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miércoles, 27 de marzo de 2019

Uno de mis libros entre 50 recomendaciones eróticas

Lo he posteado por todas partes y es que ha sido una noticia que me ha hecho muy feliz aunque no sea tan reciente. El saber que uno de mis libros está entre los 50 recomendados en libros eróticos por la revista española "Mujerhoy" ha hecho que me sienta feliz y orgullosa por el logro y es que no es para menos, no se trata de concursos de blogs, ni de nominados en páginas o grupos de fb sino de la recomendación que hace una revista de verdad y es algo que agradezco muchísimo ya que tan grata sorpresa jamás me la imaginé ni esperé.
El artículo se titula como ven en la imagen "50 libros eróticos que no puedes perderte" y jamás pensé que un libro mío fuera considerado para semejante listado de "ligas mayores" ya que como pueden ver, los títulos que hay son de autoras renombradas.
Mi libro en mención es "Quiero que seas Mío" (la edición completa está disponible en formato impreso) y puedes ver el book trailer aquí como dije fue algo que me sorprendió mucho ya que, aunque es lectura para público con criterio adulto y con advertencia de 18+ no pensé que lo consideraran "erótico" ya que es más romance, sin embargo entiendo que esto es debido a algunas de sus escenas que si las considero algo fuertes.

Y es que siendo honestas, aunque la segunda parte de "El Príncipe de Bórdovar" tenga su dosis de escenas eróticas fue hasta en la serie de "Arte, Pasión y Seducción" Minerva que puedo decir que me estrené de lleno en temas eróticos ya que quise que la serie fuera así, una lectura dirigida en su totalidad a un público femenino que puede alimentarse de fantasías en un entorno común como la misma vida cotidiana siendo el eje, las situaciones de cuatro hermanas que buscarán ser felices con el hombre que aman. Sin embargo aún así sentí que la historia no fue tan erótica hasta que alguien por allí catalogó el libro para 18+ entonces decidí poner dicha advertencia en las portadas impresas y agregar más escenas eróticas entonces en el siguiente libro que fue "Ariadna" y luego "Aurora" estando pendiente todavía "Diana".
En "Quiero que seas Mío" quise llevarme las escenas con calma pero al mismo tiempo con intensidad, considero que ha sido un proyecto más maduro en cuanto a escritura y narrativa, de hecho hasta hace unos días confesé que ha sido de mis mejores libros, uno que se presenta solo, uno que ha estado desde hace casi tres años (desde su lanzamiento) entre el top 100 de amazon España entrando y saliendo del ranking.

E incluso hace dos semanas ambas partes en digital estuvieron en el puesto #12 y #13 en fantasía oscura que es donde se mantiene.

De hecho comenzando año nuevo estuvieron también en los primeros lugares así que aunque se abstengan de comentar y calificarlo no podrán negar lo que el libro significa una vez leído.
De esta historia puedo decir muchas cosas pero no acabaría, desde su construcción como historia narrativa hasta su publicación en digital e impreso, desde el disfrute emocional e intelectual que me produjo (que no es el primero que escribo así pero sí el publicado) hasta la satisfacción que me brinda en este tiempo. Es el libro más extenso en formato impreso con medidas 6 X 9 que tengo y la narrativa está dividida en tres partes (dentro del libro impreso) para una mejor estructura. Tiene la trama contemporánea e histórica, el romance y el erotismo, el suspenso y el misterio y hasta algo de fantasía y paranormal. Ambientado en cuatro locaciones; España, Inglaterra, Escocia e Italia y tratando los polémicos temas religiosos del bien y el mal con personajes como ángeles y demonios, licántropos y vampiros llevando al lector a cierta filosofía y meditación con comentarios propios de los personajes (y de la autora) hasta el encuentro de esa redención tan anhelada para tener una vida de paz. ¿Qué más pedir en una buena lectura? Déjate envolver por la historia de Eloísa y conoce junto a ella la intensa historia de su vida, una historia que mereció ser contada y publicada, una historia que como dije, es de mis mejores obras escritas y el que esta revista tenga el libro entre sus 50 recomendaciones en erotismo me lo confirma y me hace decir ¡prueba superada! ¿Quieres averiguar por qué es recomendado? Te invito a leer la historia.


martes, 17 de mayo de 2016

Publicación de "Quiero que seas mío"

