sábado, 12 de febrero de 2022

Reseña Corazón Salvaje - Caridad Bravo Adams

 

¿Cómo soportar el vacío literario que deja un buen libro, una buena historia? ¿Cómo dejar ir personajes como Juan y Mónica en una apasionante historia como lo es Corazón Salvaje?  ¿Cómo dejar el inolvidable viaje por una tierra de paisajes tan atrayente como lo es la Martinica? 

"Esta  es  una  historia  que  sólo  podría  pasar  donde  pasa...  En  la  Martinica,  tierra  florida  y convulsa,  isla  volcánica  surgida  al  impulso  de  un  borbotón  de  fuego,  tierra  de  amores  y  de odios,  de  pasiones  sin  freno,  de  abnegaciones  y  de  crueldades...  Tierra  sobre  la  que  habrían  de chocar  aquellos  cuatro corazones  apasionados:  Mónica,  Aimée,  Renato,  Juan..."

Llena de frases dignas de destacar, esta es sólo una de las más famosas y queridas historias de la escritora mexicana Caridad Bravo Adams y que por lo mismo tanto, ha sido llevada a la pantalla en diversas ocasiones y versiones para películas y telenovelas, mismas que por generaciones se ha disfrutado, gracias a renombrados directores, productores y elenco de actores y actrices mexicanos que han dado vida a Corazón Salvaje de las páginas a la realidad. 
La lectura del libro es un deleite, la pluma narrativa de la autora es exquisita, manteniendo el estilo "regional" que la obra requería por su trama y ambientación y también, dada la nacionalidad de su autora.
Ubicándonos en el hermoso paisaje de la Martinica a finales del siglo XIX y después a principios del XX, con personajes fuertes y bien definidos, descripciones precisas y atractiva ambientación, la autora nos adentra a la historia con un comienzo inquietante en noche de tormenta, donde un muchacho cumple la voluntad de un moribundo al buscar a un caballero adinerado y entregarle una carta. El hombre en cuestión y de apellido ilustre resulta ser el verdadero padre del mozo que le ha buscado sin que ambos lo sepan, pero cuando se enteran, el hombre lleva al muchacho junto con él a su hacienda y es aquí donde comienza a dispararse la tensión, manteniendo al lector enganchado en cada página, en cada capítulo, tanto que al conocer a todos los personajes te sientes parte, manteniéndote con el corazón frenético, disparándote los nervios y hasta desesperarte por algunas escenas en las que como lector quieres leer ciertas cosas que la autora va dilatando cada vez más, como por ejemplo, el crecimiento paulatino de la relación de amor entre Juan y Mónica. Superando las 500 páginas, el libro completo es extenso, ya que está dividido en tres partes; 
1 - Corazón Salvaje
2 - Mónica
3 - Juan del Diablo
De desarrollo lento, lo que destaca es que el ritmo no decae, manteniendo el suspenso y teniendo interesado al lector con lo que sucederá en cada escena y con cada personaje y más, al tener como trasfondo el antes, durante y después del llamado "Cataclismo de la Martinica" acaecido en Mayo de 1902, un hecho verídico provocado por el volcán "Mont Pelée" que destruyó parte de la isla y su capital Saint Pierre, así que por este hecho histórico, por su ágil narrativa, su lenguaje culto y a la vez regional y por la calidad de la historia y sus personajes "Corazón Salvaje" es una lectura obligada, digna de conocerse porque como ya leyeron el resumen, es diferente a las versiones para televisión que son las que se conocen. Renato, por ejemplo es rubio y de ojos azules y en la versión del 93 y del 2009 no es así, no se asemeja a la descripción del personaje, al igual que Aimée que no es pelirroja sino de pelo negro al igual que sus ojos. Colibrí por ejemplo, no aparece en la versión del 93 siendo sustituido por otro personaje llamado Serafín, en cambio, Colibrí, si aparece como debe ser en la versión del 2009. Juan del Diablo tiene mejor interpretación con el inolvidable Eduardo Palomo en el 93 y se quedó corto con Eduardo Yáñez en el 2009, no obstante, la trama de esta versión se asemeja al libro y no tanto la del 93 que se fue por otra línea e inventándose otra trama que nada que ver con el libro y sin embargo, ésta es la más querida por el público televidente.
El espíritu bravío y arrogante de Juan lo vuelve un personaje fuerte como lo es también Mónica, quien en su carácter honesto y virtuoso, a pesar de su alma sufrida y corazón lastimado, no es un personaje débil como aparenta, sino uno muy valiente que a lo largo de la historia se irá descubriendo, opacando así la sensualidad y coquetería de Aimée y haciendo que los sentimientos dormidos de un paciente Renato, despierten de una quimera al apasionado ardor y así, con carácteres completamente diferentes, ellos cuatro enlazarán sus caminos, demostrando la historia que es más fuerte el amor verdadero que la pasión pasajera.
Quien conoce el libro se dará cuenta de que la versión del 2009 es la más apegada a la historia de la autora, incluso en diálogos, salvo por un detalle que la destrozó; la fusión con la novela "Yo compro esa mujer" porque a mi parecer ahí estuvo el error y el que no gustara tanto. Personajes como Rodrigo Montes de Oca, Federico Martín del Campo, Jimena la gitana o Gabriel son de "Yo compro esa mujer" nada tienen que ver con Corazón Salvaje, aunque se destaca el trabajo literario para lograr encajar las tramas. Creo que de nada valió hacer ver a Mónica como Regina, a Sofía como Leonarda, a Yanina como Rosenda o a Bautista como Arcadio, ¿Ven a lo que me refiero? Repito, no se deja de reconocer el trabajo literario para la t.v. porque la versión del 2009 tuvo una ambientación a la altura de la época, pero la fusión le restó puntos por eso la más recordada es la versión del 93, (aunque cabe mencionar y recordar los clásicos de Ernesto Alonso del 66 y del 77 que mantienen la esencia del escrito) no obstante, en el 93, personajes como Azucena, el Tuerto, Alberto, Espíndola o Cajiga, no son parte del libro, fueron creados para la telenovela y esa trama que debieron sacarse de las mangas. El cambio de nombres como Renato por Andrés o los apellidos Altamira y Alcázar y Valle (que sustituyeron a Molnar y a D'Autremont) son sólo algunas de las diferencias entre libro y telenovela, aunque las actuaciones de esta versión son destacables y los personajes de Catalina, Sofía y Noel, fueron muy bien encarnados e interpretados. 
En resumen, la historia de Corazón Salvaje, por su trama y fuerza, por sus personajes definidos, por su ambientación de añoranza y tentadora locación, es sin duda una historia inolvidable que se queda en la mente y corazón de quien la conoce, pero no te quedes sólo con la versión de televisión, lee la novela escrita que a pesar de su extensión, igualmente la disfrutarás. Es una lectura cien por ciento recomendada.

