domingo, 25 de julio de 2021

El Conde de Montecristo - Alejandro Dumas (parte 1)

 

Título: El conde de Montecristo

Autor: Alejandro Dumas (padre)

Año: 1844

Género: Novela de aventura, histórica y romántica

 

Una historia inolvidable y uno de los mejores libros escritos es sin duda “El conde de Montecristo” clásico entre los clásicos y una joya de la literatura universal.

Como sucedía con algunos de los libros de la época (clásicos ahora) su publicación fue al principio en partes, entregas que vieron la luz en un periódico francés, pero fue casi año y medio después que fuera publicada por un editor, pasando por dos más hasta llegar a una edición revisada, corregida e ilustrada.

Los adjetivos se quedan cortos para describir esta historia. Si hay un clásico de la literatura que puede llamarse “magistral” es este y como tal, debe ser una lectura obligatoria porque sin duda es una de las mejores obras literarias escritas por la riqueza que representa en muchos aspectos. Es uno de mis libros favoritos y una lectura que recomiendo mucho. Volver a releerlo me llevó un par de meses, el libro completo es extenso y de trama compleja, ambientado en varios lugares, épocas, con descripciones excesivas y muchos personajes, pero con una narrativa que atrapa, que te hace sufrir y también reír. Esta será una de mis reseñas más extensas (y que por eso haré por partes) pues he querido anotar con minuciosidad y sin que se escape nada, el resumen de la trama del libro y mencionar a cada uno de sus muchos personajes. Primero detallaré lo que fue la historia del libro y después daré mi punto de vista como lectora, así que comencemos.

Quien no conoce la historia de Edmundo Dantés que ha atrapado a infinidad de lectores en todo el mundo desde su publicación, llevándola a ser de las obras favoritas y más querida entre amantes de las letras, hasta llegar al cine y televisión en múltiples adaptaciones, quedándose así en el corazón y memoria de quienes lo han conocido. Esta obra magna de Alejandro Dumas está dividida en cinco partes:

1. El castillo de If

2. Simbad el marino

3. Extrañas coincidencias

4. El mayor Cavalcanti

5. La mano de Dios

Y cada una de esas partes consta de varios capítulos que empiezan a dar forma a la historia e introducirnos a una lectura deliciosa y a una aventura inolvidable.

La historia que inicia el 24 de Febrero de 1815 nos presenta al protagonista; Edmundo Dantés, joven apuesto, trabajador, honesto, responsable, atento y servicial que llega a Marsella a bordo del “Faraón” con el cadáver del capitán del barco, cuyo último deseo debió cumplir. Dantés, sin imaginar los problemas que su buen corazón le acarrearía, se desvió a la isla de Elba donde le fue entregada una carta que debía darle a otra persona en París, asunto que no sólo él conocía sino alguien más que tomaría ventaja; su compañero de mar, Danglars. Este hombre lo chismea con el señor Morrel, dueño de la naviera donde trabajaban, a lo que Dantés se defiende diciendo que sólo cumplía las órdenes del valiente capitán Leclerc, el señor Morrel le disculpa la falta y se olvida del asunto del desvío, cosa que molesta al envidioso Danglars que sabe que Edmundo, por la gracia de Morrel, tomará el lugar del capitán y no está dispuesto a someterse a los órdenes de un muchacho por lo que fragua un malvado plan para quitar a Dantés de su camino. Los amores de Edmundo eran su padre y su prometida Mercedes a quienes deseaba ver después de meses de viaje, la bella catalana estaba próxima a ser su esposa, sin embargo, la joven tenía un primo; Fernando Mondego que estaba enamorado de ella y que por eso envidiaba también a Edmundo y junto a Danglars, con Caderousse, otro de los amigos como testigo, dan forma al plan que quitará a Dantés de sus caminos. Danglars le revela a Mondego lo que Edmundo ha hecho y el misterio de Elba por lo que ambos miran la ventaja, pero Caderousse que conoce a Dantés y a su padre no está muy de acuerdo con el mal que quieren hacerle, por lo que los amigos lo emborrachan para evitar sea testigo lúcido del complot que harán; una carta “anónima” escrita por Danglars denunciando a Edmundo y que Fernando se encargará de entregar a las autoridades. De esta manera, en la comida previo a la boda, llegan soldados a detener a Edmundo y llevárselo para efectos de investigación, asunto que altera a su padre, novia y jefe. Este arresto somete a Dantés a un interrogatorio con el sustituto del procurador del rey que también fue sacado de su comida de bodas para atender el asunto; Gerard de Villefort, hombre serio, duro e implacable como autoridad y contra los delincuentes y traidores será quien atienda el caso después de haber leído la carta acusatoria. Luego de las preguntas y respuestas y de ver Edmundo la carta que le acusaba y cuya letra desconocía, Villefort, después de notar que Dantés era un joven franco y especial y que podía ser inocente por su actitud y manera de hablar, decide dejarlo en libertar, pero al pedirle la dichosa carta que debía entregar a París y de la que Dantés desconocía su interior, mas no su destinatario, fue el inicio de la condena para el honesto joven y al entregársela Edmundo y al leerla Villefort, el asunto se complica por lo que representa. Villefort le hace ver que ha sido una víctima de conspiración y enemigos de la corona y que se le acusa de ser bonapartista, conspirando para restablecer a Napoleón en el trono, cosa que Dantés niega asustado. Villefort quema la carta y la hace creer a Edmundo que el asunto quedará entre ellos ya que la única prueba del supuesto delito ya no existe, que calle lo sucedido y que jamás lo hable con nadie, a lo que Edmundo le jura que así será, pero ordenando que se lo lleven y creyendo Edmundo que le ayudará y quedará libre, lo que hacen es engañarlo. Los intereses personales de Villefort le superan, Dantés no queda en libertad, sino que su arresto es definitivo llevándolo a la fortaleza que se convertirá en su sepulcro; el terrorífico castillo de If.