Título: Quiero que seas mío
Autor: Itxa Bustillo
Género: romance erótico, paranormal, suspenso, contemporáneo e histórico.
Año de publicación: 2016
Disponibles en kindle y papel sólo a través de amazon y Createspace

 Sinopsis:
Eloísa ha logrado ser la asistente del presidente de las empresas Di Gennaro, sabe lo que implica y a lo que se expone y aunque su decisión amenace que el secreto de su personalidad se descubra no le importa correr el riesgo. Giulio comienza a sospechar lo extraña que es y en su viaje a Segovia no le queda duda. A su regreso exige explicaciones y a Eloísa no le queda otro remedio que decirle su verdad y contarle su historia. ¿Podrá el empresario conocer y comprender al ángel y demonio que se le ha presentado? ¿Tendrá el valor para asimilar y aceptar lo que Eloísa es? ¿Podrá ella tenerlo y volver a sentir amor y pasión aunque sea una vez más? ¿Cuál será el destino de James, Ángel y Damián? El desenlace de la historia llega y el escenario de la Toscana será el terreno decisivo para una eterna batalla entre los poderes del amor, el bien y el mal.

Advertencia: esta lectura no es apta para personas sensibles debido a la violencia de algunas de sus escenas. Lee bajo tu responsabilidad. Se recomienda criterio adulto.
Por las escenas sexuales y de violencia esta lectura se cataloga para mayores de dieciocho años. (18+)


En el 2013 publiqué la primera parte, los primeros siete capítulos estuvieron antes en otra plataforma de manera gratuita antes de estar en amazon y ahora casi tres años después publico el desenlace de la historia de la inmortal Eloísa y su empresario italiano de vinos toscanos. ¿Te atreves a leer?
En mis blogs ya compartí algo sobre la publicación, puedes leer aquí y aquí
Como dije la segunda parte del libro está disponible desde el 10 de Mayo en digital y desde el 12 la historia completa en papel. La primera parte que ya conocen recibió una re-edición que se unió a esta segunda parte publicada haciendo así un libro completo y a continuación les muestro la portada y el interior.

Para una medida de 6x9 una extensión de más de 700 páginas no es recomendable de maquetar y para no perder esa medida lo que tuve que hacer fueron dos cosas; cambiar el tipo de letra y evitar la página impar para el inicio de cada capítulo y así como ven en la imagen así es como está el libro impreso, termina un capítulo e inmediatamente comienza el otro.
"Quiero que seas mío" cuenta con un total de 50 capítulos divididos en tres partes: desde el prólogo hasta el capítulo 17 es la primera parte del libro, desde el capítulo 18 hasta el capítulo 33 es la segunda parte y desde el capítulo 34 hasta el 50 es la tercera parte. Quise hacerlo así porque en realidad como autora así viví esta travesía, Eloísa es una persona cuando inicia el libro lo que supone el "principio" de la trama, la tensión de la misma se conoce en esta segunda parte donde ella se muestra tal y como es y en la tercera parte comienza un desenlace que obvio llevará al clímax de la historia. Como lo he venido repitiendo el libro se cataloga para mayores de 18 (18+) no tanto por las escenas sexuales sino por la violencia en algunas partes que puede herir la sensibilidad del lector por eso se ha advertido que este libro NO es apto para todo público y que se recomienda criterio adulto, así que si lees hazlo bajo tu propia responsabilidad.
Por lo demás no me queda de otra más que darles las gracias por la paciencia mostrada todo este tiempo deseando que puedan disfrutar la lectura, sé que desde el año pasado les vengo cantando sobre esta historia y que aunque tenía dos fechas programadas (una en Noviembre y la otra en Diciembre) por una que otra cuestión no se pudo y cuando por fin quise publicarlo a principio de año tampoco se pudo, así que ahora ha sido el tiempo y sabrá el destino porqué. Lo que cuenta es que ya la espera por fin se terminó y "Quiero que seas mío" ya está publicado, gracias también por el apoyo.
Vista previa: aquí
Booktrailer: aquí
Ficha goodreads: aquí



lunes, 19 de agosto de 2013

Quiero que seas mío. Capítulo 2



                     