domingo, 6 de febrero de 2022

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (parte 2/2) - Caridad Bravo Adams


Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (2/2) - Caridad Bravo Adams 

Un esperanzado Renato que regresa a su casona de Saint Pierre, es recibido por Yanina que está ahí con Sofía. Renato le indica cortar todas las rosas que encuentre y las envíe al convento con una nota que luego escribirá, asunto que no le hizo gracia a la sirvienta, pero que igual obedece aprovechando el aparente buen humor del amo. Por otra parte, Colibrí alerta a Juan sobre lo que escuchó entre Renato y Mónica y como ésta ha desaparecido, la manda a buscar siendo que Segundo la encuentra entre unas piedras muy cerca del mar. Ella intenta persuadirlo de sacarla de ahí por mar, pero Segundo no puede y menos cuando Juan los ha encontrado y escuchado la petición de su esposa. La lleva de vuelta a la que fue su covacha y promete tratar de proveerle lo necesario en ese estado de sitio en el que se encuentran. No obstante, cuando Yanina le avisa a Renato que las flores enviadas no fueron recibidas se alerta y es Sofía la que le dice que se tranquilice, pero el hombre no puede y se propone ir por Mónica y sacarla del Cabo del Diablo pasando por encima de los soldados. Soldados que él no ha mandando sino el Gobernador. Sin que Sofía pueda detenerlo, Renato ha salido como loco en un coche para ir a "rescatar" a Mónica, sin imaginar que, aunque el Gobernador permita sólo la salida de ella y no la entrada de él, no contaba con el posible amotinamiento de las gentes de Juan, quien al verlo se enciende en cólera y aunque Mónica intenta detenerle no lo logra, los soldados tienen orden de disparar a quien cruce la línea que limita y así es, Juan se precipita hacia Renato, recibiendo como respuesta un disparo de los militares que lo lanza a tierra. Segundo al ver eso, enardecido incita el ataque hacia los soldados, iniciando así una guerra en la que Mónica, a pesar del zafarrancho, sólo tiene cabeza para su Juan que yace en el suelo.