Sin saber exactamente su delito y el motivo de su arresto, Dantés comienza su calvario sin imaginar que nadie verá por su caso, que a su padre y a Mercedes nadie les dará razón de él y que pasará años en la prisión más oscura y olvidada. La maldad, la envidia y la injusticia lo habían condenado —a sus escasos casi diecinueve años— a la muerte en vida. Primero el sufrimiento y la desesperación, por su destino, por su padre y por Mercedes, por quienes le atormentaba la idea de no volver a ver, luego con el tiempo, la resignación a medias tratando de mantener la esperanza de que lograría ser libre. Nunca se imaginó su mala suerte y pasados cuatro años de encierro decide intentar acabar con su propia vida, no obstante, después de creerse olvidado por Dios es cuando conoce a un compañero de celda que por un error de cálculo del túnel por donde pretendía escapar va a dar a donde él. Se hace llamar el abate Faria, quien para los carceleros está loco, pero al tratarlo Dantés se da cuenta que no y que por el contrario es un hombre instruido y sabio a quien aprende a querer como un padre y a escuchar con toda la atención del mundo sus historias, incluyendo la de un tesoro. Ambos presos llevan su amistad en secreto de los demás y mientras Edmundo le ayuda a seguir con el túnel (ahora hacia la dirección exacta) el abate aprovecha instruirle en las ciencias, ya que como el autor lo describe “Dantés era un hombre sencillo y sin educación” por lo que Faria se encarga de enseñarle las matemáticas, la física, la química, la filosofía y todo cuanto es de su conocimiento como también le ayuda a desentrañar lo que hay detrás de su arresto, haciendo que Dantés por fin vea claro y sepa las cosas; él fue víctima de una trampa, de un ardid de quien lo denunció en la primera carta y de quien no le convenía que se supiera de la segunda. Edmundo piensa con claridad y ata cabos hasta saber los nombres de los que arruinaron su vida; Danglars, Mondego y Villefort, los primeros por su trabajo y su prometida y el sustituto del procurador del rey porque supo que el destinatario de la carta que traía de Elba, un tal señor Noirtier, era nada más y nada menos que el padre de Villefort, bonapartista fiel y a quien intentaba proteger por su posición ante Luis XVIII, con ese objetivo lo encarceló y le rogó no mencionar más el suceso ya que si alguien más sabía que Noirtier recibía instrucciones de sus camaradas para la restitución del emperador, la posición de Villefort se vería en un hilo. Saber esto le dio a Dantés nuevas fuerzas para continuar, pero no se imaginaba que la salud del abate estaba mal y después de un ataque casi cataléptico del que logra sobrevivir por instrucciones que el mismo anciano le da a Edmundo, sabe que su tiempo se acorta y que jamás verá su tesoro por lo que le encarga a su “hijo adoptivo” luchar por escapar y encontrar dicho tesoro que se encuentra bajo instrucciones específicas y minuciosas en la Isla de Montecristo. Luego de un tercer ataque, el sabio abate ya no lo resiste y muere provocando en Dantés un inmenso dolor, sin embargo, al reponerse y pensar qué hacer, resuelve entonces tomar el lugar del cadáver para poder escapar.

El plan dio resultado y aunque no fue a dar a un sepulcro en tierra como lo esperaba, al ser arrojado al mar peleó contra las aguas hasta lograr salir a flote y nadar con las pocas fuerzas hacia una isla cercana de donde fue rescatado después, haciéndose pasar por uno de los sobrevivientes de un naufragio que hubo la noche que llegó y al ser interrogado se hizo pasar por lo que era, un marino, pero maltés. Para su suerte, había sido encontrado por contrabandistas con quienes se quedó y le valió su libertad, más que todo para conocer la isla de Montecristo y desear corroborar si todo lo que le había dicho su viejo abate era cierto. Saber que estaba en el año de 1829 y que hacía 14 años le arrebataron su vida y libertad, le produjo turbación, pues había sido prisionero de 19 años y ahora era libre de 33. ¿Qué había sido de su padre y de Mercedes?

“Y renovó contra Danglars, Fernando y Villefort, aquel juramento de venganza implacable que había ya pronunciado en su calabozo.”

Dos meses y medio se quedó Dantés con sus nuevos amigos.

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sábado, 15 de mayo de 2021

Cumbres Borrascosas - Emily Brontë (parte 2)

Pasan doce años y a los trece, la señorita Cathy Linton se ha convertido en una preciosa niña, ha crecido también Hareton Earnshaw (el hijo de Hindley) y al mismo tiempo el joven Linton, (el hijo que Isabella le parió a Heathcliff cuando huyó de él) esta “trinidad” de primos padecerán el odio de Heathcliff que no se apacigua ni con los años. Cuando Heathcliff la conoce trata de ganarse su amistad y ella sin querer, revela que su padre ha ido a Londres a traer al hijo de su hermana que ha muerto. Sin dudarlo, Heathcliff exige a Edgar a su regreso darle a su hijo ya que es su responsabilidad y aunque se decepciona al ver lo enfermizo y débil que es, se lo lleva a la finca y le trata de lo peor, sabe que puede manipularlo y se vale de eso para llevar a cabo sus planes. Cathy y él se tratan y el tiempo que se le prohíbe a ella hacerlo, entonces se escriben como dos enamorados, sin embargo, ella no imagina que dichas cartas son dictadas por Heathcliff y cuando en una de ellas el joven Linton le suplica ir a verlo porque se muere y la extraña, tarde le es a ella darse cuenta de que ha sido una trampa. Heathcliff revela su verdadera naturaleza y utilizando la violencia la obliga a casarse con Linton, pues sólo espera que Edgar se muera y el chico también para luego él quedarse con la propiedad de la “Granja” y así asestar su golpe final. Las cosas suceden así, siendo Nelly testigo de todo eso, después de la muerte de su padre, Cathy que apenas y lo vio vivo luego de su secuestro, es obligada por Heathcliff a vivir junto a ellos y su marido en la sombría casa de las “Cumbres” pasando de ser una señorita bien criada, a una sirvienta de la casa. Para colmo, le cuenta (con descaro) a Nelly lo que hizo en la tumba de Catherine, ¿de verdad les parece un hombre normal? ¡Ya no lo justifiquen! Debido al odio de Heathcliff por todo, a la cruel vida que les da y al suplicio de vivir así, la chica cambia su manera de ser volviéndose también amargada, pero ni siquiera quedando viuda es libre del todo. Ella y Hareton tampoco se soportan desde el principio y es en este escenario tan negativo con gente amargada, que Lockwood llegó a las “Cumbres” y conoció a esa familia. Nelly acaba su relato y el inquilino decide irse a Londres sin saber (ni importarle) cuál será el fin de esas personas.

