lunes, 18 de abril de 2022

Favoritas de Semana Santa

La Semana Mayor debe ser un tiempo de reflexión, independientemente seas religioso o no porque tiene un significado que no es el feriado ni ir a balnearios, como sucede. Por desgracia en Honduras es "Semana Zángana" porque es lo primero que espera el hondureño, salir de vacaciones  e irse a sus lugares o a la playa, lo malo es que va el desenfreno en todos los aspectos y más parecen burros sin mecate porque les parece que el mar, los ríos o las piscinas se van a secar y que la comida de la temporada, las cervezas y los condones se van a acabar, luego regresan a sus casas quemados en todo sentido y sin dinero por el gasto y es aquí donde se aplica eso de "después del gustazo viene el tortazo" por desgracia, los actos religiosos pasan a un segundo plano y con un mínimo porcentaje de cristianos. ¿Y así preguntas con tanta catástrofe dónde está Dios y su amor? Simple, búscalo y hallarás la respuesta.

Aclaro que no soy religiosa, pero sí respetuosa de la estación, (especialmente del Viernes Santo y del Domingo de Resurrección) pues creo lo que sucedió hace más de dos mil años y por eso, te presento mis favoritas de Semana Santa en programación desde el último hasta el primer lugar porque quedarse frente al televisor no es mal plan.



José, Rey de los Sueños, producción
de Dreamworks del 2000 es una versión animada de la historia bíblica de José, hijo amado de Israel,  que sufrió los celos de sus hermanos que lo vendieron. Llegó a ser Gobernador de Egipto por su don de interpretar los sueños. Es una historia de fe, esperanza y perdón.




El Príncipe de Egipto, también producción de la Dreamworks de 1998, siendo versión animada de la historia de Moisés, presentó impresionantes efectos de computadora en la secuencia de las  plagas y el mar. La película narra desde el nacimiento de Moisés hasta su descender del Sinaí con las tablas de los Diez Mandamientos. Una excelente recomendación para disfrutar.

 

La polémica y cruda producción de 
Mel Gibson del 2004, presenta de 
manera brutal el sacrificio de Jesús, narrando las últimas horas de su vida hasta su resurrección. Esta versión nos muestra la realidad del padecimiento del Hijo de Dios, las descarnadas heridas, su sufrimiento ante los latigazos romanos, la carga de la cruz y ni qué decir de la crucifixión. Magistral interpretación de Jim Caviezel como Jesús. Cuando los evangélicos hablan sobre que la sangre de Cristo tiene poder se refiere a esa derramada por sus heridas.



El Manto Sagrado, es la versión
cinematográfica del libro del
mismo nombre y se centra en el tribuno romano Marcelo y el griego Demetrio que conocen a Jesús el Domingo de Ramos y luego son testigos de su crucifixión. En una apuesta, Marcelo gana el manto de Jesús, pero es Demetrio quien lo guarda pues sufrió la conversión al conocer a Cristo. El problema es que un sádico Calígula la trae con ellos y no descansará hasta verlos caminar también hacia la muerte por la fe.



Y ahora te presento las top 5 de 
mi lista: 


Una de las historias bíblicas más hermosas es ésta. Basada en el libro de Rut, la película de 1960 presenta un prólogo que la Biblia no y es la vida de Rut como sacerdotisa en Moab, profesión de la que ella renuncia al conocer la fe de los hijos del Dios de Israel y al quedar viuda, regresa junto a su suegra Noemí a la tierra de ella para enfrentarse al repudio del pueblo por ser ella extranjera, pero así mismo conocer el amor que Dios ya le tenía preparado. Una historia 100% recomendada.




Otra súper producción basada en libro es Quo Vadis de 1951 que presenta la historia del general romano Marco Vinicio, que enamorado de la esclava Lygia, se da cuenta que su amor es prohibido por profesar ella la fe cristiana, no obstante, la pide a Nerón como premio a sus hazañas y éste accede. Lo que nadie imaginaba era lo que la locura del emperador iba a desatar; desde la quema de Roma  hasta el martirio de los cristianos en el coliseo.




El escritor Lew Wallace dio a conocer
esta historia llevada a la pantalla
también como otra súper producción en 1959. Nos narra la historia de Judá Ben-Hur, hombre próspero de Judea que el destino le hace enfrentarse a su amigo de la infancia, el tribuno Mesala, pues por un malentendido se vuelven
enemigos. En esa misma época se conoce a Jesús, pues uno de los magos (Baltazar) le buscaba desde su nacimiento. Ben-Hur le conoce como un joven carpintero que le dio agua cuando él iba esclavizado camino a las galeras y al final, vuelve a reconocerlo cuando ahora él, le da agua en el momento que llevaba el peso de la cruz. Nadie impidió la crucifixión, pero la fe  por su sangre, curó de la lepra a la madre y hermana de Ben-Hur. Todo esto ocurre luego que Ben-Hur derrotara a Mesala en la carrera de las cuadrigas y éste muriera por las heridas. "Permita Dios mi venganza" palabras de Ben-Hur que se graban a fuego.




Películas sobre Jesús hay varias, pero ésta es mi favorita. Rey de Reyes, producción de 1961 es la historia de Jesús basada en los evangelios, desde su nacimiento hasta la resurrección cuando envía a sus discípulos a cumplir la Gran Comisión. Lo que me gusta de esta versión es la imagen de ese Jesús y las conocidas escenas bíblicas como su bautizo, su ministerio, el sermón del monte y como dije; hasta el ordenamiento de la Gran Comisión  cuando le aparece resucitado a sus discípulos. Una excelente opción de la vida de Jesús para recordar.



Los Diez Mandamientos de 1956 es una de las más queridas opciones para disfrutar. La más fiel adaptación de los libros de Moisés, nos hace ver también su vida en Egipto antes de conocer su origen y enfrentar su destino como libertador de su pueblo. Una magistral súper producción que mantiene la atención de principio a fin y que, en ningún momento aburre a pesar de su extensión. Sin duda, sigue estando en el primer lugar desde su estreno para la programación de la Semana Mayor.

¿Te ha gustado mi lista? ¿Tienes otras favoritas que agregar? Recuerda que la Semana Santa no se trata de ir a nadar, sino de buscar un acercamiento con Dios y un tiempo de paz y reflexión.





sábado, 12 de febrero de 2022

Reseña Corazón Salvaje - Caridad Bravo Adams

 

¿Cómo soportar el vacío literario que deja un buen libro, una buena historia? ¿Cómo dejar ir personajes como Juan y Mónica en una apasionante historia como lo es Corazón Salvaje?  ¿Cómo dejar el inolvidable viaje por una tierra de paisajes tan atrayente como lo es la Martinica? 

"Esta  es  una  historia  que  sólo  podría  pasar  donde  pasa...  En  la  Martinica,  tierra  florida  y convulsa,  isla  volcánica  surgida  al  impulso  de  un  borbotón  de  fuego,  tierra  de  amores  y  de odios,  de  pasiones  sin  freno,  de  abnegaciones  y  de  crueldades...  Tierra  sobre  la  que  habrían  de chocar  aquellos  cuatro corazones  apasionados:  Mónica,  Aimée,  Renato,  Juan..."