Capítulo 2
Primera parte

R
egresé a mi humilde morada, en la soledad de siempre. Las ruinas de un castillo hecho de piedra tan frío como la dueña era mi refugio y el lugar donde siempre quería estar. Lo que ahora es Edimburgo es un lugar hermoso, antes no tanto, era el lugar en donde me había mudado con mi familia previo a mi boda y era el lugar donde mi amado Edmund y yo viviríamos después de casarnos. Nací en el siglo XIV, pero por ahora no deseo hablar de mí. Sentada frente a la chimenea, con unas cuantas velas encendidas e intentando degustar una copa de vino perdía mi mirada en su retrato. Era un hombre bellísimo, tenía un porte aristocrático como pocos, su cabello castaño oscuro era liso hasta su cuello y un ligero flequillo le caía a su frente. Sus ojos eran del más perfecto azul, una mirada tan cristalina que me estremecía y me derretía ante él. Su nariz era muy fina, le gustaba usar una ligera barba y bigote en su boca… carnosa y perfectamente delineada, sin duda una jugosa fruta que pude disfrutar. Era alto, fuerte, perfecto… La primera y única vez que lo vi desnudo creí que mi corazón colapsaría, su piel era blanca, suave, cálida, con un pecho y una espalda más que definidos, el recordar que fui completamente suya y que mis labios besaron cada centímetro de él hace que… desee inútilmente volver a ese preciso momento. Edmund mi amor, eres el único que me hace recordar ese sentimiento y daría todo lo que fuera por hacer que vuelvas de la muerte, sería capaz de hacer lo que sea por verte una vez más. Nunca he intentado hacer volver a alguien del más allá, sé que podría hacerlo, mis poderes son ilimitados, pero temo por las consecuencias y no me atrevo a jugar de esa manera y menos con él, eso es algo con lo que no deseo experimentar. Pero daría lo que fuera por un momento junto a él, volver a sentir sus labios, sus caricias, su ternura, su amor, daría lo que fuera por estar en sus brazos y ser suya de nuevo, por despertar junto a él en su pecho y sentir el calor de sus brazos rodeándome. ¿Por qué todo tuvo que ser diferente? ¿Por qué la envidia y maldad de la gente nos alcanzó? ¿Qué fue lo malo que hicimos para despertar tanto odio? En esa época no lo sabía, pero de haberlo sabido las cosas hubieran sido diferentes. Yo era una chica normal como todas las demás, llena de ilusiones, sueños y fantasías, afortunada por haber encontrado el amor y por haber sido correspondida. Edmund era mi sueño hecho realidad y sé que hubiéramos sido muy felices juntos. Lo que me consume es tan horrible, ni siquiera puedo llorar, estoy seca, solo tengo los recuerdos que me envuelven y no me dejan, a veces quisiera que todo esto terminara de una vez para mí pero tampoco puedo morir, vivo condenada a una cadena perpetua de vacío que me atormenta en agonía, ese es mi destino, la muerte huyó de mí desde el principio llevándose todo lo que amaba y no sé por cuánto tiempo más tendré que esperarla, todavía no quiere saber de mí.
-Deja de atormentarte Eloísa –me dijo una voz peculiar- más que recordar y añorar alimentas tu odio que hace más fuerte a Damián, es así como le perteneces, es así como él tiene dominio sobre ti.
-De nuevo me interrumpes Ángel –dije- ¿Vas a avisarme algún día sobre tu llegada? Me aburrí de España y regrese a mi casa pero tu intromisión me fastidia.
-Te conozco tan bien como él –dijo- y sabes que no pienso desistir, el hecho que viajes a tu manera no significa que puedes librarte de mí, sabes que no, tu destino pudo haber sido diferente y no lo quisiste, yo estuve contigo desde ese momento, yo estuve contigo desde que naciste, pero tu decisión cambió las cosas.
-¿Quieres enfurecerme? –le pregunté- mi elección fue la de cualquier chica normal, yo no tenía vocación para tomar los hábitos, deseaba amar y ser amada, deseaba casarme y tener una familia, ¿Eso fue mucho pedir? ¿Ese fue mi delito?