Meses después Lockwood regresa y encuentra algunos cambios significativos por lo que, buscando a Nelly para liquidar el asunto del alquiler con Heathcliff, es cuando se da cuenta de lo que pasó en su ausencia. Poco a poco las cosas cambiaron entre Cathy y Hareton, afianzando una relación asombrosa que terminará en boda y es aquí donde Nelly le dice lo que pasó. Heathcliff comenzó a debilitarse y su salud a deteriorarse y más, luego de darse cuenta de que a escondidas Cathy y Hareton se han relacionado y se tratan de manera más cercana, ella le enseña a Hareton a leer para que deje de ser un salvaje y él, empieza a conocer un extraño sentimiento que crece por ella, al grado de enfrentarse a Heathcliff de ser necesario para defenderla. Viendo él que las cosas tomarán un giro que no pudo prever, (pienso yo que en los chicos se miraba él mismo otra vez junto a Catherine) parece darse por vencido porque hasta las ganas por “destruir” se le quitaron y tras días de delirio en los que dejó de comer, un buen día amaneció muerto en el cuarto que le perteneció a Catherine Earnshaw y en su cama, dejando ver, según Nelly que lo encontró, una extraña expresión en la cara sin saber lo que realmente significaba aquello. El que muriera con los ojos abiertos y la boca entreabierta en una tétrica sonrisa, le daba al cadáver una apariencia que podía inquietar a quien lo mirara. Es así como la maldad se acaba y aunque Hareton lo llora por ser lo más cercano a un padre que conoció, al fin los jóvenes Linton y Earnshaw quedan libres de su verdugo, vivirán en la “Granja” cuando se casen y las “Cumbres” se cerrará para, como dijo el mismo Lockwood, “a disposición de los espectros que quieran habitar en ella”. Cuando el hombre se va decide ir a ver las tumbas de los protagonistas de la historia, preguntándose si alguien podía atribuir inquietos sueños a los que descansaban en tan quietas tumbas, es así como acaba la historia.

Análisis del libro.

Sin contar que nos topamos con unos protagonistas que son de lo peor y que en todo tiempo no se logra empatizar con ellos, reconozco que tiene una trama que logra enganchar hasta que te ves obligada a acabar la lectura por más que intentes dejarla. Sin embargo, yo considero que es un libro para hacer sufrir y quien dice que le gusta, la verdad no sé qué tiene en la cabeza. La historia —que está bien contada— es un verdadero suplicio, yo no puedo rescatar nada porque ni el final a mí me dejó buen sabor. Pienso que el que personajes secundarios se quedaran juntos le restó intensidad y protagonismo, decayendo aún más la historia, cuando debieron ser los protagonistas, los personajes principales los que buscaran redimirse y enmendar tanto error cometido, pero no pasa. Con cada capítulo la cosa se pone peor, no hay respiro, es una lectura como si avanzaras en arenas movedizas, cada vez más te vas hundiendo, te vas asfixiando, ruegas porque haya cambios satisfactorios. Es como si te cayera un aguacero y deseas que salga el sol y el arcoíris, nada de eso pasa, es por eso que la sensación tan extraña que deja me es imposible describirla. La trama principal se ve destruida completamente con el proceder de los protagonistas, ¡es traumático! No es una historia recomendable, se dice que se trata de explorar hasta lo más bajo del ser humano y lo hace y así como ellos van cayendo, el lector va sintiendo lo mismo, que lea el que le gusta sufrir, el masoquista que cree que no hay nada malo en el libro, el drama sobrepasa los límites, envía a los personajes a un abismo donde se destruyen por completo como aquella escena de “Volver al Futuro III” donde al final, ya no existen vías ni puente y la locomotora cae por el abismo y se destruye, ¿la recuerdas? Así mismo es, después de explorar la desdicha y la locura mejor se entregan aplastados y resignados a lo que el tiempo o el destino decida y por desgracia todas esas sensaciones tan torturantes las vive el lector, llenándose de vacío y tristeza al igual que los personajes. Lo que es el “placer estético” que a mí se me enseñó debe producir una obra literaria, esta no lo hace.

