim Burton en el 99, que junto al genial Johnny Depp, nos mostró una trama diferente y mucho más oscura, pero con una espectacular ambientación y locación que igualmente nos atrapó por mantener también algunos aspectos del relato, aunque dándole un peso más macabro al personaje del jinete y su historia y haciéndole la justicia que merece. 



Johnny Depp como Ichabod Crane


Los cambios drásticos fueron muy evidentes como el que Ichabod no se asemeja al del relato ni tampoco es profesor, Katrina tiene una madrastra que no es lo que aparenta y el espectro del jinete que busca su cabeza, es a quien le atribuyen una serie de asesinatos en la región por decapitar a todas sus víctimas. Una producción algo distante del cuento original, pero igualmente atractiva por ese giro de macabro terror, sello de Tim Burton, que te hace disfrutar la película de principio a fin. Y en ambos casos, la versión animada y la de Burton, son un completo disfrute. 

Trailer de la película de Tim Burton

¿Y tú ya leíste la obra? Hazlo y te aseguro que pasarás un rato divertido porque más que asustarte te vas a reír gracias a la narrativa del autor y la peculiaridad de un personaje como el inolvidable Ichabod Crane.


La leyenda de Sleepy Hollow - Washington Irving (1/2)

Título: La leyenda de Sleepy Hollow

Autor: Washington Irving

Género: Relato corto de terror/ Cuentos de fantasmas.

Año: 1820


Un relato verdaderamente entretenido y que más que escalofríos, te arranca las risas por la manera humorística de narrar del autor y las descripciones que da de los personajes y entorno.

El escritor nos presenta una historia que quedó registrada entre los documentos de un tal Dietrich Knickerbocker, quien nos introduce en primer lugar la locación, situándonos en Tarry Town, un pueblito a las orillas del Hudson en Nueva York y muy cerca de él, se encuentra una región donde la excesiva tranquilidad y el ambiente sobrenatural, parece sumir en letargos a sus habitantes. Dicho paraje es conocido como Sleepy Hollow. Es el año de 1784 y este lugar, que ha sido asentamiento colono holandés, está encantado en leyendas y supersticiones y uno de sus principales relatos fantasmales incluye al espectro de un soldado Hessiano que perdió la cabeza por la bala de un cañón, el aparecido es conocido como "El jinete sin cabeza de Sleepy Hollow"

En este escenario se nos introduce al protagonista, un peculiar personaje llamado Ichabod Crane, pedagogo oriundo de Connecticut y cuya descripción de su físico y apariencia, sumado a su manera de ser, arranca las risas. Un maestro rígido que no sólo imparte conocimiento, sino justicia e ingenio, esta última, una cualidad que le ayuda a sobrevivir en la pequeña comunidad, siendo huésped semanal en la casa de algún alumno de buena madre cocinera y evitarse así gastos de su raquítico sueldo que apenas le sustenta. Se describe que Ichabod es muy supersticioso y poseedor de una desbordada imaginación por la que, a veces se lleva sus sustos, sin embargo, debido a su compromiso intelectual para con su escuela y actividades corales religiosas, sumado a su servicio a la comunidad, tiene el respeto y aprecio de los habitantes. Un buen día, entre los jóvenes que asisten a sus clases de canto, conoce a Katrina Van Tassel, la hermosa, coqueta y única hija de un rico y próspero comerciante, encandilándose desde el primer momento con ella y fantaseando con sus amores y su fortuna, no obstante, se da cuenta de que no es el único que se ha rendido a los encantos de la heredera por lo que sabe que la lucha por su atención con los demás galanes campestres, será sólo el principio, especialmente cuando se atraviesa en escena Abraham Van Brunt, que en parte ahuyenta a los demás menos a él y la guerra entre ambos personajes comienza. Por desgracia Van Brunt, que también es llamado  "Brom Bones" le aventaja demasiado en apariencia; es musculoso, algo agraciado, pero fanfarrón, medio bruto y bromista, en cambio el maestro que se describe "seco de carnes" cabeza chata, grandes orejas y nariz alargada y prominente, no será un galán, pero sus modales elegantes y exquisitos, sumado a su ilustración e intelectualidad, es su mayor atracción y el que uno tenga cabeza y el otro no, es una gran diferencia para la contienda que tendrán por la atención de Katrina. 