Llena de frases dignas de destacar, esta es sólo una de las más famosas y queridas historias de la escritora mexicana Caridad Bravo Adams y que por lo mismo tanto, ha sido llevada a la pantalla en diversas ocasiones y versiones para películas y telenovelas, mismas que por generaciones se ha disfrutado, gracias a renombrados directores, productores y elenco de actores y actrices mexicanos que han dado vida a Corazón Salvaje de las páginas a la realidad. 
La lectura del libro es un deleite, la pluma narrativa de la autora es exquisita, manteniendo el estilo "regional" que la obra requería por su trama y ambientación y también, dada la nacionalidad de su autora.
Ubicándonos en el hermoso paisaje de la Martinica a finales del siglo XIX y después a principios del XX, con personajes fuertes y bien definidos, descripciones precisas y atractiva ambientación, la autora nos adentra a la historia con un comienzo inquietante en noche de tormenta, donde un muchacho cumple la voluntad de un moribundo al buscar a un caballero adinerado y entregarle una carta. El hombre en cuestión y de apellido ilustre resulta ser el verdadero padre del mozo que le ha buscado sin que ambos lo sepan, pero cuando se enteran, el hombre lleva al muchacho junto con él a su hacienda y es aquí donde comienza a dispararse la tensión, manteniendo al lector enganchado en cada página, en cada capítulo, tanto que al conocer a todos los personajes te sientes parte, manteniéndote con el corazón frenético, disparándote los nervios y hasta desesperarte por algunas escenas en las que como lector quieres leer ciertas cosas que la autora va dilatando cada vez más, como por ejemplo, el crecimiento paulatino de la relación de amor entre Juan y Mónica. Superando las 500 páginas, el libro completo es extenso, ya que está dividido en tres partes; 
1 - Corazón Salvaje
2 - Mónica
3 - Juan del Diablo
De desarrollo lento, lo que destaca es que el ritmo no decae, manteniendo el suspenso y teniendo interesado al lector con lo que sucederá en cada escena y con cada personaje y más, al tener como trasfondo el antes, durante y después del llamado "Cataclismo de la Martinica" acaecido en Mayo de 1902, un hecho verídico provocado por el volcán "Mont Pelée" que destruyó parte de la isla y su capital Saint Pierre, así que por este hecho histórico, por su ágil narrativa, su lenguaje culto y a la vez regional y por la calidad de la historia y sus personajes "Corazón Salvaje" es una lectura obligada, digna de conocerse porque como ya leyeron el resumen, es diferente a las versiones para televisión que son las que se conocen. Renato, por ejemplo es rubio y de ojos azules y en la versión del 93 y del 2009 no es así, no se asemeja a la descripción del personaje, al igual que Aimée que no es pelirroja sino de pelo negro al igual que sus ojos. Colibrí por ejemplo, no aparece en la versión del 93 siendo sustituido por otro personaje llamado Serafín, en cambio, Colibrí, si aparece como debe ser en la versión del 2009. Juan del Diablo tiene mejor interpretación con el inolvidable Eduardo Palomo en el 93 y se quedó corto con Eduardo Yáñez en el 2009, no obstante, la trama de esta versión se asemeja al libro y no tanto la del 93 que se fue por otra línea e inventándose otra trama que nada que ver con el libro y sin embargo, ésta es la más querida por el público televidente.
El espíritu bravío y arrogante de Juan lo vuelve un personaje fuerte como lo es también Mónica, quien en su carácter honesto y virtuoso, a pesar de su alma sufrida y corazón lastimado, no es un personaje débil como aparenta, sino uno muy valiente que a lo largo de la historia se irá descubriendo, opacando así la sensualidad y coquetería de Aimée y haciendo que los sentimientos dormidos de un paciente Renato, despierten de una quimera al apasionado ardor y así, con carácteres completamente diferentes, ellos cuatro enlazarán sus caminos, demostrando la historia que es más fuerte el amor verdadero que la pasión pasajera.
Quien conoce el libro se dará cuenta de que la versión del 2009 es la más apegada a la historia de la autora, incluso en diálogos, salvo por un detalle que la destrozó; la fusión con la novela "Yo compro esa mujer" porque a mi parecer ahí estuvo el error y el que no gustara tanto. Personajes como Rodrigo Montes de Oca, Federico Martín del Campo, Jimena la gitana o Gabriel son de "Yo compro esa mujer" nada tienen que ver con Corazón Salvaje, aunque se destaca el trabajo literario para lograr encajar las tramas. Creo que de nada valió hacer ver a Mónica como Regina, a Sofía como Leonarda, a Yanina como Rosenda o a Bautista como Arcadio, ¿Ven a lo que me refiero? Repito, no se deja de reconocer el trabajo literario para la t.v. porque la versión del 2009 tuvo una ambientación a la altura de la época, pero la fusión le restó puntos por eso la más recordada es la versión del 93, (aunque cabe mencionar y recordar los clásicos de Ernesto Alonso del 66 y del 77 que mantienen la esencia del escrito) no obstante, en el 93, personajes como Azucena, el Tuerto, Alberto, Espíndola o Cajiga, no son parte del libro, fueron creados para la telenovela y esa trama que debieron sacarse de las mangas. El cambio de nombres como Renato por Andrés o los apellidos Altamira y Alcázar y Valle (que sustituyeron a Molnar y a D'Autremont) son sólo algunas de las diferencias entre libro y telenovela, aunque las actuaciones de esta versión son destacables y los personajes de Catalina, Sofía y Noel, fueron muy bien encarnados e interpretados. 
En resumen, la historia de Corazón Salvaje, por su trama y fuerza, por sus personajes definidos, por su ambientación de añoranza y tentadora locación, es sin duda una historia inolvidable que se queda en la mente y corazón de quien la conoce, pero no te quedes sólo con la versión de televisión, lee la novela escrita que a pesar de su extensión, igualmente la disfrutarás. Es una lectura cien por ciento recomendada.

domingo, 6 de febrero de 2022

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (parte 2/2) - Caridad Bravo Adams


Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (2/2) - Caridad Bravo Adams 

Un esperanzado Renato que regresa a su casona de Saint Pierre, es recibido por Yanina que está ahí con Sofía. Renato le indica cortar todas las rosas que encuentre y las envíe al convento con una nota que luego escribirá, asunto que no le hizo gracia a la sirvienta, pero que igual obedece aprovechando el aparente buen humor del amo. Por otra parte, Colibrí alerta a Juan sobre lo que escuchó entre Renato y Mónica y como ésta ha desaparecido, la manda a buscar siendo que Segundo la encuentra entre unas piedras muy cerca del mar. Ella intenta persuadirlo de sacarla de ahí por mar, pero Segundo no puede y menos cuando Juan los ha encontrado y escuchado la petición de su esposa. La lleva de vuelta a la que fue su covacha y promete tratar de proveerle lo necesario en ese estado de sitio en el que se encuentran. No obstante, cuando Yanina le avisa a Renato que las flores enviadas no fueron recibidas se alerta y es Sofía la que le dice que se tranquilice, pero el hombre no puede y se propone ir por Mónica y sacarla del Cabo del Diablo pasando por encima de los soldados. Soldados que él no ha mandando sino el Gobernador. Sin que Sofía pueda detenerlo, Renato ha salido como loco en un coche para ir a "rescatar" a Mónica, sin imaginar que, aunque el Gobernador permita sólo la salida de ella y no la entrada de él, no contaba con el posible amotinamiento de las gentes de Juan, quien al verlo se enciende en cólera y aunque Mónica intenta detenerle no lo logra, los soldados tienen orden de disparar a quien cruce la línea que limita y así es, Juan se precipita hacia Renato, recibiendo como respuesta un disparo de los militares que lo lanza a tierra. Segundo al ver eso, enardecido incita el ataque hacia los soldados, iniciando así una guerra en la que Mónica, a pesar del zafarrancho, sólo tiene cabeza para su Juan que yace en el suelo.

Sofía se ha encontrado con un antiguo enemigo; Noel, quien llega del campo de batalla y aprovecha decirle que Renato está bien y Juan herido, a la egoísta y altanera Sofía no le importa la suerte del bastardo sino el bienestar de su hijo, cosa que le molesta a Noel y aprovecha decirle sus verdades, mismas que la enfurece e indigna, deseando no volver a ver al notario nunca más.  Por otra parte, en la covacha, Mónica cuida de un herido Juan, a quien le han sacado la bala, pero está débil porque a pesar del vendaje no deja de sangrar. Mónica no piensa dejarlo, ni siquiera cuando Colibrí le avisa que Renato sigue esperándola. Mónica le hace ver al hacendado que no se irá con él y que no dejará a Juan. Renato se siente despechado y decepcionado ya que ni aún confesando sus sentimientos, la mujer se conmueve por él. No la obliga a irse con él y Mónica regresa con Juan, quien se ha dado cuenta de lo que ha pasado y aunque uno quiere escuchar los verdaderos sentimientos del otro, apenas y se asoman. Juan es vencido por su delicada situación y quedándose dormido, Mónica vela su sueño. Juan reconoce amarla más que a su vida, pero al decirle Segundo que no vale la pena seguir por una mujer que se interesa por otro, le pone los pies en la tierra y en su realidad, llenándolo de tristeza. Ni siquiera la herida de bala le duele tanto, como lo que siente por Mónica.

Catalina despierta desconcertada y sola, sigue en Campo Real, y con la única compañía del cura que le explica la ausencia de los señores y los motivos de los tambores africanos que la mujer piensa que es fiesta e irrespeto hacia su hija, pero es un lamento fúnebre en el que cargan lo que parece un cadáver. Ella ya cree que los D'Autremont son una familia maldita y que por culpa de Renato su hija está muerta. En ese momento, ven llegar a un Bautista aporreado y sangrante que explica ha sido atacado por los esclavos que se han rebelado al hallar el cuerpo de la bruja, acusándolo a él de su muerte y a los amos de Campo Real. La turba viene por él y el cura apenas logra escapar junto con una desesperada y aterrada  Catalina. Los esclavos destrozan la casona y matan al malvado capataz. Por su parte, un desesperado Renato se ha entrevistado con el Gobernador valiéndose de la amistad de él para con su padre, para exigir el arresto inmediato de Juan y sus seguidores y obtener la liberación de Mónica, pero el Gobernador no puede hacer más, ni incitar una guerra que acabe en tremenda masacre por no levantar hacia la Martinica y hacia él mismo, la mirada de Europa que le señalará, cosa que enfurece a Renato. Ninguno de los dos cederá a los deseos del otro por lo que, ante los amenazantes rugidos del viejo volcán, "Mont Pelée" Renato sale decepcionado de la presencia del Gobernador y el viejo se queda tranquilo, no dándole importancia ni al problema de los D'Autremont ni a la advertencia del volcán. En el Peñón del Diablo Juan se ha levantado, gracias a Mónica está mejor, al igual que otras personas, incluyendo los moribundos. Él sabe que su esposa es muy diferente a su hermana y en poco tiempo ha aprendido a conocerla, sin embargo, justo cuando podían hablar claro de una vez, dos cosas les obliga a detenerse; el inminente despertar del volcán que está más cerca de ellos y cuya lava ya ha envenenado las aguas que les surtían y las detonaciones de la pólvora que por otro lado, han hecho volar una parte de tierra que los ha separado al mar, incomunicándolos totalmente de Saint Pierre. Eso es la muerte para todos, Juan se indigna por la suerte de las personas inocentes y especialmente por Mónica, pero ella lo prefiere así, prefiere quedarse con Juan que salvarse.