Sofía se ha encontrado con un antiguo enemigo; Noel, quien llega del campo de batalla y aprovecha decirle que Renato está bien y Juan herido, a la egoísta y altanera Sofía no le importa la suerte del bastardo sino el bienestar de su hijo, cosa que le molesta a Noel y aprovecha decirle sus verdades, mismas que la enfurece e indigna, deseando no volver a ver al notario nunca más.  Por otra parte, en la covacha, Mónica cuida de un herido Juan, a quien le han sacado la bala, pero está débil porque a pesar del vendaje no deja de sangrar. Mónica no piensa dejarlo, ni siquiera cuando Colibrí le avisa que Renato sigue esperándola. Mónica le hace ver al hacendado que no se irá con él y que no dejará a Juan. Renato se siente despechado y decepcionado ya que ni aún confesando sus sentimientos, la mujer se conmueve por él. No la obliga a irse con él y Mónica regresa con Juan, quien se ha dado cuenta de lo que ha pasado y aunque uno quiere escuchar los verdaderos sentimientos del otro, apenas y se asoman. Juan es vencido por su delicada situación y quedándose dormido, Mónica vela su sueño. Juan reconoce amarla más que a su vida, pero al decirle Segundo que no vale la pena seguir por una mujer que se interesa por otro, le pone los pies en la tierra y en su realidad, llenándolo de tristeza. Ni siquiera la herida de bala le duele tanto, como lo que siente por Mónica.

Catalina despierta desconcertada y sola, sigue en Campo Real, y con la única compañía del cura que le explica la ausencia de los señores y los motivos de los tambores africanos que la mujer piensa que es fiesta e irrespeto hacia su hija, pero es un lamento fúnebre en el que cargan lo que parece un cadáver. Ella ya cree que los D'Autremont son una familia maldita y que por culpa de Renato su hija está muerta. En ese momento, ven llegar a un Bautista aporreado y sangrante que explica ha sido atacado por los esclavos que se han rebelado al hallar el cuerpo de la bruja, acusándolo a él de su muerte y a los amos de Campo Real. La turba viene por él y el cura apenas logra escapar junto con una desesperada y aterrada  Catalina. Los esclavos destrozan la casona y matan al malvado capataz. Por su parte, un desesperado Renato se ha entrevistado con el Gobernador valiéndose de la amistad de él para con su padre, para exigir el arresto inmediato de Juan y sus seguidores y obtener la liberación de Mónica, pero el Gobernador no puede hacer más, ni incitar una guerra que acabe en tremenda masacre por no levantar hacia la Martinica y hacia él mismo, la mirada de Europa que le señalará, cosa que enfurece a Renato. Ninguno de los dos cederá a los deseos del otro por lo que, ante los amenazantes rugidos del viejo volcán, "Mont Pelée" Renato sale decepcionado de la presencia del Gobernador y el viejo se queda tranquilo, no dándole importancia ni al problema de los D'Autremont ni a la advertencia del volcán. En el Peñón del Diablo Juan se ha levantado, gracias a Mónica está mejor, al igual que otras personas, incluyendo los moribundos. Él sabe que su esposa es muy diferente a su hermana y en poco tiempo ha aprendido a conocerla, sin embargo, justo cuando podían hablar claro de una vez, dos cosas les obliga a detenerse; el inminente despertar del volcán que está más cerca de ellos y cuya lava ya ha envenenado las aguas que les surtían y las detonaciones de la pólvora que por otro lado, han hecho volar una parte de tierra que los ha separado al mar, incomunicándolos totalmente de Saint Pierre. Eso es la muerte para todos, Juan se indigna por la suerte de las personas inocentes y especialmente por Mónica, pero ella lo prefiere así, prefiere quedarse con Juan que salvarse.