La invitación a una fiesta otoñal que ofrecen los Van Tassel en su propiedad les llega a todos, incluyendo al corpulento Bones y al escuálido pedagogo, e Ichabod aprovechará para conquistar a Katrina (y su fortuna) y declararse, cosa que a Bones molesta. Lo que el ilustre maestro no esperaba era que las historias espeluznantes  sobre espíritus y aparecidos fueran contadas bien entrada la noche, siendo protagonistas algunas personas y también parajes del lugar, como un árbol torcido donde apresaron a un tal André y un famoso puente cerca de la iglesia donde se supone el espectro del "sin cabeza" se desvanece en fuego y azufre al no poder cruzarlo, sumando el profesor entonces su participación en la narrativa por un libro sobre brujas que leía, no obstante, Bones narra su experiencia fantasmal con el "sin cabeza" captando la atención de todos, incluyendo la de Ichabod. Bones aseguraba que tuvo una carrera con el espectro y que llegando al mentado puente, el espíritu se desvaneció en fuego. Cuando la fiesta se terminó y las personas se iban, Ichabod aprovechó para hablar con Katrina, pero el autor deja la duda de esa entrevista que acabó mal e Ichabod se marcha descorazonado y es en ese tramo entre la propiedad y el camino a Sleepy Hollow que el profesor, en esa noche oscura, tendrá su mayor experiencia sobrenatural.

La ensoñación del maestro durante la fiesta en la que su mente era prisionera de sus planes de amores, manjares y fortuna, le había impedido ver la realidad que ahora le golpeaba porque no se imaginó el rechazo de Katrina y menos, verse solo en tan tétrico paraje de vuelta al pueblito. Para colmo, todas las historias contadas alimentaron la imaginación de Ichabod por lo que buscando tranquilizarse a sí mismo sigue su camino al sonido de su propio silbido, no obstante, su mente se encargó de reproducir todos sus temores y ser presa del pánico, ya que la soledad y oscuridad, sumado a las sombras que la naturaleza ofrecía, hacían de su andar un verdadero suplicio y a eso se le suma el viejo caballo que montaba que tampoco ayudaba, contribuyendo también a alterar excesivamente sus nervios ya que no tenía intención de apresurar el paso por más aporreo que le daba a sus costillas. De pronto se vio seguido de una sombra de gran tamaño, de una que le terminó de disparar el terror pues a pesar de la oscuridad su silueta la reconoció muy bien, el jinete sin cabeza ya le hacía compañía.

"Al pobre maestro se le pusieron los pelos de punta. ¿Qué debía hacer? Era demasiado tarde para dar la vuelta y huir..."

"Era un jinete gigantesco, montando un caballo negro de enormes proporciones..."

El caso es que el recién aparecido se empecinó en hacerle compañía al pedagogo, si Ichabod trataba de correr, el jinete hacía lo mismo y si aminoraba la velocidad, pasaba igual, pero cuando el cielo aclaró un momento, el maestro se horrorizó al ver que la sombra silenciosa y espectral ¡No tenía cabeza! y su terror llegó al límite cuando vio que la misma se hallaba sobre la montura delante del jinete. Es aquí donde Ichabod entró en la desesperación, espoleó el viejo caballo sin imaginar que en su carrera sería perseguido por su silencioso y macabro acompañante.

"El espectro avanzó con la misma velocidad, corrían sacando chispas del suelo"

De pronto, el caballo de Ichabod que debía seguir el camino hacia Sleepy Hollow se desvió a otro que daba al famoso puente y la pésima habilidad de su jinete, sumado a una montura que se aflojó fue el detonante para que en la carrera amenazara con caerse, quedando sujetado del cuello del caballo y es porque al final, la silla terminó cayéndose, viendo con horror como era pisoteada por el espectro montado que le perseguía, sin embargo Ichabod debía concentrarse en él y su incómoda postura hasta lograr llegar al otro lado del bendito puente a pelo de su caballo y como pudiera sostenerse, pues el fantasma que no iba a poder cruzar se desvanecería en fuego y él estaría salvado. Instigando al caballo logró pasarlo, pero al ver hacia atrás observó que el espectro en vez de desaparecer en fuego como se suponía debía hacerlo, se puso de pie sobre su infernal corcel dispuesto a lanzarle su cabeza al profesor, quien quiso esquivarla sin éxito, un fuerte golpe azotó en su cabeza con tanta fuerza que lo arrojó al suelo cayéndose del caballo.