Cuando Sofía y Renato se enteran por el sacerdote lo que ha pasado en Campo Real, no pueden dar crédito a lo que escuchan. Sofía casi enloquece al saber que su propiedad es ahora ruinas por las manos de los esclavos y exige a Renato volver para castigar semejante rebelión, pero su hijo no la secunda por su necedad de no irse sin Mónica, esto hace estallar a su madre quien en su cólera lo compara con su padre, en lo diferente que es y el monigote que representa para las mujeres. Esto último también hace estallar la cólera de Renato, pero se contiene y ordena a Yanina acompañar a su madre a su habitación y si es preciso, encerrarla. En otra escena, Juan ha notado algo y se lo muestra a Mónica, quien comprende al instante lo que pasa, tras la explosión, un promontorio de rocas que les imposibilitaba la salida ha desaparecido y ahora pueden tratar de escapar. Juan quiere llevar a Mónica y a Colibrí a su casa de Saint Pierre, pero ella no desea irse y dejarlo, le da la idea de irse todos hacia el Luzbel, para Juan es algo descabellado, aunque reconoce que es una mejor idea y permite que sea ella misma quien se lo diga a los demás. Lejos de ellos, Renato se hunde en su vieja biblioteca, se hunde en el alcohol, en las sombras y en la desesperación, lo único que espera es la tan ansiada anulación del matrimonio de Juan y Mónica, pero al ver a Yanina, recuerda que su madre está indispuesta por el problema de Campo Real. Yanina le cuenta lo que se comenta y el crimen de Bautista contra la bruja, que incendió su cabaña y a la mujer, medio quemada y medio ahogada, la arrastraron para sacarla de las tierras y fue así como murió y como los trabajadores la encontraron, encendiendo sus odios contra los amos, ya que según Bautista, lo había hecho por orden de Renato. Todo eso aturde al hacendado, pero en ese mismo momento, le llegan las noticias que tanto esperaba; Mónica es libre y esa noticia le llena de una dicha que le hace olvidar todo lo demás. En el Cabo del Diablo, Juan y Mónica sólo esperan que el mar y la luna les allanen el camino para dejar tierra, y aunque ante las palabras y el casi desnudar sus almas, un nuevo problema se le presenta; Segundo, su segundo al mando no está dispuesto a seguirlo a lo que el hombre cree es un suicidio por lo que quedándose ellos, Juan y sus otros hombres y sus familias, le siguen en balsas por el mar. A lo lejos, en tierra, un cataclismo se avecina y el volcán no tardará en escupir fuego.

El rugido a despertado a Sofía quien se altera al saber que Renato no está con ella. Yanina le ha dicho hacia dónde se fue y Sofía por sus nervios siente colapsar. Para colmo, la catástrofe que ya azota la ciudad amenaza con no dejar nada en pie, ya la lava arrasa con todo y decidida, Sofía sale a buscar a su inconciente hijo. Renato está en camino en busca del Gobernador, mientras que Juan y Mónica, estando en mar adentro, han sorteado el peligro que representa estar dentro del agua cuando la tierra tiembla por el volcán que escupe lava. Remando a Juan se le ha abierto la herida, pero no deja que Mónica lo vea para no perder tiempo y seguir su camino, sin embargo, para el hombre que conoce su situación, decide llegar a playa y dejar a Mónica cerca de un convento. Mónica protesta y no quiere dejarlo, pero Juan le dice que le importa demasiado y que la ama tanto como para exponerla a la muerte que les espera a ellos. Cómo despedida y sin poder contenerse, por fin le estampa un ardiente y apasionado beso en los labios que termina de unirlos definitivamente y así, con el dolor por dejarla, él se aparta y regresa al mar. Inútiles son los ruegos y gritos de Mónica para detenerlo y estando sola, por fortuna un carruaje se acerca a ella, es la madre abadesa y otras novicias que van a otro convento escapando de la ira del volcán y se la llevan. Lo que Mónica ignora es que Noel, está haciendo todo lo posible para que Juan y su gente queden libres ante el Gobernador.

Juan ha logrado llegar con su gente al Luzbel donde con trabajo han podido acomodarse. El barco no zarpa, no tiene rumbo porque Juan quiere saber desde el agua, lo que terminará de hacer el volcán, además parte de su corazón está en un extremo de Saint Pierre, en ese donde ha dejado a Mónica. Por otra parte, ya Renato está en la casa del Gobernador y es detenido por Sofía, él le avisa que Mónica ya es libre y buscando la audiencia con la autoridad, se encuentran con Noel intercediendo por Juan, los D'Autremont y él se enfrascan en una acalorada discusión, pero el volcán sigue rugiendo y siendo avisados de los que han escapado del Cabo del Diablo, Renato valiéndose de la ayuda del Gobernador, ya que tiene la anulación de Mónica y su grado de subteniente, se pone a disposición para ir personalmente, con hombres armados y hacerlos detener. Noel se decepciona al ver el apoyo que el Gobernador le ofrece a Renato. Por otra parte, Mónica está a salvo en el convento de las Dominicas, al otro extremo de Saint Pierre, en el llamado Monte Parnaso y sus ojos están fijos en el mar como lo está su corazón. La superiora ha enviado una nota a Catalina diciéndole la presencia de Mónica con ellas y Catalina, envía a Ana a buscar a Noel para advertirle. El viejo notario ve una esperanza en el asunto porque así podrá retener a Renato que ha obligado a Segundo a decirle donde está Juan y ahora va en busca del Luzbel. Sin embargo, Renato no cree las palabras del notario y menos cuando han llegado por Ana, la sirvienta de Aimée que Renato tanto aborrece. Noel le pide quedarse y darle tiempo para ir por Mónica, pero al irse, Renato no pretende obedecerle y se embarca en busca de Juan. Una batalla de vida o muerte entre los hermanos está a las puertas.

Noel y Catalina logran llegar al convento y ver a Mónica, pero las noticias que le da Noel la asustan más, sabe que el enfrentamiento entre Renato y Juan significa la muerte para ambos y sufre por eso. Para colmo, Renato ha encontrado la goleta del Luzbel y enfrenta a Juan que se encuentra cerca del Monte Parnaso, Renato abre los cañonazos contra Juan y el pirata también abre fuego contra el militar, sin embargo, algo más peligroso les ataca haciendo que por poco el mar se los trague al destrozar los navíos; el volcán lanzó llamaradas de fuego, haciendo temblar la tierra y el mar en una catástrofe que arrasará con lo que alguna vez fue Martinica. Los del convento han sido testigos de todo y Mónica desolada, al ver los destrozos y cadáveres en el mar sólo piensa en Juan y por qué no le permitió morir con él.

Juan ha logrado salir a flote, logró salvar a Colibrí, pero al encontrar un bote donde salvarse no contaba con que otro hombre se lo disputaría; Renato, aún herido y también quemado, sigue en su necedad de acabar con él. El militar lo culpa del ataque y Juan le aclara que no fue él sino el volcán, en ese momento Renato reacciona por Mónica, pero Juan le dice que él la dejó a salvo. Con eso basta para que la ira de Renato se aplaque y desista de pelear, pero está mal herido. Juan lo salva también y los tres buscan salir de esa horrible situación. Lo terrible es que de la ciudad ya no queda nada y Juan al pensar en Mónica siente enloquecer. A la mujer le pasa lo mismo porque al socorrer a los sobrevivientes no mira a Juan por ningún lado y en esa agonía pasarán semanas pues la ira del volcán no se apacigua y las catástrofes continuarán.

Tres meses han pasado en la calamidad de la catástrofe los que sobrevivieron en Martinica, ya nada queda, Saint Pierre ya no existe y en todo ese tiempo, ni Juan ni Mónica se han encontrado y aunque se creen muertos, ninguno de los dos pierde las esperanzas de encontrarse. Renato ha logrado sobrevivir a su mortal herida, al igual que Juan, pero al despertar y darse cuenta de lo que ha pasado siente enloquecer al saber que posiblemente entre todos esos miles de muertos está su madre y hasta Mónica. Juan le insiste en que ella puede estar viva, pero al saber Renato que él la ama se enfrascan en una discusión por la mujer, sin embargo, Juan le confiesa su amor por ella y en cómo la ha buscado. De nada le sirve a Renato estallar en celos, reconoce, a pesar de los papeles que tenía, que ese hombre a quien perseguía y a quien debía apresar, es el que le ha salvado la vida y que de verdad ama a Mónica. La discusión se acaba y es el mismo Colibrí el que se encarga de hacerle ver a Renato todo lo que Juan hizo por él. Además, un nuevo Gobernador ha llegado desde Francia, uno en cuya flota de barcos trae la ayuda necesaria para volver a levantar la Martinica, ahora que el volcán por fin se calmó volviendo a dormir. No obstante, al saber Renato la llegada del Gobernador, tambaleante decide ir a buscarlo en ausencia de Juan. Colibrí le notifica al pirata lo que pasa y Juan entiende que ante todo, Renato es poseedor de un apellido ilustre que puede hacer valer. Lo que ninguno de los dos se imagina, es que Mónica está viva y mientras Noel la convence para llevarla ante el nuevo Gobernador que quiere conocerla por su ayuda prestada en la catástrofe, Renato la encuentra y eufórico, le dice lo que le ha pasado y a quién le debe su vida y también la ha buscado como loco. Mónica casi estalla en felicidad y corre al encuentro de Juan al saber dónde está.

Los enamorados se han encontrado y fundido en fuertes abrazos y ardientes besos. Por fin vuelven a verse y confesarse todo su sentir y sufrimiento. Renato los ha visto de largo y sin decir nada avanza hacia el Gobernador, a quien debe ver con urgencia y primero que nadie. Por desgracia, a Juan lo escoltan dos soldados, los mismos que Renato mandara a buscarle, los militares apenas y le han permitido su momento con Mónica, pero debe ser llevado ante el Gobernador y cumpliendo con su deber, se aleja de Mónica, quien necia, no pretende volver a dejarle y junto con Noel le siguen. No obstante, no impiden que Renato se entreviste con la nueva autoridad y es así, como logra decir todo. Al saber que Mónica y Noel están en el despacho les hace pasar y los presenta, como también hace pasar a Juan y delante de todos, Renato cuenta el cómo Juan lo salvó y también le pide al Gobernador que sus tierras de Campo Real sean para él que es su hermano. Renato ha sabido comportarse a la altura de las circunstancias y dejando los rencores atrás, los dos hermanos por fin se abrazan y perdonan todo. Renato ha decidido, como era deseo de su padre, darle su apellido, reconocerlo como hermano y darle también lo que por derecho le pertenece porque él, como último D'Autremont se va de la Martinica para Francia a vivir una vida distinta y a recuperar cierta herencia de su madre. De esta manera, Renato se ha redimido, dándole a Juan lo que le corresponde y también, otorgándole a Mónica, que aunque saben que ya no están casados, podrán volver a hacerlo y estar juntos como desean estarlo.