Cuando Sofía y Renato se enteran por el sacerdote lo que ha pasado en Campo Real, no pueden dar crédito a lo que escuchan. Sofía casi enloquece al saber que su propiedad es ahora ruinas por las manos de los esclavos y exige a Renato volver para castigar semejante rebelión, pero su hijo no la secunda por su necedad de no irse sin Mónica, esto hace estallar a su madre quien en su cólera lo compara con su padre, en lo diferente que es y el monigote que representa para las mujeres. Esto último también hace estallar la cólera de Renato, pero se contiene y ordena a Yanina acompañar a su madre a su habitación y si es preciso, encerrarla. En otra escena, Juan ha notado algo y se lo muestra a Mónica, quien comprende al instante lo que pasa, tras la explosión, un promontorio de rocas que les imposibilitaba la salida ha desaparecido y ahora pueden tratar de escapar. Juan quiere llevar a Mónica y a Colibrí a su casa de Saint Pierre, pero ella no desea irse y dejarlo, le da la idea de irse todos hacia el Luzbel, para Juan es algo descabellado, aunque reconoce que es una mejor idea y permite que sea ella misma quien se lo diga a los demás. Lejos de ellos, Renato se hunde en su vieja biblioteca, se hunde en el alcohol, en las sombras y en la desesperación, lo único que espera es la tan ansiada anulación del matrimonio de Juan y Mónica, pero al ver a Yanina, recuerda que su madre está indispuesta por el problema de Campo Real. Yanina le cuenta lo que se comenta y el crimen de Bautista contra la bruja, que incendió su cabaña y a la mujer, medio quemada y medio ahogada, la arrastraron para sacarla de las tierras y fue así como murió y como los trabajadores la encontraron, encendiendo sus odios contra los amos, ya que según Bautista, lo había hecho por orden de Renato. Todo eso aturde al hacendado, pero en ese mismo momento, le llegan las noticias que tanto esperaba; Mónica es libre y esa noticia le llena de una dicha que le hace olvidar todo lo demás. En el Cabo del Diablo, Juan y Mónica sólo esperan que el mar y la luna les allanen el camino para dejar tierra, y aunque ante las palabras y el casi desnudar sus almas, un nuevo problema se le presenta; Segundo, su segundo al mando no está dispuesto a seguirlo a lo que el hombre cree es un suicidio por lo que quedándose ellos, Juan y sus otros hombres y sus familias, le siguen en balsas por el mar. A lo lejos, en tierra, un cataclismo se avecina y el volcán no tardará en escupir fuego.

El rugido a despertado a Sofía quien se altera al saber que Renato no está con ella. Yanina le ha dicho hacia dónde se fue y Sofía por sus nervios siente colapsar. Para colmo, la catástrofe que ya azota la ciudad amenaza con no dejar nada en pie, ya la lava arrasa con todo y decidida, Sofía sale a buscar a su inconciente hijo. Renato está en camino en busca del Gobernador, mientras que Juan y Mónica, estando en mar adentro, han sorteado el peligro que representa estar dentro del agua cuando la tierra tiembla por el volcán que escupe lava. Remando a Juan se le ha abierto la herida, pero no deja que Mónica lo vea para no perder tiempo y seguir su camino, sin embargo, para el hombre que conoce su situación, decide llegar a playa y dejar a Mónica cerca de un convento. Mónica protesta y no quiere dejarlo, pero Juan le dice que le importa demasiado y que la ama tanto como para exponerla a la muerte que les espera a ellos. Cómo despedida y sin poder contenerse, por fin le estampa un ardiente y apasionado beso en los labios que termina de unirlos definitivamente y así, con el dolor por dejarla, él se aparta y regresa al mar. Inútiles son los ruegos y gritos de Mónica para detenerlo y estando sola, por fortuna un carruaje se acerca a ella, es la madre abadesa y otras novicias que van a otro convento escapando de la ira del volcán y se la llevan. Lo que Mónica ignora es que Noel, está haciendo todo lo posible para que Juan y su gente queden libres ante el Gobernador.

Juan ha logrado llegar con su gente al Luzbel donde con trabajo han podido acomodarse. El barco no zarpa, no tiene rumbo porque Juan quiere saber desde el agua, lo que terminará de hacer el volcán, además parte de su corazón está en un extremo de Saint Pierre, en ese donde ha dejado a Mónica. Por otra parte, ya Renato está en la casa del Gobernador y es detenido por Sofía, él le avisa que Mónica ya es libre y buscando la audiencia con la autoridad, se encuentran con Noel intercediendo por Juan, los D'Autremont y él se enfrascan en una acalorada discusión, pero el volcán sigue rugiendo y siendo avisados de los que han escapado del Cabo del Diablo, Renato valiéndose de la ayuda del Gobernador, ya que tiene la anulación de Mónica y su grado de subteniente, se pone a disposición para ir personalmente, con hombres armados y hacerlos detener. Noel se decepciona al ver el apoyo que el Gobernador le ofrece a Renato. Por otra parte, Mónica está a salvo en el convento de las Dominicas, al otro extremo de Saint Pierre, en el llamado Monte Parnaso y sus ojos están fijos en el mar como lo está su corazón. La superiora ha enviado una nota a Catalina diciéndole la presencia de Mónica con ellas y Catalina, envía a Ana a buscar a Noel para advertirle. El viejo notario ve una esperanza en el asunto porque así podrá retener a Renato que ha obligado a Segundo a decirle donde está Juan y ahora va en busca del Luzbel. Sin embargo, Renato no cree las palabras del notario y menos cuando han llegado por Ana, la sirvienta de Aimée que Renato tanto aborrece. Noel le pide quedarse y darle tiempo para ir por Mónica, pero al irse, Renato no pretende obedecerle y se embarca en busca de Juan. Una batalla de vida o muerte entre los hermanos está a las puertas.