Otro día no se supo nada del pedagogo, había desaparecido y solamente se encontró su caballo, su sombrero y una calabaza hecha pedazos. El suceso fue objeto de muchas especulaciones, corriendo toda clase de chismes, llegando a una sola conclusión; dada las historias fantasmagóricas, no había duda de que el jinete sin cabeza le había aparecido a Ichabod, llevándoselo con él.

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domingo, 31 de octubre de 2021

El Vampiro - John William Polidori

 

Título: El Vampiro
Autor: John William Polidori
Género: Relato Gótico 
Tema: Terror vampírico
Año de Publicación: 1819

Un relato inquietante donde se refleja la verdadera naturaleza asesina del vampiro (no romántica sino oscura) es esta obra. ¿Conoces al vampiro de Polidori?
El autor nos presenta a un personaje misterioso que se pasea de repente por la sociedad de Londres, especialmente en sus noches de fiestas, donde las primeras en ser atraídas son las mujeres, sean solteras o casadas. En ese mismo tiempo aparece Aubrey, un joven de sociedad que también se siente atraído en curiosidad por la personalidad del enigmático ser y decidiendo hacer un viaje, se encuentra con la invitación de Lord Ruthven, que así se llama el misterioso caballero, para que lo acompañe, es así como Aubrey, excitado por la aventura y por conocer más de su compañero accede a viajar juntos. Sin embargo, Aubrey comienza a notar lo extraño que es y lo corrobora cuando en Roma, Lord Ruthven trata de seducir a una joven y él se lo impide. Es aquí donde luego del incidente se separan y Aubrey decide irse a Grecia sólo para conocer a Ianthe, una linda lugareña de la que se enamora perdidamente. En sus paseos ella le cuenta sobre los vampiros, pero él se muestra escéptico hasta que empieza a atar cabos con la descripción de ella y las semejanzas con Lord Ruthven. Para colmo, un día, él en un paseo le llega la noche y se ve perdido en un bosque desde donde escucha gritos femeninos que lo conducen a una cabaña, sólo para encontrarse con una preciosa difunta y la sombra de un misterioso atacante que por poco y lo mata también. Cuando el personaje huye, Aubrey nota que la joven muerta es su Ianthe y eso lo devasta. Poco después aparece Lord Ruthven y para que se recupere le invita a seguir viajando. Durante un recorrido por un sitio rocoso, son atacados por bandoleros que hieren a Lord Ruthven y antes de morir, obliga a Aubrey a hacerle un juramento sobre no hablar de su muerte durante un año y un día. Aubrey regresa a Londres luego del supuesto entierro de Ruthven, no obstante, poco tiempo después la figura de un hombre parecido le inquieta puesto que le vio muerto, mas no si fue realmente enterrado. Sin embargo, empieza a creer que se trata de la misma persona cuando escucha su voz recordándole su juramento de no hablar de él.

"Cuando Aubrey  más  meditaba  en  ello,  más  transtornado  estaba. Su  juramento le abrumaba.  ¿Debía permitir, pues,  que  aquel  monstruo rondase  por el  mundo, en  medio de tantos seres queridos,  sin delatar sus  intenciones?"

El joven ya no sabe si es real o alucina, pero esto lo obliga a callar y al mismo tiempo, a tener crisis nerviosas que poco a poco y con los meses, lo van deteriorando volviéndolo un ser decadente y minando su salud hasta caer en cama. Para colmo, su hermana, que no se explica el mal que le aqueja, se ha comprometido en matrimonio, nada más y nada menos que con un hombre que conoció en una fiesta de sociedad, asunto que Aubrey ignoraba y cuando se entera de que se trata del mismísimo Lord Ruthven  trata de impedirlo sin éxito pues todo está en su contra. Sintiéndose demasiado enfermo y antes de morir y de vencerse el plazo, le deja una carta a su hermana donde le ruega aplazar la boda, sin embargo, los criados creyéndole ya un perturbado mental, no le entregan la carta a la joven a tiempo para no arruinar su víspera matrimonial, por lo que, al morir Aubrey sin tener el tiempo de revelar el secreto del vampiro, nadie sospecha nada y llevándose a cabo la boda, en la noche de la misma, el cuerpo de la joven es encontrado sin sangre. Había sido asesinada por un vampiro, el mismo con el que se había casado y que después del hecho, había desaparecido.