Epílogo:

Campo Real, en manos de Juan ha vuelto a ser la tierra próspera que fue, aunque ya no bajo el yugo del esclavismo. Su patrón es un hombre justo al que muchos aman y sirven con gusto. En el otro extremo de donde estuviera la antigua casa D'Autremont, se alza una más pequeña y acogedora, ese es el nido de amor de Juan y Mónica, quien ansiosa espera la llegada de su marido, de uno enamorado y también ansioso que a caballo se dirige hacia su mujer. Han encontrado la paz, la prosperidad y sobre todo, disfrutar su amor, un amor que fue probado en viento, agua, roca y fuego y que lo superó todo. Esa es su recompensa, amándose vivirán felices Mónica y Juan. Mientras que Renato, con su porte aristócrata, alto y regio, habiendo quemado aquellos funestos papeles, sobre la lujosa cabina de un barco parte para Francia dejando atrás aquella tierra de su vida y aquel paisaje que le removía los recuerdos. Aquella tierra candente que enfrentara aquellos cuatro corazones; la Martinica.

Fin

viernes, 4 de febrero de 2022

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (parte 1/2) - Caridad Bravo Adams

 

Corazón Salvaje 3: Juan del Diablo (1/2) - Caridad Bravo Adams

Aimée toma ventaja con el joven oficial Britton y llevándolo a un barrio bajo donde hay un "carnaval" pretende seducirlo para lograr obtener el hijo que tanto necesita, no obstante en el mismo lugar, se topan con Juan que ha llegado y reconociéndolos, le destapa todo a la mujer delante del hombre, desenmascarándola y haciéndole ver al oficial el juguete que es para ella. Britton la deja y Aimée llena de ira se vuelca contra Juan y como estocada le dice que Mónica ha firmado la anulación y él se niega a creerlo. Cuando la sirvienta llega a buscarla por orden de Sofía y Aimée regresa a la casona de los D'Autremont, se encuentra a Catalina que le dice que debe irse con Sofía para Campo Real, al principio vacila, pero luego lo acepta, con una sonrisa malévola, sólo ella misma sabe lo que trama.

Aimée tiene sus planes, los que pretende llevar a cabo al precio que sea y Juan, estando en la taberna, decide jugar a las cartas y ganar el dinero que necesita. Justo en su buena racha y cuando ya no habían más valientes como oponentes a quienes destuzar, se presenta alguien que nunca se imaginó; Renato le reta para también terminar perdiendo una pequeña fortuna que Juan la toma como herencia. Eso altera enormemente a Sofía cuando se entera y desvaneciéndose, Renato se siente culpable por la salud de su madre. Noel insta a Juan volverse un hombre de bien gracias a ese dinero y persuadiéndolo un poco, Juan acepta visitar a Mónica. En el convento ella lucha por encontrar su lugar, justo cuando es visitada furtivamente otra vez por Colibrí, quien le dice los planes que Segundo le ha dicho sobre el patrón y eso le da una leve esperanza a la mujer, a quien Colibrí le asegura que su patrón la quiere, pero antes de seguir hablando, la abadesa la encuentra para decirle que tiene una visita esperando por ella, Mónica cree que es Juan, pero no, se trata de Renato y no puede ocultar su decepción.

Mónica accede a ver a Renato, sin imaginar que poco después, Juan se encontrará desagradablemente con ellos. Aún en su decepción y obviando la ira de Renato y la sorpresa de Mónica, solicita hablar con ella a solas. Lo hacen, pero no para haber una reconciliación y confesiones como lo espera el lector, que a este punto de la novela se sufre ya demasiado con ese estira y encoge de la trama, (algo realmente decepcionante) la pareja sigue quedando en nada por la testarudez de ambos. Juan iba con un propósito que ya no será y Mónica ya no verá lo que esperaba de él. Un amor creciente y destruido antes de tiempo, una clara ventaja para Aimée y Renato. Mónica piensa que el interés de Juan por la libertad de Renato es para él volver a tener a Aimée y Juan piensa que la anulación de matrimonio que Mónica quiere es para correr a Renato. Un tremendo embrollo se vuelve la trama, como dije, haciendo sufrir al lector. Decepcionado Juan deja a Mónica y ella ya no puede más con el peso de su alma sacrificada. Va a enclaustrarse definitivamente en el convento sin querer nada ni con Juan ni con Renato.

Juan ha salido como un rayo del convento siendo seguido por Noel que intenta detenerle y saber lo que ha pasado para que esté tan rabioso, apenas le calma y Juan se desahoga. Entretanto, Mónica ha vuelto a encontrar a Colibrí y decide enviarle a Juan una carta con él, carta en la que intenta ocultar su sentir en los mejores términos y cuando Juan la lee, se enfurece más porque no desea agradecimiento de la que es su esposa y de la que le desea, sea feliz lejos de Martinica. Esto hace que regrese furioso al convento aprovechando la misa del alba donde sabe que Mónica estará y decepcionado, estalla contra ella, hiriéndola todavía más, es aquí donde Mónica se da cuenta que no ha sido su mujer como lo creía, pero un necio Juan decide ya no volver a buscarla y dejándola, se marcha otra vez. Esa misma tarde, los D'Autremont llegan a Campo Real y por la noche, en fiesta de negros, fuego y tambores, Renato se siente seducido luego de las insinuaciones de Yanina, formando parte, casi hipnotizado, del cortejo. De esa situación tomará ventaja Aimée, que junto a su criada, van en busca de la bruja que le ayudará a librarse del problema que tiene, asunto con el que desea vengarse de su marido y suegra.

Renato como sonámbulo ha ido con el negro cortejo, hipnotizado por el ritmo y la danza. Yanina quiere tomar ventaja, quiere que él la vea con otros ojos y se le caiga la venda que tiene por Aimée, pero no puede, Renato no la soporta y menos, cuando Yanina le habla en claves sobre Aimée, logrando más bien, enfurecer a Renato. El hacendado regresa a su casa y cuando Sofía lo encuentra, él le dice su disgusto por Yanina y le pide la despida. Para Sofía no es simple el asunto, aunque por complacer a su hijo no le importa. Esa misma noche, Aimée ha logrado entrevistarse con la bruja Kuma, con quién se pone de acuerdo a precio de oro en lo que harán. Al irse Aimée, otros ojos la han divisado, Yanina la ha reconocido y preguntando a la bruja, no obtiene respuestas, al contrario, a sus lamentos, la hechicera le indica hacer lo que debió hacer un tiempo atrás, al haberle dado un brebaje para obtener el amor de Renato. Despechada, Yanina esta vez si piensa usarlo y entre brumas, la bruja tiene como visión, fuego, sangre y la destrucción de la casa D'Autremont.

Una desesperada Aimée se juega sus últimas cartas intentando conseguir de Renato lo que ya no puede y luego de otra discusión, ella enloquecida de rabia y de capricho, le ordena a Bautista ensillar su caballo, pero el capataz tiene listo el alazán de Renato y es ese, el que ella monta. Ana la sirvienta a corrido a avisar a Renato lo que sucede con su ama y éste la sigue. Desde lo lejos de una ermita, en donde se halla Sofía en las misas a Francisco, ella puede divisar esa nube de polvo que levantan los caballos y gracias al sacerdote, reconoce a Aimée y a Renato detrás de ella que se acercan al despeñadero. Para desgracia de Aimée, no puede controlar al corcel y al momento, sucede lo que nadie esperaba. Cayó por el precipicio, destrozándose. Cuando todo se preparaba para  el velorio, encerrado Renato exije saber lo que todos saben y callan, exige la presencia de Yanina que es quien le puede decir la realidad de lo que fue su mujer, pero Sofía intercede a tiempo y es ella quien le dice todo sobre Aimée para que no se sienta culpable de su muerte, incluyendo lo del cuento del niño que había sido otra de sus mentiras. Renato siente enloquecer aún más, pero quiere llegar al fondo de todo, incluso a saber el nombre del hombre con quién ella le engañaba.

Sofía sufre como madre por su hijo y evitando que se les avise a las Molnar lo que ha pasado, el sacerdote se molesta y la reprende. Renato que sabe que el sacerdote tiene razón, lo secunda y envía a Bautista a buscar al mejor trabajador para que vaya a avisarle a Catalina. A su vez, Bautista le pide el permiso a Sofía para hacerse cargo de Ana que sabe demasiado y teniendo la aprobación de la señora de Campo Real, se lleva un trío de feroces perros para encontrarla sea viva o muerta. La sirvienta ha corrido hacia la covacha de la bruja quien sabiendo lo que pasa, la despacha con un supuesto amuleto de protección, indicándole los caminos a tomar sin detenerse hasta salir de Campo Real. Cuando Bautista llega y por los perros y un pañuelo se da cuenta de que la sirvienta ha estado con la bruja, la azota advirtiéndole que también pagará. Al irse, la bruja le maldice, maldice al amo, maldice Campo Real y todas sus cosechas, maldice la sangre D'Autremont y el que no tendrá herederos y otorga al bastardo a quedarse con todo.
Por fin Ana logra llegar hasta Juan y Noel y les cuenta lo que ha pasado. Ante su desesperación, Juan la ampara y se prepara para enfrentarse al inevitable destino; su propio hermano, mientras desea ver a Mónica y saber por ella su decisión ahora que el hacendado ha enviudado. Por otra parte, Catalina ha llegado a Campo Real enloquecida de dolor por su hija y exigiendo verla, se da cuenta que ya ha sido sepultada. Culpa en su furia a Renato ante una Sofía incapaz de controlar el escándalo, en ese momento llega Mónica junto al sacerdote y socorre a su madre. El dolor es sólo de ellas y deben soportarlo y enfrentarlo.