En mi opinión es una de las peores historias escritas, aunque se le considere uno de los mejores libros entre los clásicos de la literatura, que a pesar del abismo al que lanza al lector con cada página, así mismo te encuentras párrafos y frases dignas de resaltar, pero reconozcámoslo, decir que esto deja un sabor agridulce sería el mejor de los halagos. No puedo considerarla una novela romántica, no puedo concebir que lo que hay entre sus páginas sea amor, incluso va más allá del drama, esta historia sería la reina de los dramas, lo demás que he leído (dramas) se convierten entonces en un cuento de hadas si debo hacer comparaciones. Se entiende que el meollo del asunto, el origen de los males y de los problemas no es tanto Heathcliff sino Catherine por su caprichosa e inmadura forma de ser, ella lo transformó a un estado peor del que el hombre ya tenía por naturaleza y el problema es que las cosas se salieron de control tanto antes de la ida como después del regreso de Heathcliff. Se sabe que él regresó aún más transformado y el misterio de lo que hizo en esos tres años de ausencia da mucho qué pensar, el hecho es que regresó adinerado y sin olvidar las humillaciones del pasado, también volvió con el deseo de vengarse, asunto que se avivó luego de saber a Catherine casada con Edgar, entonces intenta darle celos utilizando a la cuñada y es aquí el principio de males, o mejor dicho, el inicio de la segunda parte de los mismos comienza, llegando incluso a una tercera parte, años después cuando su hijo, la hija de Catherine y Hareton han crecido utilizándolos como marionetas, manipulándolos, humillándolos, dañándolos, hiriéndolos y pisoteándolos porque su odio parece no tener fin. Creo que él quiso evitar lo que sin remedio sucedió como castigo a su actuar, ya que al final no pudo destruir ni terminar de destruir todo lo que deseaba. La casta que pereció fue la de él, la de los Earnshaw y la de los Linton siguió en pie, ¿Qué se saca de esto? Que la maldad o quien actúa con maldad siempre la paga y al final lo bueno termina prevaleciendo, aún así sigo sintiendo que el libro no tiene ningún final feliz, no cuando son los personajes secundarios (la siguiente generación) los que quedan bien y los protagonistas (que jamás cambiaron) terminan muertos y aún, la tétrica idea de que sólo así estarán juntos es algo que no me gusta. Esa “peligrosa” idea de que no los separa ni la muerte es algo que no comparto, soy incapaz de creer esto y por desgracia ese es uno de los mensajes del libro, no sólo me parece un pensamiento negativo sino como dije, peligroso. Esa idea de que “nada nos puede separar” no es tanto amor sino obsesión y es una muestra de lo que son las relaciones tóxicas de las que hablaba en otro blog. Si los protagonistas hubieran actuado diferentes a cómo al principio y cambiado (que es lo que se espera de una novela) entonces tal vez le habría encontrado el romance dependiendo de lo que cada uno hubiera hecho por el bienestar del otro, pero nada de esto pasa. No cambia ni el capricho, ni el egoísmo, ni la maldad que en vez de disminuir aumenta. Lo siento, pero no, yo no veo amor aquí. Una de las escenas que más odié de Catherine fue cuando en la cocina de la Granja intenta hacer que su marido y Heathcliff se enfrenten, la excita la agresividad del segundo, pero le decepciona la “debilidad” (o sensatez) del primero, ¡esa mujer fue una loca en todo el libro! Otra cosa que odié de Heathcliff fue esa escena donde le dice a Catherine que le ha puesto una trampa a la mamá de las avecillas y que al no alimentarlas se han muerto de hambre, el malparido le lleva a la mujer los esqueletos de los pájaros (huevos que se supone ellos habían cuidado) y lo hace con una frialdad tan escalofriante que a mí en lo personal me perturbó, ¿Qué culpa tenían los pajaritos de su amargura? ¿Por qué se desquitó en seres inocentes? Lo mismo pasa cuando el loco de Hindley iba a lanzar a su hijo de un segundo piso y si no es por Heathcliff que sin darse cuenta de las cosas va pasando por debajo, en el momento justo para sujetar al niño le salva de caer de cabeza y matarse. Nelly observa esto como también asegura haber visto una expresión sombría y de arrepentimiento en Heathcliff por lo que hizo. De haber estado presente en la escena, ¿hubiera dejado que ese loco de Hindley matara a su propio hijo? Ya no lo dudo.  Psicológicamente este personaje es un perturbado y lo sigue constatando cuando en la escena donde Isabella se escapa con él, ¿qué hace el malparido? Dejar colgado al perrito de la mujer y si no es por Nelly ese pobre se hubiera muerto ahogado. ¿Qué clase de protagonista es este?

De verdad que le leído historias trágicas, pero esta se lleva el primer lugar porque si las otras te dejan tristes, acá no sabes realmente qué sentir, te queda una sensación fea luego de leer, a mí me cuesta describir exactamente qué. La impresión deja una extraña perturbación que ni siquiera una novela de terror. Esto es algo traumático, irrespirable, opresivo, yo no puedo catalogar esto como romance, amor y pasión son dos cosas distintas y si la pasión va de la mano de la obsesión es la fórmula perfecta para la destrucción bien sea de uno o de ambos. Catherine quiso manipular a ambos hombres, lo logró con uno pero no con el otro y ese fracaso la hizo enloquecer, no tuvo lo que quería (aunque viviera en lujos) porque cuando pudo, le pareció degradante, la enfermó la debilidad de uno y la agresividad del otro, de ese otro del que siempre estuvo enamorada pero que no podía tener como marido porque no era nadie y no tendría el lujo que obtuvo con el título de “señora Linton” y fue esa agresividad y esa maldad de ese otro, lo que le dio el tiro de gracia a la obra. Repito, yo no considero este libro romántico.

Y en cuanto a las versiones de cine o televisión, la verdad no me gusta ninguna, he visto cinco, la del 70, la del 92, la del 98, la del 2004 y la del 2009 y cada una tiene diferencias en cuanto al libro, no se apegan bien y de hecho, hay una que no muestra a los hijos entonces no sé qué quisieron hacer. En fin, yo no disfruto ni libro y menos las películas, simplemente este es un personaje que detesto sin importar qué rostro le pongan, no niego las buenas actuaciones, lo que me molesta es que ninguna versión muestra el verdadero ser que es Heathcliff, lo intentan los actores y se los reconozco, pero ninguna versión, al menos las que he visto, lo encarna como realmente es en el libro.