Análisis:
¿El triunfo del mal sobre el bien? El relato hace ver la verdadera naturaleza del vampiro, su crueldad y manipulación, como también la seducción y el someter a cuantos le conocen. Un vampiro no dejará pasar nada y siempre buscará cobrarse algún estorbo, especialmente aquello que le impida llevar a cabo sus propósitos, sin que le importe nada. Su meta es siempre ganar y jamás perder.
Pero, ¿Qué más nos quiere decir el autor? ¿Ficción vrs realidad?
Para nadie es desconocido que la obra nació durante el verano de 1816 en Ginebra, donde Lord Byron, que había alquilado una residencia, se reunió con otros amigos y durante una noche lluviosa de lectura, les reta a escribir una historia de terror, terminando únicamente el trabajo Polidori y otra escritora; Mary Shelley, creando así su famoso personaje Frankenstein. Sin embargo, el vampiro de Polidori creó controversia al reflejar mucho de la personalidad de Byron en el personaje, (sin contar otras series de similitudes) estallando así una polémica no sólo en la autoría de la obra y a quien realmente atribuirla, sino también desembocando en el distanciamiento de Byron y Polidori, llevando esa consecuencia reflejada en el estado físico de Polidori hasta su prematura muerte.
Y es que se dice que en el relato de "El Vampiro" el autor se retrató a sí mismo como Aubrey y a Lord Ruthven como Byron, así como algunas experiencias reales vividas y plasmadas en el escrito. Ambos habían simpatizado desde el principio, pero la fuerte, excéntrica y descarada personalidad de Byron, destruyó la débil de Polidori, triunfando el famoso poeta sobre el pobre médico. La admiración que al principio sentía Polidori por su amigo, pronto se volvió decepción y eso afectó la vida del creciente escritor que, teniendo que soportar burlas y críticas dañinas a sus escritos por parte de Byron, le impidió crecer y desarrollar el talento y su manera de ser que muchas veces debió reprimir llevándolo -dicen- a su propio suicidio para poner fin a su desdicha. Un ejemplo claro de lo que una relación tóxica puede provocar. Cabe mencionar que no se desmiente ni confirma una relación íntima homosexual entre ellos, aunque bien era sabida las tendencias de Byron,
como también conocida su estrecha amistad al principio, algo que valió mucho para Polidori y al parecer nada para Byron. El fin de esa amistad en la vida real fue igual al relato dejado por Polidori. ¿Habrá sido premonición?
Ciertamente, el autor supo describir, inspirado a partir de una persona real, a un vampiro verdadero, a un ser oscuro y malévolo como los hijos de las tinieblas que son.
¿Y tú ya conoces al vampiro de Polidori? Ten cuidado si te encuentras con un Lord Ruthven, huye de su atracción y sensualidad pues son sus principales armas para la destrucción. Su fin es el tuyo, así es el verdadero vampiro, así es la naturaleza de un depredador.

"¿Quien podía resistirse a aquel poder?  (...) En  fin, supo utilizar con  tanto arte  sus  astutas  mañas, (...)"


lunes, 25 de octubre de 2021

Mi "epílogo" de Montecristo (parte 7)


XII

"Está hecho" había pensado para sí nuestro querido Dantés cuando se enteró de lo sucedido a Danglars. Los tres personajes que contribuyeron a la destrucción de su vida ahora estaban bajo tierra con sus cuerpos pudriéndose y sus almas atormentándose. Caderousse, Fernando y Danglars ya habían saldado su deuda. Después de todo, el plato frío de la venganza le había sabido exquisito. No obstante, era hora de cerrar de una vez ese capítulo y dejar el pasado atrás, aunque al igual que el señor Noirtier, él también pusiera en duda la demencia de Villefort, la pieza que faltaba para que la venganza de Montecristo estuviera completa porque saberlo loco no era suficiente, eso simplemente podía ser una farsa, una treta que lo librara de su verdadero castigo. Él tampoco se engañaba y era mejor vigilar ese asunto de cerca.