Dejando a su madre dormida, Mónica se encamina al cementerio de los D'Autremont, donde una tumba reciente y llena de flores, le indica que el cuerpo de su hermana reposa ahí. Renato se encuentra con ella y aprovecha hablarle y querer saber si el hombre con el que su mujer le engañaba era Juan. Mónica se alarma, pero trata de disimular, ella quiere evitar un enfrentamiento entre ambos, no obstante, su terror llega al límite cuando frente a ellos aparece Juan y evitando una desgracia, le pide que se la lleve. Juan lo hace por ser todavía su marido ante la rabia de Renato, sin embargo no la lleva al Luzbel sino de vuelta al convento.

Un resignado Juan prefiere irse a su Peñón del Diablo y un endemoniado Renato le provoca, le busca para retarle a duelo y cobrarse la humillación frente a Mónica. Enloquecido ha salido disparado en el caballo que Bautista le prepara, pero sólo para ir a dar a la covacha de Kuma y ésta, queriendo espantarlo con cuentos de fantasmas y remordimientos, lo que hace es enfurecerlo y ordenarle a Bautista echar a esa bruja de sus tierras. Renato ha ido a la casa de Noel buscando a Juan sin imaginar que ahí encontraría a Ana, y ésta, loca de espanto y sin poder escapar, le cuenta todo lo que había hecho Aimée, al fin las sospechas de Renato de aclaran y se da cuenta que el amante de ella fue Juan. Aún más enfurecido, sale a buscarlo, desea matarlo por la burla y apagar de una vez la ira que está consumiéndolo. Colibrí ha corrido a avisarle a Mónica y ésta, va con él hacia el Peñón del Diablo para detener la desgracia entre los hermanos. Renato llega botando la construcción a patadas, pero no encuentra a Juan sino a Segundo a quien le exige saber de Juan, pero éste no sabe nada. En ese momento llega Mónica y trata de controlarlo enviando a Segundo a prevenir a Juan. Mónica trata de ser conciliadora, pero lo logrará solo de una manera; dándole una esperanza a Renato. Él le pide quedarse pura en el convento y esperarlo hasta que llegue la anulación. Ella solo promete seguir conservándose, nada más y despachando a Renato, éste se va. Al momento llega Juan y le indica que no podrá regresar al convento porque Renato ha sitiado todos los perímetros y están atrapados. Él le muestra los límites y las escasas probabilidades de escapar, no obstante, al notar un asomo de nostalgia en él, Mónica deduce algo cerca del lugar que cree que a él le provoca añoranza y molesta se lo espeta; la gruta en la que se veía con Aimée.

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domingo, 23 de enero de 2022

Corazón Salvaje 2: Mónica - Caridad Bravo Adams

Corazón Salvaje 2: Mónica - Caridad Bravo Adams

Aimée no se da por vencida en su necedad, sabe que no puede perder a Juan cuando él decida irse, pero tampoco está dispuesta a irse con él y dejar sus lujos por un aventurero, aunque sea el dueño de sus sentidos por eso busca la manera de retenerlo fingiéndose enferma y enviándole una nota haciendo parecer que Mónica la escribió. Por otro lado, Renato y Noel, encerrados en el despacho, hablan sobre Juan y Renato confiesa que él es su hermano, que lo intuyó desde niño y que ahora lo confirma al ver que Juan es idéntico a su padre Francisco, razón por la que Sofía le desprecia. Noel se ve obligado a secundar todo por las súplicas de Renato y le cuenta la historia de Juan. Con eso Renato tiene suficiente para quererle más y devolverle lo que debió tener desde el principio. En un arranque de generosidad, Renato a enviado por Juan porque desea verle de inmediato.

Aimée se atrevió a enviarle a Juan una carta con su criada Ana, pero la sirvienta es interceptada por Bautista gracias a la espía de Yanina que lo puso sobre aviso. El rabioso capataz ha impedido que la criada vaya hacia el ingenio y de un empujón la ha bajado de la carreta, golpeándose y quedando sin conciencia. El verdugo se va y Yanina se acerca a auxiliarla, aprovechando registrarla y encontrando la dichosa carta y robándola. Para colmo doña Sofía aparece y Yanina se aleja, la mujer se asusta al ver a la sirvienta desvanecida y llegando Aimée, la auxilian a la vez, pero cuando se da cuenta de que no hay rastro de la carta el terror la invade y más cuando Ana, reacciona y en delirios menciona la dischosa carta. Aimée se las ingenia para socorrer a su sirvienta y cuando Yanina aparece le indica hacerse cargo de Sofía. Lo cierto es que la carta ha desaparecido y Aimée piensa que Bautista la tiene, sale a buscarlo solo para toparse con Colibrí quien le dice los planes de Juan para con ella. Aimée se llena de terror al saber que el pirata la espera para llevarla en su barco y corre a buscar a la única persona que la puede ayudar; Mónica y con el cuento de que la vida de Renato corre peligro, Mónica acepta ayudarla haciendo que vaya en su lugar a ver a Juan e interceder por ella.

Renato sabiendo la verdad sobre Juan busca recompensar su vida y más cuando encuentra la carta que Bertolozi le mandó a su padre y confirmando todo delante de Noel, quema la carta y queriendo buscar a Juan personalmente, Yanina lo intercepta y le entrega la carta que Aimée le mandaba a Juan, la sirvienta le dice que su mujer se la mandaba a Juan y eso enfurece a Renato que sale a buscar a Aimée, la mujer presa del pánico le dice que no es ella sino Mónica la amante de Juan, cosa que Renato piensa corroborar, buscando a los supuestos amantes y arrastrándola también a ella ante una Catalina incapaz de defender a su hija cuando presencia la ira desatada de Renato, a sus gritos Noel sale del despacho y ella apenas y le dice lo que pasa. El notario también presiente una desgracia.

Renato a pillado a Mónica y a Juan que discutían, llevando a Aimée con él. Renato ha creído a medias lo dicho por su mujer y cuando Juan y Mónica se dan cuenta de que todo ha sido una treta de Aimée, se aturden pues ella a culpado a Mónica de ser la amante de Juan y debido a eso, Renato les obliga a casarse y limpiar la mancha a su casa. Lo que Juan cree es saberse víctima de un teatro montado por ambas hermanas Molnar que han jugado con él y más que el odio y la venganza que desea por Aimée, ahora se vuelve contra la inocente Mónica que como cordero al matadero está dispuesta a sacrificarse.

Una boda inusual se lleva a cabo sin que nada lo impida y una vez finalizada en la iglesia de la hacienda de Campo Real, Juan, sin perder tiempo, se lleva a Mónica  a su barco, ella que trata de impedirle la empresa no tiene éxito. Llegan a caballo al Luzbel y abordan, de inmediato un furioso Juan la lanza sobre una litera de madera, pero Mónica queda inerte y sin reaccionar. Está ardiendo en fiebre. 

Renato ha bebido de más para sobrellevar las dudas sobre Aimée que lo están matando y si no es por Sofía que los interrumpe en la habitación, hubiese ahorcado a su mujer, que llena de terror le desconoce. Sofía ha intervenido y rogándole a su hijo que se calmé, se lleva a su nuera a sus habitaciones para evitar una desgracia. Por su parte, Juan ha luchado en cubierta con la tormenta que les azotó, dejando a Mónica en el destartalado camarote, hasta que Colibrí le pide que le permita cuidar a la que cree su "ama" y cuando Juan accede, por el niño se da cuenta de que la mujer está gravemente enferma, doliéndole en su orgullo que delire con él, rechazándolo en su inconciencia y prefiriendo morir que ser su mujer. Sólo en ese instante, Juan la observa bien y nota que se ha casado con una mujer muy hermosa. Han salido ya de la Martinica hacia las islas de Sotavento donde debió verla un médico que le diagnóstico un mal que podía matarla y eso mantiene perturbado a Juan, quien le ruega la galeno salvarla. Por otra parte, Aimée, encerrada en la habitación de su suegra, gracias a la idea de su criada, se inventa un embarazo para salvarse de la ira de Renato y de la misma Sofía que ya sabe toda la verdad y la enfrenta. Aimée llena de terror le dice lo del hijo que espera y eso apacigua a su suegra. Renato que intenta ver a su mujer y que tenga el valor de reconocer todo, por su madre se entera que Aimée va a darle un hijo. Sólo por el niño, Sofía callará la inmoralidad de Aimée y su traición hacia Renato.

Debido a la condición de Mónica han tenido que anclar en el puerto más cercano, siendo asistida por un médico que hace todo lo que puede por salvarla. Con los días, Mónica despierta de sus delirios y dándose cuenta que en su ausencia, posiblemente se convirtió en la mujer de Juan, decide afrontar su situación con resignación. Le pide al doctor enviarle una carta a su madre y decirle que está bien. No obstante, el médico parece alertar a las autoridades y el Luzbel zarpa de nuevo. Juan cree que Mónica se ha confabulado con el galeno y eso le enoja, cuando le reclama a la convaleciente el mal pago que le ha hecho a sus cuidados, Mónica lo niega y Juan intenta creerle. Es por Colibrí que Mónica se entera de los cuidados de Juan para con ella y de todas las cosas que le compró para que estuviera más cómoda. Por otra parte, Catalina regresa a Campo Real, alegando que Mónica ha sido secuestrada, rogando la ayuda de Renato. Es interceptada por Noel que intenta calmarla y por Sofía, que le recrimina todo lo que ha pasado, la culpa que tiene como madre por ocultar las cosas y ahora le ordena callar por el bien de su Renato, de la propia Aimée y del hijo que espera. Sofía intentará ayudar a Catalina, pero sin que Renato se entere.