-Poco a poco te alejaste de Dios –continuó- en consecuencia comenzaste a alejarme a mí, de niña creías ciegamente en tu ángel guardián, hablabas conmigo de noche y de día, yo te cuidaba y te protegía, tu infancia fue muy feliz, eras muy devota y una criatura angelical, estabas destinada a convertirte en un ser celestial, aún tienes esa belleza que siempre te caracterizó pero que también fue tu perdición en el mundo de los hombres, si hubieras servido a Dios tu pureza te hubiera acompañado hasta el final de tus días y gozaras de una paz sobrenatural en el reino de los cielos, pero el deseo carnal y pecaminoso pudo más y ya conoces las consecuencias.
-Vete Ángel –le dije mientras quebraba la copa en mis manos con furia- déjame en paz.
-Eloísa vuelve a mí –suplicó con dulzura- porque te amo no me separo de ti, aunque tu actitud me hiera cada vez yo sigo contigo, aunque tu apariencia sea lúgubre y el odio sea tu vida yo sé que eres mucha más que eso, eres muy bella pero estás congelada por el mal, la mirada azul de tus ojos puede dar vida en vez de quitarla, tu piel de porcelana puede dar calor en lugar de frío, el carmín de tus labios puede ser fuego en lugar de hielo y de un rojo rubor en lugar de sangre. Lo único negro que amé de ti fue tu larga cabellera de ébano que adorna con gracia tu esbelta figura.
-¡Si ya terminaste, vete! –le ordené- lo que una vez fui ya no existe.
Mientras observaba mi mano las heridas que me había hecho con el vidrio de la copa desaparecían como por arte de magia, físicamente nada podía herirme, mi piel se regeneraba por completo sin dejar cicatriz alguna, sin duda era una virtud de mis oscuros poderes.
-Disfrutas haciendo eso ¿verdad? –preguntó Ángel- ahora desde que le perteneces eres libre para tentar todo lo que se te antoje, aprendiste a jugar un juego muy peligroso que cada día te consume más, es una lástima que no puedas ver tu alma, tu apariencia física y ella son muy diferentes pero aún así yo no pierdo las esperanzas.
El no conseguir provocar ni una milésima a Ángel era algo que me enfurecía mucho, había intentado de todo y su paciencia no desaparecía, eso me frustraba.
-Eloísa ¿qué haces? –preguntó observando que mi mente y mi mirada se habían perdido.
Estaba tan rígida como una estatua y él sabía que era lo que estaba haciendo.
-¡Eloísa mírame! –me ordenó colocándose frente a mí sabiendo que solo mi cuerpo estaba allí, mientras más mal hacía menos él podía intentar entrar en mí.
Por un momento también se quedo quieto y yo pude volver en mí, mis ojos que habían sido color bronce en ese momento volvieron al azul que a él le gustaba, lo miré fijamente con ganas de hacerlo explotar en miles de fragmentos pero no podía, su cobertura divina me lo impedía.
-Te prohibí que interfirieras –dijo al momento exhalando con decepción- tu rebeldía…
-Así soy –le dije con descaro y con alivio- puedes ver mañana el periódico.
Sin decir nada más desapareció de mi vista, sabía cómo fastidiarlo de la manera en la que él me fastidiaba a mí, cuando me propongo algo lo cumplo y no me arrepiento de la manera en la que lo hago, el fin justifica mis medios.
-Mi bella princesa Eloísa –dijo otro mientras aplaudía con sarcasmo- bravo querida, eres mi más preciada adquisición, siempre te sales con la tuya y eso me encanta, eres una niña muy mala y no sabes cómo eso me encanta de ti, pero creo que también debería ponerte un alto, abusas de tus poderes y eso no es bueno.
Me limité a verlo de reojo levantado una ceja, ya no estaba de humor para seguir perdiendo mi tiempo, salí a mi balcón para que el manto oscuro de la noche me cubriera, había luna llena y un conocido se acercaba a mí pero al ver que Damián estaba conmigo se limitó a aullar y a volver al bosque;
-Veo que ese chico realmente es un fastidio –dijo- voy a tener que hacer una visita a su tribu en el norte de América para dejar las cosas claras de una vez.
-James no es una molestia para mí –le dije.
-Pero te pretende –insistió mientras acariciaba mi barbilla- y sabes muy bien que eso no puede ser, tú y él no pueden estar juntos, sería el fin del mundo para su tribu, tu peludo amigo abusa de mi confianza y creo que tendré que ponerle un alto.
-Déjalo en paz –le dije- ni James, ni su gente se meten contigo.