Habían pasado tres meses ya de un hombre sin máscaras y para nuestro querido personaje, que nada le era oculto, reflexionaba en toda la información recibida con la concentración que requería. Aprovechando que su querida Haydée había salido con Alí para hacer unas compras, él acabando un café que le había servido Bautista y con esa expresión tan imperturbable que le caracterizaba a su atractivo rostro, miraba el horizonte del vasto océano sentado en un cómodo sillón que ocupaba el balcón de su habitación, mientras a su vez, sus dedos rozaban los sobres que estaban esparcidos sobre la mesa que tenía a su derecha.

Tenía tanto en qué pensar por lo sabido que no sabía de qué lado de la balanza poner los asuntos para encontrar el equilibrio. Sin embargo, por más que trató de no inmiscuirse, era menester al menos, intervenir en uno.

Los informes que recibía de su gente, Jacopo por un lado y Vampa por el otro, no le notificaban nada nuevo ni nada que su fortuna no fuera capaz de solucionar. Saber de Danglars fue sólo un suceso más, saber de Alberto y su bienestar era su promesa a Mercedes, saber de cada uno de los amigos del ex vizconde de Morcef era una manera de jugar por adelantado y cubrirse las espaldas. Saber de Julia y Manuel quienes le agradecían con el alma devolver la vida a Maximiliano, le llenaba de calidez su corazón, saber que Morrel era, como él, un hombre feliz, le llenaba de satisfacción y saber que Valentina le había complacido renunciando a la fortuna de su padre le gratificaba en gran manera, pero con lo que no contaba era que la joven demostraría una vez más ser el ángel que era. Por Bertuccio supo lo sucedido en el caso de Benedetto y no sólo su condena y que vuelve a ser inquilino de Tolón, sino lo que había hecho Herminia y también Valentina. Francamente lo que la madre hiciera por él no le importaba ni era de su incumbencia, pues por algo era la madre y qué bueno que le había reconocido y buscaba congraciarse con el hijo que creyó muerto y que él a su vez, le diera la oportunidad por la que la mujer rogaba. No obstante, lo que no compartía del todo era la decisión de Valentina y esa parte de la fortuna de Villefort que ponía a disposición de su medio hermano una vez cumplida su condena, pues Edmundo que le había tratado y conocía su corazón miserable, sinvergüenza, hipócrita y ambicioso que le repugnaba, así como de la maldad que no reparaba en mostrar hasta llegar al homicidio cuando alguien le estorbaba o no hacía lo que quería y no tenía cabida en sus planes, dudaba si realmente el tiempo de su encierro le hiciera cambiar y ser una buena persona, por lo que, tomando cartas en el asunto, resolvió escribirle a Benedetto y hacerle ver, o mejor dicho, recordarle en los mejores términos, la protección de la que sus hijos gozaban y evitara hacer planes apresurados. Eso era algo que él se encargaría de frenar.

Preparó tinta y papel y sin pensarlo empezó:

"Benedetto:

Esta carta puede sorprenderos puesto que sería lo último que esperabais recibir de mí y tenéis razón por lo que os aclaro lo he hecho, sin resentimientos por haber intentado robar en mi casa, con un solo propósito; recordaros que Valentina y Maximiliano gozan de mi absoluta protección y sabiendo vos que estoy enterado de todo, que sigo informado de cada paso y que mi poder es ilimitado para todo lo que se me antoje hacer, sin más preámbulo paso a deciros lo siguiente.

Cómo podéis ver, estoy al tanto de todo y he sido notificado de la decisión de Valentina, como también sé que ya os ha visitado y que os cede un porcentaje de la fortuna del señor Villefort, misma que os esperará cuando hayáis cumplido vuestra condena, espero pues, que para ese entonces seáis otra persona y os hayáis redimido puesto que tendréis el tiempo de sobra para meditar vuestro futuro y no volver a tener cerebro de nuez y perder ese dinero en juegos de la noche a la mañana porque sería vergonzoso y la decepción de las damas que han puesto su voto de confianza en vos, dándoos la oportunidad de cambiar. De más está recordaros lo que fuisteis y que por vuestros errores, (como el asesinato de vuestro compañero Caderousse) estáis de nuevo como inquilino de Tolón, ¿Creísteis que los muertos no hablaban? y os advierto que esta vez no habrá un Lord Wilmore que os visite ni un abate Busoni que os confiese por lo que confío en que la buena voluntad de vuestra media hermana y madre, os sea una muestra viva de la bondad que aún anida en el ser humano, sed vos pues testigo y agradecido..."