Mónica  empieza a restablecerse y a hacerse a la idea de que es la mujer del pirata. Llegan a la isla de Saba donde, una Mónica muy diferente a la que salió de Campo Real se ve en el espejo del camarote con un vestido ligero y un chal rojo. Todos los tripulantes alaban su atractivo, que a nadie le pasa desapercibido, ni siquiera al mismo Juan que la invita a bajar a tierra. Mónica conoce el lugar y después de esa visita mira al que es su marido de otra manera. Sabe que ha sufrido, sabe que ha tenido una vida difícil y se da cuenta que no es tan diablo como aparenta ser. 

Sofía y Catalina han llegado a Saint Pierre en busca de ayuda del Gobernador, quien ya no es ajeno al motivo por el que las mujeres han llegado. El hombre recibió carta del médico que atendió a Mónica y le manda las noticias a Catalina, quien suplica su ayuda para salvar a su hija y Sofía le pide buscar pruebas para detener al capitán del Luzbel, pero que lo haga sin que el nombre de Renato sea mencionado. Por otra parte, Mónica y Juan tratan de llevarse bien, ella en cubierta, Juan al timón le enseña a navegar al mismo tiempo que le abre su corazón y le cuenta, debido a una cicatriz en la mano izquierda, su terrible y triste historia desde que nació fruto de un adulterio. Mónica no puede creerlo y olvidando todo lo que vivió, se enternece al conocerlo y nuevos sentimientos hacia él la invaden. Ahora lo mira de modo diferente y pensando en Aimée, siente celos de ella y de todas las mujeres que han estado en los brazos de Juan. Aimée toma su respiro y valor y decide enfrentar a Renato revelándole la verdad sobre Mónica y Renato se sorprende al saber que ella siempre lo ha amado y siempre ha estado enamorada de él. Eso ya cambia en él la perspectiva de las cosas y Aimée creyendo que correrá a sus brazos, lo que Renato hizo fue correr a buscar a su madre y suegra porque ahora es él quien decide rescatar a Mónica de Juan.

Las órdenes de Renato se cumplen gracias a su apellido y poder, lo que no pudo hacer su madre y suegra, él si y valiéndose de retractar la ayuda que una vez le prestó a Juan por el lío en la taberna, ahora retira todo y hace que vuelva a abrirse el expediente. Juan será apresado en el próximo puerto y extraditado, será devuelto a la Martinica. Algo que tanto Juan como Mónica ignoran y debido a una carta que ella mandó con Segundo (el segundo al mando del Luzbel) al correo, Juan creerá que le ha traicionado cuando se entera por Colibrí justo cuando el pirata había decidido comprarle un anillo. Por desgracia al llegar a Dominica, Juan es esperado y apresado sin que Mónica se dé cuenta.

Colibrí ha corrido a avisarle a Mónica lo que pasó con Juan, ella se asusta por su situación. Cuando discute con los militares que llegan al Luzbel a apresar lo demás, ella con fiereza se enfrenta a ellos hasta que alguien inesperado la asalta y la perturba; Renato ha ido por ella a rescatarla, pero se asombra al encontrar a una Mónica diferente que ya no tiene los mismos sentimientos hacia él y Mónica al saber que Juan viaja prisionero rumbo a Martinica le estruja el corazón. Se enfrenta a Renato por él, pero el hacendado se muestra intransigente. Mónica súplica ir tras él, sin embargo, un repentino ciclón azota, evitando la salida de ellos y en cambio, hace que el barco que lleva a Juan zozobre, amenazándoles con hundirse.

La valentía y mando de Juan, (que pasó de ser prisionero a capitan un rato) han logrado que el barco llegue hasta su destino y con una nota hacia el Gobernador de tenerle en cuenta sus servicios prestados, aunque eso no evita que visite la prisión de Saint Pierre al llegar. Mónica también llega, pero lo que no imagina es, luego de conseguir que Noel la socorra con un permiso carcelario, que otra mujer ya está visitando a Juan, se trata de Aimée que ha seducido con su lisonjería al Gobernador para tener un permiso y verle. Por desgracia para los nuevos enamorados, Aimée ha sabido jugárselas y poner a Juan contra Mónica, acusándola de que por su carta fue aprendido y con su sola presencia y escuchando Mónica las palabras de amor de Aimée, ha creído que Juan sigue enamorado de su hermana, dejando la visita a medio camino sin llegar a ver a Juan para asombro de Noel y Renato. Una vez más, sufre y calla lo que pasa. La casquivana de su hermana ha visitado a su marido y no le dice nada a Renato. Aún así, con su corazón roto otra vez, asistirá al juicio de Juan por su deber de esposa.

Decepcionada Mónica regresa a su casa de Saint Pierre sin que Noel o Renato se lo impidan. Al notario sólo le pide sacar a Colibrí de la prisión y a Renato le exije que la deje en paz. Cuando el hacendado va a su casa de la ciudad se entera del paseo de Aimée, pero como siempre, esta ha sabido usar sus artimañas para salir airosa. Noel, visita a Juan para sacar a Colibrí y se decepciona al saber el concepto que el pirata tiene de su esposa, lo cierto es que Juan piensa que Mónica lo engañó por amor a Renato y Mónica cree que en el corazón de Juan no existirá otra mujer que no sea Aimée. De esta manera ambos se hieren y torturan. El juicio contra él está a las puertas y Mónica asistirá.

Juan se enfrenta solo ante el mundo, un juicio se celebra y luego de que se lea el oficio, se otorga la palabra al primer acusador; Renato, lo que éste y todos ignoran es que Aimée está volviendo a jugárselas por Juan y engatusando a Charles Britton,  oficial del navío que lo trajo, intenta sobornarlo para que la ayude a salvar al pirata. Para destruir el orgullo de Renato, Aimée desea ver a Juan libre.

El juicio continúa y los testigos se presentan, sólo que antes de hacerlo el oficial que Aimée sedujo, lo hace Mónica llenando de asombro a todos, especialmente a Juan. Ella lo defiende con fiereza, atestiguando a su favor para desdicha de Renato, lo que Mónica no esperaba era toparse también con Aimée, quien aprovechó destilarle todo su veneno y hacerle creer que Juan la amaba a ella y que por eso ella había hecho de todo para salvarlo a petición de él mismo. Por desgracia, Mónica le cree y sufre. El juicio se reanuda atestiguando Noel a favor de Juan para decepción de Renato y cuando el jurado decide absolver a Juan, él lo primero que hace es buscar a Mónica sólo para que el veneno de Aimée surta efecto en la pareja, haciéndolos tener un pleito y distanciandolos; Mónica está segura del amor de Juan por su hermana y Juan revienta al imaginar que Mónica todo lo ha hecho por amor a Renato.

Mónica regresa al convento en compañía de Juan y de Noel, se queda para llorar sus penas, confesar sus sentimientos y que sea Dios quien la socorra. Se confiesa ante la Superiora de que ama a Juan, pero que Juan ama a otra y ella decide volver a sacrificarse, prefiriendo callar y morir que decirlo. Su único pecado es la soberbia y la cobardía de ya no seguir luchando y evitar más humillaciones. Juan por su parte, decide ahogar sus penas en el ron y en compañía de Noel, también se confiesa; su fuerza es Mónica, pero no luchará por liberarla del maldito amor que a ella la ciega por Renato. Noel intercede haciéndole ver varios puntos y sobre todo su temple como hombre para dejarse vencer por algo tan simple, si fue capaz de desafiar una tormenta tomando el mando de un barco. Noel le hace ver que no deje a Mónica porque eso desea Renato y que así como el hacendado tiene su apellido, él también debe hacerse el suyo. Juan lo reflexiona y saliendo de la taberna, Noel le sigue. Sabe que Juan hará lo que deba hacer.

Harta Aimée de los desplantes de Renato y de no poder seducirlo para lograr conseguir el embarazo que no tiene, se valdrá de una oportunidad que le llegó divina; la visita del Teniente Britton que defendió a Juan y que ella sedujo. El hombre se ha atrevido a buscarla y Aimée lo utilizará para sus propósitos. Caso contrario es Mónica, que ruega quedarse enclaustrada en el convento y recibiendo la visita de su madre y Sofía, el sacerdote le advierte que han venido para hacerle firmar un papel y anular su matrimonio con Juan. Ella está dispuesta a darle la libertad al pirata, sin embargo no contaba con la visita de Colibrí que intenta persuadirla antes y hacerle ver que la quiere, Mónica duda, pero lucha con ella misma. No quiere ser una carga para Juan, por eso lo dejará libre.

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miércoles, 12 de enero de 2022

Corazón Salvaje - Caridad Bravo Adams (parte 1)


Título: Corazón Salvaje

Autor: Caridad Bravo Adams

Fecha de publicación: 1957

Género: Romance y aventura

¿Cuántas personas (televidentes) no se han rendido a la apasionante historia de Juan, Mónica, Aimeé y Andrés en este inolvidable melodrama de "Corazón Salvaje" en su versión del 93?

Una historia ligeramente diferente al libro, con cambios de nombres y apellidos, así como de los escenarios originales es la que nos muestra la televisión y de hecho, la más reciente versión del 2009 es una mezcla de la historia de Caridad Bravo Adams y de "Yo compro esa mujer" de la autora cubana Olga Ruilópez, pero en esta reseña no voy a referirme a las versiones de televisión sino al libro que está dividido en tres partes; Corazón Salvaje, Mónica y Juan del Diablo.