Noel y Catalina logran llegar al convento y ver a Mónica, pero las noticias que le da Noel la asustan más, sabe que el enfrentamiento entre Renato y Juan significa la muerte para ambos y sufre por eso. Para colmo, Renato ha encontrado la goleta del Luzbel y enfrenta a Juan que se encuentra cerca del Monte Parnaso, Renato abre los cañonazos contra Juan y el pirata también abre fuego contra el militar, sin embargo, algo más peligroso les ataca haciendo que por poco el mar se los trague al destrozar los navíos; el volcán lanzó llamaradas de fuego, haciendo temblar la tierra y el mar en una catástrofe que arrasará con lo que alguna vez fue Martinica. Los del convento han sido testigos de todo y Mónica desolada, al ver los destrozos y cadáveres en el mar sólo piensa en Juan y por qué no le permitió morir con él.

Juan ha logrado salir a flote, logró salvar a Colibrí, pero al encontrar un bote donde salvarse no contaba con que otro hombre se lo disputaría; Renato, aún herido y también quemado, sigue en su necedad de acabar con él. El militar lo culpa del ataque y Juan le aclara que no fue él sino el volcán, en ese momento Renato reacciona por Mónica, pero Juan le dice que él la dejó a salvo. Con eso basta para que la ira de Renato se aplaque y desista de pelear, pero está mal herido. Juan lo salva también y los tres buscan salir de esa horrible situación. Lo terrible es que de la ciudad ya no queda nada y Juan al pensar en Mónica siente enloquecer. A la mujer le pasa lo mismo porque al socorrer a los sobrevivientes no mira a Juan por ningún lado y en esa agonía pasarán semanas pues la ira del volcán no se apacigua y las catástrofes continuarán.

Tres meses han pasado en la calamidad de la catástrofe los que sobrevivieron en Martinica, ya nada queda, Saint Pierre ya no existe y en todo ese tiempo, ni Juan ni Mónica se han encontrado y aunque se creen muertos, ninguno de los dos pierde las esperanzas de encontrarse. Renato ha logrado sobrevivir a su mortal herida, al igual que Juan, pero al despertar y darse cuenta de lo que ha pasado siente enloquecer al saber que posiblemente entre todos esos miles de muertos está su madre y hasta Mónica. Juan le insiste en que ella puede estar viva, pero al saber Renato que él la ama se enfrascan en una discusión por la mujer, sin embargo, Juan le confiesa su amor por ella y en cómo la ha buscado. De nada le sirve a Renato estallar en celos, reconoce, a pesar de los papeles que tenía, que ese hombre a quien perseguía y a quien debía apresar, es el que le ha salvado la vida y que de verdad ama a Mónica. La discusión se acaba y es el mismo Colibrí el que se encarga de hacerle ver a Renato todo lo que Juan hizo por él. Además, un nuevo Gobernador ha llegado desde Francia, uno en cuya flota de barcos trae la ayuda necesaria para volver a levantar la Martinica, ahora que el volcán por fin se calmó volviendo a dormir. No obstante, al saber Renato la llegada del Gobernador, tambaleante decide ir a buscarlo en ausencia de Juan. Colibrí le notifica al pirata lo que pasa y Juan entiende que ante todo, Renato es poseedor de un apellido ilustre que puede hacer valer. Lo que ninguno de los dos se imagina, es que Mónica está viva y mientras Noel la convence para llevarla ante el nuevo Gobernador que quiere conocerla por su ayuda prestada en la catástrofe, Renato la encuentra y eufórico, le dice lo que le ha pasado y a quién le debe su vida y también la ha buscado como loco. Mónica casi estalla en felicidad y corre al encuentro de Juan al saber dónde está.