-Pero si busca meterse con lo que es mío –dijo susurrándome al oído mientras sujetaba mi brazo- y no lo voy a permitir, tú eres una princesa, no tienen nada en común más que unos cuantos siglos, un pulgoso hombre lobo no es para ti querida, tú mereces algo mejor, eso en caso de permitirlo.
-Déjame en paz Damián –le dije soltándome de sus garras- tú no vas a decirme que hacer y qué no hacer, yo hago de mi vida lo que me place.
-No me tientes cariño –dijo muy seriamente- yo también puedo deshacerme muy fácilmente de todo lo me estorba, no lo olvides.
Segunda Parte
Diciendo esto desapareció de mi presencia, había aprendido a no temerle a Damián porque eso también lo alimentaba, el saber que poco a poco dejé de depender de él no le hacía gracia y lo único que tenía seguro era que le pertenecía y en cualquier momento podía hacer conmigo lo le diera la gana.
Ya era más de la media noche y en las últimas llamas del fuego que se extinguía él llegó.
-Eloísa –dijo mientras me observaba fijamente.
-James –le dije sin mover la cara para mirarlo.
-Espero que el demonio no nos interrumpa –dijo.
-¿Qué haces aquí? –le pregunté- te he sentido y te he visto rondar ¿Qué quieres?
-A ti –dijo mientras se acercaba- sabes que desde que te conocí estás clavada en mi corazón y no descansaré hasta tenerte.
-Pierdes tu tiempo –le dije- sabes muy bien que no puede ser, no somos iguales y estarías condenando a tu gente que nada tiene que ver, ¿Saben que estás aquí?
-Crucé el gran río solo por ti –insistió- quiero que seas mi mujer.
-Se llama océano Atlántico –le dije sin dejar de ver las llamas que se extinguían- y no puedo ser tu mujer por el simple hecho de que no lo soy.
-Yo sé lo que eres –dijo- y no me importa, voy a enfrentarme a lo que sea con tal de sentirte mía.
-James ya basta –le dije- será mejor que te vayas.
-No me importa lo que tú eres –insistió- quiero que seas mía.
Lo miré con detenimiento mientras se había colocado a la par mía para cortejarme a su manera, conocí a James durante un viaje al nuevo mundo que hice durante la guerra civil de norte América en el siglo XIX y desde entonces se obsesionó conmigo, por supuesto que sabe lo que soy y es por eso que él no repara en mostrarme lo que es. Su piel canela y su pectoral fuerte muy bien definido puede enloquecer a cualquier mujer, sus ojos café intensos son muy hermosos, su mirada podía mostrar dulzura y a la vez furia, pero ésta vez mostraba deseo, un deseo retenido y que deseaba liberar. Mi único obstáculo con él ha sido que no he podido leer su mente, posee una especie de escudo que me bloquea y es por eso que nunca sé cuándo va a aparecer de nuevo en mi vida. Me paré frente a él intentando que su aroma a madera barnizada no me provocara náuseas, lo miré fijamente para que se diera cuenta lo que intentaba decirle, pero él me resistía la mirada con esos ojos de perrito ansioso que cualquier humano no podría resistir.
-Sabes que no puedes hacerlo –me dijo rompiendo el hielo- por más que lo intentes, no puedes.
-Ya lo sé –le dije- además no me interesa.
-Creo que sí te interesa –dijo tomándome con fuerza por la cintura y respirando el aroma de mi cuello- a pesar de tu indiferencia deseas leer mi mente y a pesar de tu frialdad voy a mostrarte mi calor que es lo que necesitas.
-James no juegues –le dije en tono de advertencia- sabes que no puedes someterme, sabes muy bien que no puedes conmigo.
-Necesitas un hombre que te haga sentir mujer –dijo susurrando en mi oído- tú necesitas de mí y yo necesito de ti.
-¡Ya basta! –le dije sujetando sus manos- quita tus manos de mí, no me toques, sabes que no me gusta.
Si algo teníamos en común era la fuerza sobrenatural, podíamos chocar como dos titanes y pelear toda la noche sin que ni el uno ni el otro flaqueara en sus fuerzas y creo que era eso lo que más le gustaba de mí.
-Vine a buscarte –dijo mientras de un solo tirón me lanzó a la cama y en segundos ya estaba encima de mí- vine por una sola cosa.
-James no soy una perra –le dije sintiendo que la furia se apoderaba de mí- si tú te sientes en celo es tu problema no el mío.
-Puedo oler en ti el deseo –dijo olfateándome el cuello como un perro- a pesar de tu alma sucia, tu piel fría desea el clímax.