Argumento:

En la oscuridad, una tormenta y un barco rugen en alta mar, un bote y un chico logran llegar hasta la playa. El joven marinero busca urgentemente a alguien. En ese escenario se conoce a Francisco D'Autremont y a su amigo notario, el licenciado Pedro Noel y en esa noche de tormenta en las Antillas (Martinica) llega a buscarlo el mozo de doce años recién llegado en el bote para entregarle la carta de un moribundo que le espera antes de expirar y Francisco finge no saber de quién se trata cuando le dice el apellido, despachando al muchacho y guardándose la carta sin leer. Noel le insta (luego de recordar algo de la historia del moribundo cuyo apellido le suena) a ir a verlo y cumplir con su última voluntad.

El mozo regresa a la covacha del moribundo y este, se molesta al ver que llega solo y sin el "caballero" que esperaba. El moribundo le revela al mozo, que se llama Juan, cuánto odia al hombre que esperaba y que ese hombre es su verdadero padre y dicho eso, expira. Francisco llega después y al encontrar al cadáver le reconoce a pesar del aspecto. Saca la carta de su chaqueta y decide leerla, ahí se entera de que el muchacho es su hijo, fruto del adulterio entre la que fuera la esposa del muerto y Francisco, al saber esto se rehúsa a creerlo siendo que Noel llega y sirve de conciliador entre el caballero y el mozo. Francisco al final decide llevarlo a su casa y hacerse cargo de él.

Francisco está casado y su esposa Sofía y su hijo Renato esperan su regreso en su hacienda de Campo Real, lo que no contaban era que no llegaría solo, sino llevando a Juan con él en compañía de Noel y aunque al niño rico le agrada tener un nuevo amigo, Juan no está muy convencido y menos, Sofía quien desconfía de él al conocerlo y del argumento de su marido para traerlo consigo y ampararlo. Como siempre, Noel intercede, sin embargo, ella no se engaña y presiente que se trata de un bastardo de su marido.

Renato se ha encargado de vestir a Juan con uno de sus trajes y para el mozo, verse por primera vez en un espejo le deja estupefacto y cuando Francisco le ve dormido al final de ese día, se estremece al reconocer que su físico es su estampa y que el muchacho es definitivamente su hijo, asunto que Sofía le recrimina cuando lo encuentra contemplándolo. La discusión despierta a Juan y Francisco le insta a seguir durmiendo mientras saca a Sofía del cuarto para tratar de calmarla, pero la mujer no cede y Francisco, encendido en cólera amenaza con ahorcarla cuándo ella amenaza con dejar la casa junto con Renato si el bastardo se queda. En ese momento, Renato presencia la discusión de sus padres y le espeta a su padre que no le haga daño a su madre porque él sería capaz de matarlo. Francisco se asombra por la determinación de Renato y la agresión con la que defiende a su madre.

Luego de la discusión, Francisco sale furioso a caballo de su hacienda, siendo testigos de eso Noel, Bautista el criado y Juan que ha presenciado todo y es hasta otro día que le traen en una camilla. Francisco tuvo un accidente al caer por un barranco.

Sofía que pretendía irse con Renato y dejar a su marido, se altera al saber lo que le ha pasado. Apenas y logra ver a su marido consciente cuando le han traído a la casa y él solicita a Renato, le indica que será el señor de la casa, que cuide a su madre y sobre todo a Juan y que le quiera como un hermano. El médico no llega a tiempo y debido a esa caída, Francisco muere.

En los funerales de Francisco, Sofía corre a Juan, pero siendo testigo Renato, le impide marcharse, Juan insiste en irse y hacerse a la mar, excitando así a Renato que también desea irse, le dice que tiene dinero y que esperen. Cuando pasa el entierro intentan escapar, pero son interceptados en el río por Bautista, Noel y la misma Sofía. Juan logra escapar con el dinero de Renato y el niño, no tiene más remedio que quedarse con su madre, aliviada de recuperar a su hijo y deshacerse del bastardo. De ahora en adelante las cosas cambian en Campo Real, Sofía le pide a Noel todos los papeles en referente a su marido y luego le echa de la propiedad, nombra administrador al criado Bautista y debido al escape de Juan, Renato enferma de gravedad.

Días después cuando Renato se recupera de las fiebres, Sofía toma la determinación de enviar a su hijo a estudiar a Francia con la idea de que se olvide de Juan y para eso se vale de la parienta del Gobernador, Catalina Molnar viaja también en compañía de sus dos hijas de 9 y 7 años, Mónica y Aimée y es a ella que le encomienda la travesía de su vástago. Desde ese momento los niños traban amistad. Poco antes de zarpar, Noel llega con los documentos pendientes de Renato y Sofía aprovecha para disculparse y pedirle información de Juan. Para tranquilidad de ella y pena del notario, Juan se embarcó como grumete rumbo a Jamaica y es obvio que no le verán jamás. En ese instante, el barco zarpa y Renato triste, sólo recuerda la promesa a su padre de proteger a Juan y buscarlo cuando regrese.

Quince años han pasado y los cuatro niños antes descritos ahora son adultos. Mónica, alta y esbelta, hermosa y grácil, sufre por amor y herida, buscando la paz, desea entregar su vida a Dios y al convento. Renato, convertido en todo un hombre, rubio y de figura gallarda, montando con fiereza su caballo es el amo de las tierras que le rodean y ante las injusticias que Bautista ha cometido durante su niñez y ausencia para con los trabajadores, decide ahora cambiar las cosas. Aimée, seductora y caprichosa, coqueta y ardiente, desea vivir en libertinaje y hacer lo que le plazca, aún comprometida en matrimonio a un hombre que no ama lo suficiente y por último, un audaz pirata, señor de las aguas del Caribe, fuerte y desafiante, imponente y bravo, aquel hombre alto, de pecho firme, ancho, atractivo bronceado y de intensos ojos italianos, regresa como capitán de su barco a su tierra. Las personas que lo conocen bien le llaman Juan del Diablo.

En la casa de las Molnar, que no está lejos de la playa, una impaciente y deseosa Aimée, busca desesperada al dueño de sus febriles pasiones que en ese momento llega atrapándola en besos y abrazos a través de los barrotes de su ventana para citarla después en una gruta y seguir dando rienda suelta a sus pasiones desatadas. La seductora mujer lleva algún tiempo siendo su amante desde el momento en que se conocieron en la playa. Aimée ha sucumbido a los deseos de Juan del Diablo. Caso contrario es la dulce y virginal Mónica, que por problemas de salud física y emocional, ha salido del convento para regresar a su casa y ser probada entre el mundo del que huye y solo así saber si tiene vocación religiosa o no. Mónica deberá luchar contra la tentación, algo que no le será fácil.

Renato habla con su madre, le cuenta sus deseos de bienestar para con los jornaleros, lo enamorado que está de Aimée y sobre todo, cumplir el último deseo de su difunto padre; buscar a Juan, asunto que le molesta a Sofía y que se esfuerza por disimular.

Mónica ha regresado a su casa sin imaginar que se toparía con el hombre que deseoso y desesperado busca a Aimée, confundiéndola con ella. Es en ese momento que conoce a Juan del Diablo y se da cuenta que su hermana tiene que ver con ese hombre. Cuando Aimée regresa de su paseo la encara por no respetar su relación con Renato y la promesa que le hizo, pero la discusión se ve interrumpida precisamente por la madre de ellas y por él que ha llegado a la casona para invitarlas a la finca de Campo Real. Cena con las mujeres, pero la impaciencia se apodera de Aimée que debe verse con Juan si no, llegará a buscarla y la descubrirán puesto que está jugando con dos hombres al mismo tiempo sin que ellos lo sepan. Al final de la cena, ella logra escaparse cubriéndose con un velo de Mónica y Renato que no está tan lejos de la casa, logra divisar esa sombra que se desliza rumbo a la playa, sin imaginar que se trata de su prometida y que va a verse con su amante para disfrutar las mieles del placer salvaje del que es esclava.

Aimée logra entrevistarse con Juan, justo a tiempo en el que él iba a buscarla. El pirata saldrá de viaje por semanas y le ordena esperarlo hasta su regreso, ella se lo promete. Cuando regresa a la casa, Aimée evita darle explicaciones a su hermana que la ha enfrentado sobre su furtiva salida y Mónica, intrigada se pregunta qué relación tiene su hermana con el hombre que llegó a buscarla. Por otra parte, Renato busca al notario Noel, quien se alegra de volver a verlo hecho ya todo un hombre. Renato quiere que él le asista en la hacienda, así como lo hizo con su padre y el notario acepta, aún imaginando que a la madre de Renato, no le hará gracia el asunto.

En una taberna de mala muerte, Juan en un juego de cartas apuesta su barco, el asunto no sale bien ya que acusa a su oponente de trampa e hiriéndolo con cuchillo, empieza un pleito que le obliga a huir sin imaginar que es seguido por Renato, después de tantos años vuelven a verse, pero Juan es indiferente, lo que no imaginaba era que sería apresado antes de hacerse a la mar y es Renato, con la ayuda de Noel que logra llegar a un arreglo con el herido que lo acusó por la agresión. Sin embargo, Juan en su orgullo se niega a reconocer la ayuda prestada y jura devolverle a Renato todo el dinero que le debe. Por otra parte, Aimée que divisa el mar se pregunta el porqué el barco de Juan sigue en la ciudad e intuye que algo pasa, intuición que también a Mónica no engaña iniciando también una discusión entre las hermanas. Aimée comienza a hartarse de Mónica y Mónica comienza a tener la seguridad de que el hombre que conoció y el barco en el horizonte están asociados para despertar la inquietud de Aimée.