Los enamorados se han encontrado y fundido en fuertes abrazos y ardientes besos. Por fin vuelven a verse y confesarse todo su sentir y sufrimiento. Renato los ha visto de largo y sin decir nada avanza hacia el Gobernador, a quien debe ver con urgencia y primero que nadie. Por desgracia, a Juan lo escoltan dos soldados, los mismos que Renato mandara a buscarle, los militares apenas y le han permitido su momento con Mónica, pero debe ser llevado ante el Gobernador y cumpliendo con su deber, se aleja de Mónica, quien necia, no pretende volver a dejarle y junto con Noel le siguen. No obstante, no impiden que Renato se entreviste con la nueva autoridad y es así, como logra decir todo. Al saber que Mónica y Noel están en el despacho les hace pasar y los presenta, como también hace pasar a Juan y delante de todos, Renato cuenta el cómo Juan lo salvó y también le pide al Gobernador que sus tierras de Campo Real sean para él que es su hermano. Renato ha sabido comportarse a la altura de las circunstancias y dejando los rencores atrás, los dos hermanos por fin se abrazan y perdonan todo. Renato ha decidido, como era deseo de su padre, darle su apellido, reconocerlo como hermano y darle también lo que por derecho le pertenece porque él, como último D'Autremont se va de la Martinica para Francia a vivir una vida distinta y a recuperar cierta herencia de su madre. De esta manera, Renato se ha redimido, dándole a Juan lo que le corresponde y también, otorgándole a Mónica, que aunque saben que ya no están casados, podrán volver a hacerlo y estar juntos como desean estarlo.

Epílogo:

Campo Real, en manos de Juan ha vuelto a ser la tierra próspera que fue, aunque ya no bajo el yugo del esclavismo. Su patrón es un hombre justo al que muchos aman y sirven con gusto. En el otro extremo de donde estuviera la antigua casa D'Autremont, se alza una más pequeña y acogedora, ese es el nido de amor de Juan y Mónica, quien ansiosa espera la llegada de su marido, de uno enamorado y también ansioso que a caballo se dirige hacia su mujer. Han encontrado la paz, la prosperidad y sobre todo, disfrutar su amor, un amor que fue probado en viento, agua, roca y fuego y que lo superó todo. Esa es su recompensa, amándose vivirán felices Mónica y Juan. Mientras que Renato, con su porte aristócrata, alto y regio, habiendo quemado aquellos funestos papeles, sobre la lujosa cabina de un barco parte para Francia dejando atrás aquella tierra de su vida y aquel paisaje que le removía los recuerdos. Aquella tierra candente que enfrentara aquellos cuatro corazones; la Martinica.

Fin

viernes, 4 de febrero de 2022

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (parte 1/2) - Caridad Bravo Adams

 

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (1/2) - Caridad Bravo Adams

Aimée toma ventaja con el joven oficial Britton y llevándolo a un barrio bajo donde hay un "carnaval" pretende seducirlo para lograr obtener el hijo que tanto necesita, no obstante en el mismo lugar, se topan con Juan que ha llegado y reconociéndolos, le destapa todo a la mujer delante del hombre, desenmascarándola y haciéndole ver al oficial el juguete que es para ella. Britton la deja y Aimée llena de ira se vuelca contra Juan y como estocada le dice que Mónica ha firmado la anulación y él se niega a creerlo. Cuando la sirvienta llega a buscarla por orden de Sofía y Aimée regresa a la casona de los D'Autremont, se encuentra a Catalina que le dice que debe irse con Sofía para Campo Real, al principio vacila, pero luego lo acepta, con una sonrisa malévola, sólo ella misma sabe lo que trama.

Aimée tiene sus planes, los que pretende llevar a cabo al precio que sea y Juan, estando en la taberna, decide jugar a las cartas y ganar el dinero que necesita. Justo en su buena racha y cuando ya no habían más valientes como oponentes a quienes destuzar, se presenta alguien que nunca se imaginó; Renato le reta para también terminar perdiendo una pequeña fortuna que Juan la toma como herencia. Eso altera enormemente a Sofía cuando se entera y desvaneciéndose, Renato se siente culpable por la salud de su madre. Noel insta a Juan volverse un hombre de bien gracias a ese dinero y persuadiéndolo un poco, Juan acepta visitar a Mónica. En el convento ella lucha por encontrar su lugar, justo cuando es visitada furtivamente otra vez por Colibrí, quien le dice los planes que Segundo le ha dicho sobre el patrón y eso le da una leve esperanza a la mujer, a quien Colibrí le asegura que su patrón la quiere, pero antes de seguir hablando, la abadesa la encuentra para decirle que tiene una visita esperando por ella, Mónica cree que es Juan, pero no, se trata de Renato y no puede ocultar su decepción.