Quiero concluir diciendo que no es una historia que yo recomiende leer, por desgracia debe hacerse por el clásico que es y porque las hermanas Brontë forman parte de la literatura inglesa pero no porque sea una obra literaria “memorable” porque la verdad yo acá no rescato nada. Buenas frases con fuerza y buena narrativa eso sí, pero que por desgracia se viene abajo y a una decadencia que me es imposible recomendar y por eso no la considero ni la había mencionado antes.

¿Conoces la historia de “Cumbres Borrascosas”? ¿Qué impresión tienes?

Lee mi carta a Nelly → aquí (necesité decirle lo que pensaba)

Cumbres Borrascosas - Emily Brontë (parte 1)

 

Título: Cumbres Borrascosas

Autor: Emily Brontë

Género: Drama/Novela Gótica

Año: 1847

“Cuando el señor Earnshaw regresa a “Cumbres Borrascosas” con un niño que encontró en las calles de Liverpool, jamás imaginó lo que su “buena acción” acarrearía en los años venideros. El odio de su hijo mayor por el adoptado y el cariño de su hija menor por el mismo, desencadenaría una serie de sucesos tormentosos que destruiría todo. Esta es una historia de desdicha y desamor que inquietará hasta al mismo espectador.”

Lo anterior sería el ejemplo de una sinopsis que yo le hubiese escrito a este libro. ¿Lo conoces? Imagino que sí. Se trata de la única obra de la escritora inglesa Emily Brontë y cuyo título ya lo dice todo, así que prepárate para no encontrar una historia romántica sino una llena de “tumultos” tan tempestiva y árida como lo borrascoso en una cumbre.

“El orgullo de quienes no pueden edificar es destruir” dijo Alejandro Dumas (padre) y —aunque no es el autor del libro que menciono— creo que esta frase encierra a la perfección lo que es “Cumbres Borrascosas” y el odioso personaje de Heathcliff, uno que por desgracia en la pantalla —porque casi todas las versiones lo “romantizan”— no se ha sabido encarnar de manera detestable, tal y como es en el libro. Además de decir que es aquí donde se encontrarán a los peores protagonistas que puede tener una historia.

No dejaba de inquietarme el pensar en las consecuencias que pudieran tener para mi salud los incidentes de aquella visita a «Cumbres Borrascosas».

Aquí tenemos la primera advertencia del espectador para saber la lectura que nos espera “consecuencias que pudieran tener para mi salud” porque, así como se afectó el narrador también nos afectaremos los lectores.

Técnicamente, este es de los peores y mejores libros a la vez. De los peores, por la historia tan tortuosa que trata y de los mejores, por su estructura y narrativa. Sí, es algo contradictorio y aunque te molestes tengo el derecho de decir que no le veo el romance por ningún lado, sino que se presenta una relación tan enfermiza entre los protagonistas que por eso la considero lectura de una sola vez. ¿Cuál es la gana de estar sufriendo con una historia como esta? ¿Masoquismo?

Resumen:

La historia trata la ¿apasionante? y tortuosa relación, intensa pero enfermiza que mantiene encadenados a los protagonistas, Catherine Earnshaw y el adoptado Heathcliff que desde que llegó a la finca llamada “Cumbres Borrascosas” no se sabe quién carajos selló el destino de quien, lo que sí está claro es que las cosas se fueron a pique y la felicidad que la familia conoció, desapareció. Esta historia es narrada treinta años después por el ama de llaves de la “Granja de los Tordos” que se llama Nelly Dean al señor Lockwood, el inquilino del lugar que, habiendo cometido el error de visitar a su “extraño casero” que lo recibe con hostilidad en su finca y luego de conocer a los demás miembros de dicha “familia” junto a los sirvientes y gracias a la tétrica estadía que tuvo como su huésped en el lugar, (ya que fue asustado por el fantasma de una mujer) le entró la curiosidad por saber de esas personas y del porqué son tan extrañas, así como del espectro que conoció y que habiéndole tocado el brazo luego de romper la ventana, le pedía que le dejara entrar a la casona. Es aquí donde, después que él le dice todo a su ama de llaves, que entonces entra la narración de Nelly Dean.