Aimée como siempre, ha desaparecido y Mónica sale a buscarla solo para toparse con Juan del Diablo quien evita que ella resbale por unos peñascos salvándola, es la segunda vez que tienen un encuentro cercano y aunque ella no entienda, se molesta por la insolencia y seducción de él y a él, le harta la novicia que colma su paciencia, aunque note que es muy diferente a su hermana. Una vez yéndose Mónica, Juan y Aimée se encuentran y el vuelve a exigirle que lo espere a su regreso. Mónica se flagela queriendo regresar al convento, pero sigue siendo rechazada y tiene plazo de un año para tomar los hábitos. Renato regresa por ellas y las lleva a las tres a su finca de Campo Real.

La familia Molnar llega a Campo Real y Sofía está feliz por recibirlas y conocer a las hermanas ya adultas. Aimée finge su sentir y para Mónica es una tortura estar cerca de Renato y constatar cada vez más, lo enamorado que está de su hermana que no lo merece. Días después y sin poder soportarlo y luego de una discusión con Aimée frente a todos por su indecisión por posponer fecha de boda, decide regresar a su casa, siendo que su hermana y madre se irán también con ella. En cinco semanas se llevará a cabo la boda y Aimée desea respirar ese tiempo lejos de Renato. La situación de ambos, cada vez es más dolorosa para Mónica, que con dolor e impotencia reconoce que Aimée maneja sus almas a su antojo, obligándola a callar.

Una astuta Aimée visita al notario Noel para saber del capitán del "Luzbel" a quien supuestamente le había pagado una mercancía, supuestos regalos para su prometido Renato, sin imaginar que don Noel le haría saber dos cosas; que Juan y Renato se conocían y que el capitán, no volvería en años por los pleitos que tiene con las autoridades. Saber todo eso hace que Aimée tome una rotunda resolución; casarse como estaba previsto ya que Renato ha llegado para llevarlas otra vez a Campo Real por consejo de su madre Sofía. Mónica una vez más comprueba la astucia de su hermana y no le queda más remedio que aceptar que el hombre que ama, va a convertirse en su cuñado, en su hermano y hacer morir sus sentimientos por él.

Juan del Diablo está próximo a regresar a Martinica y su único anhelo es tener a Aimée como su mujer junto a él. Entretanto, Aimée es prisionera de su capricho, ya su boda está a las puertas y ver el ajuar que Sofía ha dispuesto para ella poca gracia le hace. En su mente solo vive Juan y poco falta para atarse a Renato, a un hombre que no quiere, pero con quién deberá conformarse. Por su parte Renato vive su ilusión, aunque también las preocupaciones por sus trabajadores, asunto que a Aimée no le importa y que a él le entristece. Ella misma lo empuja hacia Mónica para que le ayude, ya que su hermana es más empática con esos temas filantrópicos, Renato en el fondo se decepciona de su prometida, en cambio le agradece a Mónica su interés y ayuda, aunque en el fondo para la joven es un suplicio, pues estar cerca de él es clavarse más profundo los sentimientos que la ahogan hacia el hombre que ama sin ser correspondida. 

Mónica se asombra de manera negativa al ver por ella misma la condición de los trabajadores en Campo Real, muchos están muy enfermos y eso la lleva a tener un altercado con Bautista, quién sólo obedece a Sofía sin acatar los deseos de Mónica por lo que, al enterarse Renato, lo encara frente a la madre. Sofía no quiere perder a su eficiente capataz y suaviza la situación, calmando la exaltación y malestar de Renato al saber por Mónica lo que pasaba, diciéndole que deje las cosas para después de su boda y a Bautista le ordena acatar las disposiciones de Mónica para mejorar la condición de los trabajadores. La boda está a las puertas y no habrá nada que la detenga. Ni siquiera los caprichos de Aimée ni la llegada de Juan.

La inminente boda llega, Aimée y Renato se casan ante el dolor de Mónica y el desconocimiento de Juan, y este segundo llega de su viaje a buscarla, dispuesto a darle todo su dinero y a hacerla su mujer si es posible ante la ley. Cuando se presenta vestido como un caballero ante el licenciado Noel, este se asombra ya que verlo así le hizo volver el tiempo y reconocer la figura de alguien; Juan es exactamente igual a Francisco, su padre, sin embargo, sobre el escritorio del notario había un papel cartulina que Juan hojeó curioso y de golpe se enteró de todo; Aimée se había casado con Renato y cuál ciclón furioso sale dispuesto a enfrentarlos a ambos y hacerles pagar la traición.

Juan ha ido tras su venganza contra Aimée y Renato sin imaginar que en el camino va a encontrarse con Mónica a caballo y casi la atropella con su coche. Discuten y él, le espeta todo lo relacionado con su hermana, asunto que Mónica ignoraba, le persuade de no hacer nada por su arrebato de ira justo en el momento en que llega Renato y feliz abraza a Juan, quien amansado por Mónica ha decidido esperar para vengarse de la manera más cruel. Él y Mónica se regresan juntos a Campo Real y al saber Sofía quién es, la ira y el desprecio la domina y más cuando asombrada lo nota igual a su difunto marido, como también, al verlo Aimée no lo soporta y se desmaya por la impresión. Lo que Juan no imaginaba era que Renato le propondría ser el administrador de Campo Real, asunto que Mónica le ruega no aceptar, pero que Juan ve como una oportunidad para vengarse.

Aimée no puede contra lo que siente y Renato intenta disculpar sus arrebatos. La mujer, con sus artimañas logra enternecerlo y a su vez seguir engañándolo, con la ayuda de su sirvienta logra entrevistarse con Juan, quien al tenerla frente a él le espeta todo lo que siente y ahoga, luego de esa entrevista en que le deja ver a ella la meretriz que es, ahogándola aún más en su orgullo herido, Juan acepta ante Renato ser su administrador en Campo Real a la vista de una Mónica estupefacta que no puede creer el juego del pirata, quién le advierte que quien se ríe de él lo pagará con sangre.

Juan le muestra a Mónica la maldad de los hombres y lo que cree la indiferencia de Dios al hacerle ver las cicatrices de Colibrí, el negrito que ha adoptado porque en el niño y su sufrimiento se ha visto a sí mismo. Ella se compadece y le coge cariño al niño que la cree su nueva ama, una que le había dicho su amo. Por otra parte, Noel llega a la hacienda sin entender muy bien lo que sucede en el ambiente ni en la persona de Juan que había salido furioso de su despacho cuando vio la invitación de los novios, aunque notando a Aimée y el sarcasmo de Juan, más piensa en el asunto y Renato que creyó tener en él a un aliado para que le apoyase en su decisión sobre Juan, se decepciona al darse cuanta que no. Para colmo, entre él y su esposa se da ya la primera discusión por los arrebatos infantiles de una mujer herida y desesperada, pero termina perdonándola cuándo ella se lo súplica. Por un momento Renato creyó haber vivido una quimera y que su relación era una mentira, sin embargo, Aimée se encargó de calmarlo con su lisonjería, aunque ella imaginara estar entre los brazos de Juan.

Juan y Mónica se enfrentan, el primero por insistir en su venganza y la segunda porque no se lo permitirá, Juan nota con que fiereza Mónica defiende a Renato y entonces deduce que ella está enamorada de él. Mónica se avergüenza por darse cuenta de que ese "salvaje" ha logrado ver su verdadero tormento hasta el fondo de su alma y sólo al platicarlo con su madre se da cuenta de que ella está sacrificándose por amor a Renato. Mónica sabe lo que tiene que hacer y lo hará porque ya tiene las fuerzas para hacerlo.

Juan y Aimée vuelven a encontrarse y se confiesan lo que sienten, Juan desea llevársela, pero ella no acepta, al menos no así como él lo quiere. En ese momento, deben esconderse porque Renato y Mónica se acercan y escuchan la plática, Renato tiene buenos sentimientos para todos y sobre todo para Juan, a quien quiere tener como un hermano, como se lo pidió su padre. Cuando ellos se apartan, Aimée y Juan vuelven a discutir y ante lo que Mónica nota, Juan se aleja y Mónica increpa a su cínica hermana con quién tiene otra discusión, misma que es atajada por Renato que regresa al encontrarse con Juan y dándole su empresa de ese día. Mónica ya no soporta la actitud de Aimée y ahora debe enfrentarse a lo que se ha inventado para salir ella del paso; que Mónica deja de ser monja porque está enamorada. Lo que ella ignora es que Aimée le ha dicho a Renato que Mónica se ha enamorado de Juan, algo que él no puede creer del todo. Los planes de Aimée de que Mónica se fuera no le salieron y por eso buscará atormentarla aún más y burlarse de ella.

Yanina, la sobrina de Bautista el capataz, sospecha que Juan y Renato son medio hermanos para coraje de Bautista que le odia. Juan insiste en preparar todo para irse en su barco y llevarse a Aimée a quien previno, sin embargo Mónica lo sospecha y al parecer también Noel que intenta intervenir a petición de Sofía para darle a Juan el dinero que quiera a cambio de largarse y apartarse de Renato, sin embargo a Juan no le interesa ni el trabajo en la hacienda ni su relación con Renato, lo que quiere es irse y llevarse a la única joya que le interesa, asunto que asusta a Noel, quién debe hacer memoria y atar cabos ya que Mónica también lo sabe. Renato que no se engaña, sin querer se da cuenta que su Aimée y Juan ya se conocían por un asunto de una mercancía para él como se lo dijo la mujer y como tontamente lo confirmó Noel, poniendo al joven amo en alerta ya que no entendió entonces porque Aimée le mintió. No obstante, está decidido a saber la verdad, especialmente sobre su padre y para eso se valdrá de Noel. 

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