Mónica accede a ver a Renato, sin imaginar que poco después, Juan se encontrará desagradablemente con ellos. Aún en su decepción y obviando la ira de Renato y la sorpresa de Mónica, solicita hablar con ella a solas. Lo hacen, pero no para haber una reconciliación y confesiones como lo espera el lector, que a este punto de la novela se sufre ya demasiado con ese estira y encoge de la trama, (algo realmente decepcionante) la pareja sigue quedando en nada por la testarudez de ambos. Juan iba con un propósito que ya no será y Mónica ya no verá lo que esperaba de él. Un amor creciente y destruido antes de tiempo, una clara ventaja para Aimée y Renato. Mónica piensa que el interés de Juan por la libertad de Renato es para él volver a tener a Aimée y Juan piensa que la anulación de matrimonio que Mónica quiere es para correr a Renato. Un tremendo embrollo se vuelve la trama, como dije, haciendo sufrir al lector. Decepcionado Juan deja a Mónica y ella ya no puede más con el peso de su alma sacrificada. Va a enclaustrarse definitivamente en el convento sin querer nada ni con Juan ni con Renato.

Juan ha salido como un rayo del convento siendo seguido por Noel que intenta detenerle y saber lo que ha pasado para que esté tan rabioso, apenas le calma y Juan se desahoga. Entretanto, Mónica ha vuelto a encontrar a Colibrí y decide enviarle a Juan una carta con él, carta en la que intenta ocultar su sentir en los mejores términos y cuando Juan la lee, se enfurece más porque no desea agradecimiento de la que es su esposa y de la que le desea, sea feliz lejos de Martinica. Esto hace que regrese furioso al convento aprovechando la misa del alba donde sabe que Mónica estará y decepcionado, estalla contra ella, hiriéndola todavía más, es aquí donde Mónica se da cuenta que no ha sido su mujer como lo creía, pero un necio Juan decide ya no volver a buscarla y dejándola, se marcha otra vez. Esa misma tarde, los D'Autremont llegan a Campo Real y por la noche, en fiesta de negros, fuego y tambores, Renato se siente seducido luego de las insinuaciones de Yanina, formando parte, casi hipnotizado, del cortejo. De esa situación tomará ventaja Aimée, que junto a su criada, van en busca de la bruja que le ayudará a librarse del problema que tiene, asunto con el que desea vengarse de su marido y suegra.

Renato como sonámbulo ha ido con el negro cortejo, hipnotizado por el ritmo y la danza. Yanina quiere tomar ventaja, quiere que él la vea con otros ojos y se le caiga la venda que tiene por Aimée, pero no puede, Renato no la soporta y menos, cuando Yanina le habla en claves sobre Aimée, logrando más bien, enfurecer a Renato. El hacendado regresa a su casa y cuando Sofía lo encuentra, él le dice su disgusto por Yanina y le pide la despida. Para Sofía no es simple el asunto, aunque por complacer a su hijo no le importa. Esa misma noche, Aimée ha logrado entrevistarse con la bruja Kuma, con quién se pone de acuerdo a precio de oro en lo que harán. Al irse Aimée, otros ojos la han divisado, Yanina la ha reconocido y preguntando a la bruja, no obtiene respuestas, al contrario, a sus lamentos, la hechicera le indica hacer lo que debió hacer un tiempo atrás, al haberle dado un brebaje para obtener el amor de Renato. Despechada, Yanina esta vez si piensa usarlo y entre brumas, la bruja tiene como visión, fuego, sangre y la destrucción de la casa D'Autremont.

Una desesperada Aimée se juega sus últimas cartas intentando conseguir de Renato lo que ya no puede y luego de otra discusión, ella enloquecida de rabia y de capricho, le ordena a Bautista ensillar su caballo, pero el capataz tiene listo el alazán de Renato y es ese, el que ella monta. Ana la sirvienta a corrido a avisar a Renato lo que sucede con su ama y éste la sigue. Desde lo lejos de una ermita, en donde se halla Sofía en las misas a Francisco, ella puede divisar esa nube de polvo que levantan los caballos y gracias al sacerdote, reconoce a Aimée y a Renato detrás de ella que se acercan al despeñadero. Para desgracia de Aimée, no puede controlar al corcel y al momento, sucede lo que nadie esperaba. Cayó por el precipicio, destrozándose. Cuando todo se preparaba para  el velorio, encerrado Renato exije saber lo que todos saben y callan, exige la presencia de Yanina que es quien le puede decir la realidad de lo que fue su mujer, pero Sofía intercede a tiempo y es ella quien le dice todo sobre Aimée para que no se sienta culpable de su muerte, incluyendo lo del cuento del niño que había sido otra de sus mentiras. Renato siente enloquecer aún más, pero quiere llegar al fondo de todo, incluso a saber el nombre del hombre con quién ella le engañaba.