Desde que el niño adoptado (con aspecto de gitano) fue llamado Heathcliff (en honor a un hijo muerto de la familia) extrañas cosas empezaron a suceder. No sólo el odio que despertó en el hijo mayor de la familia llamado Hindley, ni en la aceptación que le dio la niña Catherine, sino en que las cosas poco a poco se fueron deteriorando. La madre de los chicos murió poco después, Hindley fue enviado a estudiar fuera porque su situación con Heathcliff era insostenible, (el primero lo agredía y el otro no se dejaba) para que luego el padre, (que siendo viudo dejó de tenerle importancia a las cosas volviéndose amargado) unos años más tarde, también falleciera. Para ese tiempo en que ya estaban más creciditos (tiempo que Catherine y Heathcliff aprovecharon para volverse inseparables y “educándose” a la buena de Dios) es cuando regresa Hindley para las exequias de su padre pero regresa casado y al imponerse como el nuevo amo de la finca, le hace aún peor la vida a Heathcliff a quien lo convierte en otro sirviente más y a su hermana se le prohíbe ya mantener relaciones amistosas con él, sin embargo, Catherine lo desafía y a escondidas, ella y Heathcliff siguen viéndose y tratándose, hasta que un día entre sus juegos, entran a la propiedad llamada la “Granja de los Tordos” perteneciente a la acaudalada familia Linton, sin imaginar que los perros serían alertados y en su huida, uno de ellos sujeta del tobillo a Catherine y la muerde, al escándalo Heathcliff que busca defenderla es atrapado por los sirvientes de la casa y a la niña llevada al interior, los hermanos Linton Edgar e Isabella, la reconocen como la señorita Earnshaw y la cuidan como huésped mientras que Heathcliff, como sirviente andrajoso, es echado de la propiedad. Pasan los días y Catherine regresa hecha toda una señorita con modales, peinada y bien vestida, cosa que enorgullece a su hermano pero que Heathcliff repudia, pues ella ya es diferente para él mientras que él sigue siendo el mismo desordenado, tosco, libertino, sucio y violento, asunto que obviamente le atormentará más. A partir de este momento es cuando las cosas comienzan a torcerse porque Catherine ha conocido a otro chico muy diferente a Heathcliff, cuyos delicados modales le atraen, aunque no de la manera tempestiva y apasionada que le atrae Heathcliff y lo peor llega cuando después de haberse tratado con el señorito Linton, él le propone matrimonio. Catherine comete el error de hablarlo con la señora Dean, (Nelly) sirvienta y hermana de crianza de ellos que está en la cocina, pero sin imaginar que Heathcliff también está ahí escondido y él sólo escucha lo de la propuesta, asunto que le hiere profundamente y cuando Nelly le pregunta a ella entonces por Heathcliff y lo que pasará con él, Catherine le dice que con él no podría casarse porque se degradaría. Con esto, él tuvo suficiente y sin que nadie se diera cuenta salió de la cocina, al rato llega José, el criado malgeniado y religioso diciendo que Heathcliff se ha largado dejando todo a medias, al saberlo Catherine y darse cuenta de que posiblemente le escuchó todo, sale a buscarlo y a llamarlo desesperada, pero sin que él le responda. Debido a esto ella se enferma ya que Heathcliff la ha dejado, marchándose dolido de la finca.

Tres años pasan y dentro de ese tiempo, Hindley a enviudado perdiéndose en la bebida por eso, sin importarle para nada el hijo que le nació y que llamaron Hareton, su mujer murió luego del nacimiento y es Nelly quien se encarga de criar al niño. Es en ese tiempo también que Catherine, convencida de que jamás volverá a ver a Heathcliff, se casa entonces con Edgar llevándose a Nelly a vivir con ella, sin imaginar que la tranquilidad que había logrado conseguir se verá completamente alterada con el regreso de un Heathcliff diferente, más hombre, de apariencia culta, bien vestido y adinerado. Cuando la busca en la “Granja” ella cae en la euforia de volver a verle, pero él sabiéndola casada es cuando decide vengarse. Isabella Linton que se ha fijado en él será la primera de sus víctimas. Heathcliff provoca en ambas mujeres una batalla de celos haciéndole creer a Isabella que está enamorado de ella y Catherine se niega a aceptar tal situación, al final Heathcliff termina venciendo cuando persuade a Isabella de fugarse juntos, se la lleva, se casa con ella y luego se instalan en la finca donde creció que ahora es de su propiedad porque aprovechándose de la mala cabeza de Hindley le ha hecho perder todo. Isabella vive un infierno junto a su marido que desde la misma noche de la boda la trató como basura y escribe a la “Granja” rogando el perdón de su hermano quien no desea verla. Los Linton esperan un bebé y poco antes del nacimiento, Heathcliff obliga a Nelly a permitirle ver a Catherine, esa situación dispara la locura de la mujer quien, en su debilidad, ella y él se tienen un dime y diretes entre amor y odio, que sólo le acelera el final a Catherine. Edgar llega y los encuentra, socorre a Catherine, pide al médico y Heathcliff espera afuera la resolución del asunto. Ella da a luz a una niña, pero muere, Edgar le pone el nombre de la madre y se sume en su dolor al igual que Heathcliff cuando Nelly le dice lo que ha pasado. El hombre enloquece de dolor y ciego de ira, lanza una maldición hacia la muerta, maldiciéndose a su vez a sí mismo. Lo que ha pasado no lo perdonará jamás. Heathcliff se vuelve un ser aún más violento. Hindley trata de matarlo sin éxito, Heathcliff lo golpea hasta casi matarlo e Isabella aprovecha para huir de su marido antes de volverse loca. Poco después por la bebida muere Hindley y Heathcliff se hace cargo de su hijo Hareton, degradándolo a la servidumbre y al analfabetismo, vengándose así de Hindley por todo lo que le hizo padecer.


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martes, 11 de mayo de 2021

Carta a Nelly Dean

Estimada señora Dean:

Me dirijo a usted curiosa por la historia que le contó al señor Lockwood cuando él fue huésped de la “Granja de los Tordos” y más que la historia —que es un completo suplicio— mi admiración es para usted por su prodigiosa memoria al recordar todo y la santa paciencia que tuvo para soportar todo, así como su fuerza para hacerlo. Le mandé esta carta —sea que la lea usted o se la lea alguien— directamente a la “Granja” porque el señor Lockwood aseguró que usted estaría en la residencia junto a los herederos, disfrutando al fin la paz que por años anheló. Disfrute su recompensa a todo su calvario. Me alegra que ahora descanse en ese sentido. El señor Lockwood trató de narrar la historia justo como usted lo hizo, ¿pensó que se olvidaría de ella? Me parece que ha tenido pesadillas que no reconocerá jamás y más, después de su visita a las “Cumbres” luego de esos meses de ausencia donde usted le contó el final de su casero. Creo que ese “macabro” asunto del delirio que padeció Heathcliff antes de su muerte y luego la observación hacia las tumbas, (porque sepa usted que Lockwood pasó a ver las tumbas de los involucrados después) debió dejarlo algo perturbado y es que la historia que usted le contó, es realmente una tortura y para colmo, difícil de olvidar. ¿Cómo lo soportó usted? Entiendo que se crio junto con los hermanos Earnshaw y que por eso usted, que también fue hermana de crianza de ellos, conoció mejor que nadie al adoptado Heathcliff desde que llegó, sin embargo, sería el colmo que se les justifique a todos algunos de sus comportamientos porque si en el fondo el cariño o la costumbre prevalecía, tampoco hay que apañar lo incorrecto. En nadie.