-James no me provoques –le dije- sabes que no puede ser, además no tengo corazón que me haga estremecer el cuerpo, no tengo sensaciones.
-Yo voy a hacer que lo sientas –dijo acercando sus labios a los míos- serás mi mujer y nada podrá impedirlo.
Sin decir nada más me besó con fuerza como si tratara de devorarme, su lengua se apoderó de mi boca con posesión mientras se deleitaba sintiendo mi sabor lo cual lo estaba haciendo gemir de placer, por un momento me dejé llevar seguramente por el mismo motivo que él decía; el deseo de sentirme viva. Sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo con tal fuerza como si deseaba entrar en mi piel, levantó mi pierna para tocarla y abrirse paso sin problema, a una mujer cualquiera la hubiera asfixiado por la fuerza de su beso pero yo podía resistir eso, por un momento me perdí tocando la calidez de su bien definida espalda, pero cuando dejó de besarme en la boca para besar mi cuello y buscar mis pechos giré mi cabeza y lo primero que vi al abrir los ojos fue el retrato de Edmund, inmediatamente reaccioné y lo empujé con fuerza lanzándolo sobre una mesa que se partió en dos partes al mismo tiempo que le hacía un agujero a la pared de roca. Me senté en la cama mientras observaba que él se sujetaba la cabeza intentado volver en sí, definitivamente no podía hacerlo, no podía entregarme a ningún hombre que no fuera Edmund, además ya estaba muerta no podía sentir sensaciones que me estaban prohibidas.
-Lo siento James –le dije- te advertí que no me provocaras, sabes muy bien que no puedo.
-Claro que puedes –dijo poniéndose de pie- es solo que no quieres, eres tan apasionada como lo quieras ser, pero el recuerdo de tu hombre está presente en ti y eso es un gran obstáculo.
-Será mejor que te vayas y no vuelvas –le dije- olvídate de mí, busca una loba de tu clase y tengan tantos cachorros como quieran, yo no puedo ofrecerte lo que quieres.
-Sabes muy bien qué es lo que quiero –dijo mientras se dirigía a la ventana- y no descansaré hasta tenerte, así sea lo último que haga en mi solitaria vida, tú serás mía.
Diciendo esto rápidamente saltó por la ventana, en segundos yo me acerqué al balcón y lo vi alejarse en cuatro patas en dirección al bosque mientras aullaba de dolor a la luz de la luna lo cobijaba.
Una noche larga definitivamente, tan larga como cada segundo que pasa en mí, ver la vida desde mi punto de vista no es igual que los humanos, mientras el resto de las personas dormían plácidamente yo no podía hacerlo, solo bastaba un segundo en cerrar mis ojos para poder ver claramente todo lo que había sucedido, sentía que podía volver a ver a Edmund y todo lo que compartimos. Por momentos podía sentir el toque de sus manos, el sabor de sus labios, su respiración en mi cuello, sus besos en mi frente, sus fuertes brazos rodeándome y ese deseo era una pesadilla que atormentaba mi maldita existencia. Lo recordaba como si hubiera sido ayer, como si bastara cerrar mis ojos y despertara de un mal sueño para correr a él y sentir que nada de lo que había pasado había sido verdad.
Hubiera deseando mil veces morir con él y con todos los míos ese día, que vivir en una condenación eterna que me consume solo a mí, miraba el anillo que me había dado y el cual pude recuperar después de estrangular a varios, era una finísima joya que nunca me quito de la mano y por la cual ya han muerto muchos codiciosos que han querido robármela. La cadena que siempre tengo en mi cuello tiene un camafeo con un retrato suyo que mandé a elaborar mucho después, era un capricho que él me concedería el día de nuestra boda y que nunca llegó a realizarlo, es por eso que en su memoria lo mandé a elaborar conteniendo una miniatura del retrato que tengo de él encima de la chimenea, me engaño a mí misma haciéndome creer que él si pudo dármela como regalo de bodas.
Estas joyas, el retrato y su recuerdo es lo único que tengo de él y es algo que me acompañará hasta el final de mis días, es por eso que visto de negro, para que todo aquel que me vea conozca el luto que llevo por dentro.
                                          