Sofía sufre como madre por su hijo y evitando que se les avise a las Molnar lo que ha pasado, el sacerdote se molesta y la reprende. Renato que sabe que el sacerdote tiene razón, lo secunda y envía a Bautista a buscar al mejor trabajador para que vaya a avisarle a Catalina. A su vez, Bautista le pide el permiso a Sofía para hacerse cargo de Ana que sabe demasiado y teniendo la aprobación de la señora de Campo Real, se lleva un trío de feroces perros para encontrarla sea viva o muerta. La sirvienta ha corrido hacia la covacha de la bruja quien sabiendo lo que pasa, la despacha con un supuesto amuleto de protección, indicándole los caminos a tomar sin detenerse hasta salir de Campo Real. Cuando Bautista llega y por los perros y un pañuelo se da cuenta de que la sirvienta ha estado con la bruja, la azota advirtiéndole que también pagará. Al irse, la bruja le maldice, maldice al amo, maldice Campo Real y todas sus cosechas, maldice la sangre D'Autremont y el que no tendrá herederos y otorga al bastardo a quedarse con todo.
Por fin Ana logra llegar hasta Juan y Noel y les cuenta lo que ha pasado. Ante su desesperación, Juan la ampara y se prepara para enfrentarse al inevitable destino; su propio hermano, mientras desea ver a Mónica y saber por ella su decisión ahora que el hacendado ha enviudado. Por otra parte, Catalina ha llegado a Campo Real enloquecida de dolor por su hija y exigiendo verla, se da cuenta que ya ha sido sepultada. Culpa en su furia a Renato ante una Sofía incapaz de controlar el escándalo, en ese momento llega Mónica junto al sacerdote y socorre a su madre. El dolor es sólo de ellas y deben soportarlo y enfrentarlo.

Dejando a su madre dormida, Mónica se encamina al cementerio de los D'Autremont, donde una tumba reciente y llena de flores, le indica que el cuerpo de su hermana reposa ahí. Renato se encuentra con ella y aprovecha hablarle y querer saber si el hombre con el que su mujer le engañaba era Juan. Mónica se alarma, pero trata de disimular, ella quiere evitar un enfrentamiento entre ambos, no obstante, su terror llega al límite cuando frente a ellos aparece Juan y evitando una desgracia, le pide que se la lleve. Juan lo hace por ser todavía su marido ante la rabia de Renato, sin embargo no la lleva al Luzbel sino de vuelta al convento.

Un resignado Juan prefiere irse a su Peñón del Diablo y un endemoniado Renato le provoca, le busca para retarle a duelo y cobrarse la humillación frente a Mónica. Enloquecido ha salido disparado en el caballo que Bautista le prepara, pero sólo para ir a dar a la covacha de Kuma y ésta, queriendo espantarlo con cuentos de fantasmas y remordimientos, lo que hace es enfurecerlo y ordenarle a Bautista echar a esa bruja de sus tierras. Renato ha ido a la casa de Noel buscando a Juan sin imaginar que ahí encontraría a Ana, y ésta, loca de espanto y sin poder escapar, le cuenta todo lo que había hecho Aimée, al fin las sospechas de Renato de aclaran y se da cuenta que el amante de ella fue Juan. Aún más enfurecido, sale a buscarlo, desea matarlo por la burla y apagar de una vez la ira que está consumiéndolo. Colibrí ha corrido a avisarle a Mónica y ésta, va con él hacia el Peñón del Diablo para detener la desgracia entre los hermanos. Renato llega botando la construcción a patadas, pero no encuentra a Juan sino a Segundo a quien le exige saber de Juan, pero éste no sabe nada. En ese momento llega Mónica y trata de controlarlo enviando a Segundo a prevenir a Juan. Mónica trata de ser conciliadora, pero lo logrará solo de una manera; dándole una esperanza a Renato. Él le pide quedarse pura en el convento y esperarlo hasta que llegue la anulación. Ella solo promete seguir conservándose, nada más y despachando a Renato, éste se va. Al momento llega Juan y le indica que no podrá regresar al convento porque Renato ha sitiado todos los perímetros y están atrapados. Él le muestra los límites y las escasas probabilidades de escapar, no obstante, al notar un asomo de nostalgia en él, Mónica deduce algo cerca del lugar que cree que a él le provoca añoranza y molesta se lo espeta; la gruta en la que se veía con Aimée.

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