Como dije soportó usted demasiado y me disculpará que no hable bien de sus muertos, imagino que es supersticiosa en ese aspecto y cree que no deba hacerse, sin embargo, yo debo darle mi opinión al respecto y evitar que quienes conozcan esta historia la crean romántica porque no lo es. ¿De verdad cree que lo de Catherine y Heathcliff era amor? Yo opino que no, era una enfermiza obsesión y una muy tormentosa para colmo, por eso les llevó a la locura, eso fue consecuencia de algo que no supieron manejar, ¿inmadurez? Puede ser. Me disculpará usted, pero a opinión mía ni Catherine ni Heathcliff merecen lástima por la sencilla razón de que ninguno de los dos buscó redimirse del mal causado, sino que se enfrascaron en su egoísmo. Ella como dice el dicho, “del gusto retozó” caprichosa e infantil hasta el final, (que bueno que su hija no se le parezca) no merecía el cariño ni el amor que le profesaba Edgar Linton, el que para colmo, ni valoró sino que pisoteó lo que él le ofrecía, (pobre señor Linton, que error fue haberse enamorado de una loca como Catherine, una que, en el fondo, presiento que aborreció hasta su embarazo, ella fue la culpable de toda la calamidad y desdicha de quienes le rodeaban) y Heathcliff… Bueno, reconozco que si cambió para mal fue gracias a Catherine pero eso no le dispensa su repudiable conducta. Decir que fue el peor de los amargados sería un halago, fue sin duda un azote, un demonio que vivió para destruir. ¿La “pasión” (si era eso) les descontroló? Lo único que tiene esta historia es una moraleja, sin embargo, el comportamiento de Heathcliff a su regreso no tiene ni pies ni cabeza. Entiendo su resentimiento por todo lo sufrido desde niño como también entiendo su deseo de vengarse, no obstante, fue más allá sin llegar a arrepentirse de nada. Fue un ser malvado que vivió únicamente para destruir todo cuanto le rodeaba, regocijándose con placer en dicho mal que causaba como si de eso dependiera su vida y sus fuerzas. ¿Por la fuerza del odio hubiese matado él mismo al sobrino de su “amada” sólo por ser hijo del hombre que más aborrecía por el daño que le hizo padecer? ¿Sólo por parecerse con la tía es que dejó vivir a Hareton pero igual se vengó del padre cuando murió, convirtiéndolo entonces en casi un salvaje y degradándolo a la servidumbre cuando en realidad era el niño el amo de esa casa? Si recuerda bien las palabras que le dijo al niño en ese momento ¿verdad? Fue cruel. Bonita manera de amar a Catherine, haciéndole padecer el suplicio de los celos (tal vez como él los sufrió y es compresible) pero utilizando a su cuñada Isabella, a la que puso en contra de su familia, causándole dolor a su hermano Edgar, para luego que le hiciera creer que estaba enamorado de ella, se fugaran juntos, se casaran y después la destruyera como él ya lo tenía planeado. Este repudiable acto es una de sus mayores bajezas como hombre. Y no bastándole, una vez muerta Catherine, con los años busca vengarse también en la hija de ella con Edgar, en Cathy simplemente por llevar la niña una sangre que no era la suya, ¡es que detestó hasta a su propio hijo que le parió Isabella cuando huyó de él, acelerándole la muerte para acabar con la estirpe de los Linton! (Claro, utilizándolo y dejándolo morir hasta que concretó sus planes para hacerse de la “Granja” casándolo con Cathy a quien también utilizó) ¿Qué clase de ser era este? ¿Acaso uno salido del mismísimo infierno? Destruyó todo lo que pudo con la fuerza del odio y le pudo más que el amor, ¿amor? Ese hombre no conoció el amor, de ahí su maldad. En mi opinión nada hizo bien, dice un dicho que “hierba mala nunca muere” pero al menos él merecía morir de otra manera y no en una cama. Él merecía padecer el mismo tormento que en vida le hizo padecer a los demás, porque ese delirio y “ayuno” en los días previos no fue suficiente, aunque no dude que su alma la tenga atormentada por toda la eternidad, él no descansará en paz jamás, eso es bien seguro. ¿Que no es una persona enferma aquella que se atreve a profanar una tumba sólo para contemplar un cadáver o tocarlo? Realmente un perturbado mental. ¿Se preguntó usted alguna vez qué clase de engendro era? Yo creo que sí y hasta el señor Earnshaw lo dijo en broma el día que apareció con él, ¿lo recuerda? Hasta Hindley se lo gritó en cólera. ¿Habrá pactado Heathcliff con el diablo en ese tiempo de su ausencia o inmediatamente a su regreso? Piénselo. Por su conducta no lo dudo, además ese misterio de su origen da mucho qué pensar. Por lo demás, me alegra saber que la señorita Linton y Hareton lograron sobrevivir a ese monstruo y vivirán la vida que les fue arrebatada, restaurando así los apellidos de ambas familias que les pertenecen como debe ser, para vivir en libertad, paz y felicidad, esa que nunca se les debió quitar y tratar de olvidar un “error” llamado Heathcliff y la terrible marca que dejó en sus vidas. Disculpe usted que le haya traído a memoria tan tristes recuerdos, pero como ve, estuve bien atenta a la historia por eso le comento esto. Usted ha sabido ser una verdadera madre como para Hareton (cuando se hizo cargo de él de niño) como para Cathy a quien prácticamente usted crio. Eso ellos deben de agradecérselo siempre y si me permiten un consejo, por favor, cuando ellos tengan también a sus hijos jamás les cuenten tan desdichada historia de sus abuelos porque si el caso fuera el mío, es algo que yo no querría saber porque podría llegar el momento en que hasta me avergüence. Dejen ese triste pasado atrás y que ellos construyan un futuro diferente.