El conde siguió escribiendo afanado y concentrado, tenía que asegurarse de que el hombre, al menos por temor, tomara sus consejos y espantara, despojando de su cabeza, toda idea que estuviera maquinando con respecto a su "inesperada fortuna" que ahora le aguardaba y sonreía, como también que esperara paciente su tiempo para salir con la cabeza en alto y dispuesto a comenzar una nueva vida. Nadie mejor que Edmundo entendía lo que el hombre estaba pasando, él también fue encerrado joven perdiendo los mejores años de su vida que le fueron arrebatados, sólo que, a diferencia de Benedetto, él era inocente y cumplía una condena sin juicio y perpetua hasta morir, en cambio el joven era culpable y tenía un tiempo establecido para recobrar su libertad. Dantés rogaba que sus líneas fueran suficientes para contribuir a un cambio positivo en la nueva formación del hombre. En el fondo no deseaba decepcionarse y así concluyó su carta:

"Os insto pues a ser el hombre que espera de vos vuestra madre y media hermana y que con respecto a mí, vos decidáis si me queréis como un aliado o como un enemigo, os recuerdo que lo segundo no os conviene puesto que me conocéis y aunque pasen los años, el conde de Montecristo no olvida ni lo bueno ni lo malo y siempre estaré cerca de mis estimados acudiendo a su menor necesidad como también estaré presto a castigar a quien mal obre sobre el bien. Aprovechad pues esta segunda oportunidad que os brinda la vida, una que rara vez los hombres ofrecen.

Espero pues, toméis mis humildes consejos y hasta pronto."

Edmundo firmó como el conde y reservó la carta. Se aprestó de una vez a escribirle a la misma Valentina haciéndole ver sus impresiones y al mismo tiempo, aconsejándola. También aprovechó y le escribió a Maximiliano, siempre el joven y su hermana y Manuel, le llenaban de esa paz y bienestar que de vez en cuando se busca para aplacar las inquietudes y el malestar, sabía que siempre en ellos encontraría la bondad que sólo el corazón sincero es capaz de dar. Al mismo tiempo le escribió a Mercedes para darle noticias del bienestar de Alberto y así estuviese tranquila. Reservó todas las hojas que luego metería en sus sobres y le dio instrucciones a Bautista de ser enviadas a su destino de inmediato. Haydée no tardaría en llegar y debían abordar de nuevo su barco. Zarparían otra vez con rumbo hacia el Índico, para seguir viviendo junto a su esposa el viaje de bodas que aún disfrutaba por Arabia y Persia. Ya luego decidiría el momento de retornar a Europa. En el fondo, Dantés estaba feliz y agradecido, pues Haydée estaba presentando síntomas positivos que le indicaban que ya no serían dos sino tres y eso era suficiente para sentirse un hombre nuevo y completamente diferente. A pesar de todo lo que vivió, Dios al final estaba recompensándolo y sabía que otra historia se añadiría a su vida con nuevos y mejores capítulos. Siempre sería Edmundo Dantés, siempre estaría para sus amigos y siempre guardaría en su mente y corazón las sabias enseñanzas de su segundo padre el abate Faria, sin embargo y por los azotes de su experiencia, siempre sería enemigo jurado de la injusticia y castigaría al culpable sin dudarlo. Siempre recompensaría la bondad como también castigaría la maldad. Después de todo, al final, Dios le había hecho justicia. El que había sido el humilde y honesto marinero marsellés conocido como Edmundo Dantés, querido por unos y odiado por otros, aquel que injustamente vivió durante catorce años el encierro en un castillo del terror al que fue confinado y aquel que gracias a su maestro e ingenio, logró encontrar un incalculable tesoro transformando su vida, jamás dejaría de ser el hombre en que la recompensa le convirtió; no Simbad, no Wilmore, no Busoni, sino en el enigmático y poderoso conde de Montecristo.


Fin