lunes, 17 de junio de 2013

Quiero que seas mío. Capítulo 1



Derechos de Autor: © Natasha Granchester. Octubre/ 2012

Derechos de Autor: © Itxa Bustillo. Diciembre/ 2012
 

"Ni el tiempo, ni la distancia, ni aún la misma muerte evitará que te ame."
 


Capítulo 1 

Toda una vida vacía. Siglos de tristeza y soledad, seguir adelante solo con el único deseo de venganza que es lo que en la mayoría de los casos te mantiene en pie. El deseo de acabar con todos aquellos que te han hecho daño es un placer que se saborea como el más exquisito plato frío y aunque después sigas tan solo y tan sediento como al principio y sientas que lo que has hecho no llena tus expectativas, el saber que eso que te estorbaba no volverá a cruzarse en tu camino es una plena satisfacción, al menos para mí.
¿Quién soy? Es una buena pregunta, aunque en mi caso sería ¿Qué soy? Tal vez un monstruo, un demonio, una bruja, una vampira, una asesina. Alguien que tiene en sus manos la sangre de muchos y en su alma la condenación eterna, eso, en caso de tener alma porque no creo tenerla. Hace mucho la vendí a cambio de tener la vida de aquellos que se cruzaron en mi camino para hacerme todo el daño que quisieron. Grave error.
Veo pasar la vida de los mortales sin que eso me afecte en lo más mínimo, mis poderes mentales y saber lo que sucederá me han hecho amasar una incalculable fortuna y aunque puedo obtener las propiedades que desee y tener el mundo a mis pies eso no me sirve para nada. No, si no lo tengo a él. No siento amor, ni calor, no como, ni duermo, nada puede saciarme. Estoy cansada de este siglo aburrido en el que creen que su tecnología es todo lo que necesitan. Humanos estúpidos, no temen que sus creaciones se vuelvan contra ellos algún día.
Desde la banca de un parque observo el día que está nublado, amenaza con llover. Las personas han salido a pasear a pesar de eso y su ritmo acelerado de vida se deja ver, unos corren apresurados a sus trabajos, otros corren por diversión ejercitándose buscando la fuente de la eterna juventud, otros pasean a sus perros los cuales al verme huyen asustados ante el desconcierto de sus amos. Algunas mujeres llevan a sus hijos a la escuela y los más adolescentes caminan solos haciéndoles creer a sus padres que van a clases. El ridículo payaso de los globos intenta acercarme a mí pero me adelanto a su intención y su tonta sonrisa se borra de su cara, mi mirada lo amenaza con estrangularlo si se acerca por lo que mejor disimula y pasa de largo. Al menos es sensato y valora su existencia. Cada individuo que pasa es un asco a pesar de su apariencia intachable, puedo sentir sus miradas en mí deseándome con lujuria y aunque algunos están casados y comprometidos en su mente solo hay una sola cosa: sexo, sexo y sexo.
A cierta distancia de mí en otra de las bancas se sienta una pareja de enamorados, él muy gentilmente le ofrece una rosa a la chica y ella muy ilusionada la acepta. Comienzan a hacer planes sobre su futuro y la risa los envuelve por completo, tiernamente comienzan a besarse a la vista de todos lo que me hizo recordar algo y a la vez a sentir de nuevo este eterno vacío que me consume y me condena. Una vez yo sentí lo mismo y era inmensamente feliz, pero me fue arrebatado y todos los que participaron en mi desgracia ahora se pudren en el infierno. Tal vez algún día tenga que volver a verlos pero no ahora, todavía no tengo la intención de hacerlo. Por ahora solo observo en silencio, la pareja luce feliz o al menos ella está muy ilusionada. ¡Desgraciado! Debería de acabar con él ahora antes de que sea tarde, jugará con los sentimientos de la chica y una vez que se burle de ella la desechará como la basura, ella no soportará su destino y terminará suicidándose llevando también a la muerte al hijo de ambos que tendrá en su vientre. Debería de hacer algo ahora que hay tiempo, debería…
—¡Alto Eloísa! —me ordenó una voz familiar—. No intentes alterar el futuro, ni cambiar el destino, sabes que no te está permitido.
—Ángel no te metas  —le dije muy molesta—, la reglas se hicieron para romperlas y yo puedo hacer lo que me place.
—Ya no —insistió—. Ese asunto no te concierne, no te metas, evita leer los pensamientos de los humanos.
—Se supone que eres un ángel, haz algo tú entonces.
—No podemos interferir con los sucesos del futuro. No debemos alterarlo, las cosas sucederán y punto, es la decisión de cada individuo.
—Ella es inocente, el sinvergüenza es él, la está engañando.
—¿Qué sentiste cuando la beso? Recordaste tu historia, ¿verdad? Por un momento seguramente quisiste volver a sentir esa sensación aunque haya sido por un sinvergüenza.
—¡No compares! —le grite sintiendo que hervía de cólera—. Edmund era un caballero, el hombre más noble y hermoso que he conocido, él no se burló de mí, éramos la pareja perfecta y hubiera sido el mejor esposo y padre, él era todo para mí, él era todo mi mundo.
—Y agradece a Dios que no quedaste embarazada cuando te entregaste a él, eso hubiera sido peor para ti. Después de lo que pasó con seguridad hubieras enloquecido de dolor y seguramente te hubieras suicidado.
—No metas a Dios —le dije tratando de contener mi furia—. Preferí entregarme a Edmund en secreto que ser ultrajada por esa jauría de perros feudales y eso es algo de lo que no me arrepiento
—Eloísa tiene razón —dijo otro que se había metido en nuestra conversación—. No metas a Dios en esto, aparentemente él no está cuando suceden estas cosas o seguramente sí, solo que prefiere no hacer nada. Aún no entiendo cómo es que cada día gana más adeptos en sus distintas religiones, cada día entiendo menos a los humanos.
—¡No blasfemes! —ordenó Ángel—. Y no te metas en donde no te llaman, esto es entre Eloísa y yo.
—¡Ustedes dos ya me tiene harta! —les dije poniéndome de pie—. Quiero que desaparezcan de mi vida. ¡Váyanse al infierno!
—Damián puede, yo no —dijo Ángel con traquilidad.
—Lo siento querida —dijo Damián muy molesto—, es tu angelito el que no tiene porque meterse. No olvides que tú eres mía y me perteneces.
—Yo no soy propiedad de nadie, déjame en paz.
—Eso debiste haberlo pensado antes querida, cuando me llamaste acudí a ti y te ofrecí todo en bandeja de plata para que llevaras a cabo tu venganza. ¿O ya lo olvidaste? Te guste o no, eres solo mía.
—Eso ya lo veremos —le dijo Ángel—, nuestra batalla aún no termina. Es más ni siquiera ha comenzado.
—Bravo Ángel —dijo Damián sarcásticamente—. No sabes cómo espero ese momento, ansío que llegue ese día. Tú has sido una piedra de tropiezo para mí desde que esta belleza me perteneció y sé que llegará el momento para quitarte de en medio. Te guste o no Eloísa es mía y sabes que el día que deje de serlo será su fin, así que tú decides como la quieres, en cualquiera de las dos formas no dejará de ser mía.
—Eso ya lo veremos Damián —dijo Ángel—. No estés tan seguro de tu triunfo sobre ella.
Estos dos ya me tenían harta, siempre que se encontraban terminaban peleando igual, peleándome como si fuera un premio que tenían que ganar y eso me molestaba mucho. Los dejé peleándose entre ellos y esperaba que la tierra comenzara a temblar y a sacudirse, afortunadamente la gente era totalmente ajena a lo que estaba sucediendo. Ángel y Damián eran entes que solo yo podía ver, obviamente uno era un ángel y el otro un demonio y desde que comenzó mi calvario siglos atrás he tenido que soportar que se metan en mi vida. Nunca he logrado deshacerme de ninguno de los dos.
Al pasar cerca de la pareja que no paraba de besarse, clavé mis ojos en el tipo y de haber sido puñales hubiera perecido allí mismo. Comenzó a faltarle el aire y dejó de besar a la chica. Asustado por su falta de respiración y su mareo, con su mirada me buscó sabiendo seguramente que yo era la causante de eso y su miedo fue evidente. Espero que haya podido ver lo que le pasaría, porque en su corazón no desistía de sus propósitos, como cualquier perro lo pagaría.