Reciba usted un afectuoso saludo del señor Lockwood, mas no espere nunca su visita otra vez ni siquiera a Gimmerton. Está resuelto a jamás volver ni a la casa que alquiló y menos a la otra. Y a mí tampoco me apetece conocer dichos lugares, no sea que regrese traumada también. Lo que le diré, le parecerá increíble viniendo de él, pero está convencido de que el espectro maldito de Heathcliff errará para siempre y no abandonará jamás la propiedad que llaman “Cumbres Borrascosas”.

Con afecto y respeto;

I.B.

lunes, 19 de abril de 2021

La Dama de las Camelias – Alejandro Dumas (hijo)

 

Título: La Dama de las Camelias

Autor: Alejandro Dumas (hijo)

Año: 1848

Género: Drama, Novela romántica/autobiográfica

Cuando tienes un gusto por la literatura clásica y vuelves a ellos, la impresión que tienes es dividida; a veces como la primera vez, a veces como si la conocieras de toda la vida. ¿Les pasa o sólo a mí?

Sin duda, una obra inolvidable de la literatura es La Dama de las Camelias de Alejandro Dumas (hijo) no sólo por la historia en sí sino por su manera de narrarse, ya que la protagonista es una difunta, cuya vida se conoce por dos narradores; las investigaciones del escritor y el protagonista que la amó. Se trata de una novela corta de 27 capítulos que se lee en un suspiro. La obra inicia con las reflexiones del autor, justo después de conocer la historia en su totalidad, partiendo la narración desde el momento en que la protagonista ya ha muerto y sus cosas están en subasta para pagar las deudas que dejó. El tema principal que nos hace ver la historia es la prostitución de la protagonista pero que debido al tiempo que sucedió y al estilo narrativo del autor, sumado a cómo acontecieron los hechos, es una lectura agradable, de pluma elegante y narración respetuosa que en ningún momento da detalles íntimos descarnados ni explícitos que pueda resultar chocante para el lector, al contrario, es una obra que merece la pena conocer de principio a fin y así, como lo dice el autor, hacerse uno mismo un juicio del personaje que es imposible llegar a señalar de manera acusatoria. La historia es drama desde el inicio así que si eres muy sensible, ten a la mano los pañuelos porque el nudo en la garganta y las lágrimas parecen ser inevitables.

“A mi juicio, no se pueden crear personajes sino después de haber estudiado mucho a los hombres, como no se puede hablar una lengua sino a condición de haberla aprendido seriamente. Como no he llegado aún a la edad de inventar, me limito a relatar.”

Así inicia el libro, adentrándonos a conocer a Margarita Gautier, hermosa cortesana de París que gracias a sus favores y a sus exclusivos amantes, goza de una vida de lujo, en la cual derrocha sin preocuparse por su futuro y viviendo el presente, ya que, detrás de esa aparente “vida feliz” de fiestas, teatro, joyas, costosos ramos de Camelias y dinero, no sólo sacrifica su cuerpo sino su delicada salud; ella padece de tisis (tuberculosis) y no vivirá mucho tiempo, por eso su actuar libertino que trata de disfrutar sin medir los gastos que al final la llevarán a la miseria. Ella ignora que los ojos de un hombre diferente la han visto con amor desde hace tiempo atrás y no sólo con deseo y es así, como conoce a Armando Duval, un abogado de clase media que jamás le podrá dar los lujos a los que ella está acostumbrada pero que le entregará lo único que tiene de valor y que ella jamás tendrá de los otros; su corazón y su amor, permitiéndole ella entonces entablar una amistad que poco a poco a ella la irá cambiando porque se da cuenta de que él se preocupa por ella como jamás lo han hecho otros, sin embargo, Margarita le condiciona a la única relación que ella le puede ofrecer, y él aceptando todo a ciegas como un amante inmaduro y enamorado, empieza un tórrido romance en una relación que a la larga los herirá con latigazos de amargura. Armando deja de ser el hombre que ha sido y para hacer a un lado los celos que lo atormentan cuando la sabe a ella en otros brazos, se lanza entonces a los juegos, donde el apostar le hace distraerse de su realidad. Cuando ella rompe relaciones con los amantes adinerados que la sostenían (por darle gusto a él) y pasa unos meses de idilio con Armando en el campo, comienza a darse cuenta que se ha enamorado de él y que está dispuesta a vivir en la modestia pero arropada con el intenso amor que él le da. Para ambos esos meses son los más felices de sus vidas y cuando ella ya ha empezado a hacer sacrificios, vendiendo o empeñando sus cosas de valor para no tener que ser una carga para él y cuando él se da cuenta y la ama más por ese actuar, es cuando se dispara el error que llevará a pique la relación destruyendo todo. A sus espaldas, Armando decide poner su fortuna personal, heredada por su madre en manos de Margarita y darle una sorpresa, para eso va a visitar al notario de su padre que lleva esos asuntos legales y le expone su deseo, advirtiéndole que por favor su padre no se entere de sus planes, cosa que el notario no obedece y es lo primero que hace. Días después el padre de Armando llega a París y empieza la confrontación entre padre e hijo, negándose este segundo a dejar a la mujer que ama sin importarle nada más, haciendo entonces que su padre tome otra resolución, lo que provoca el cambio en Margarita hacia él. Un día que Armando regresa de buscar a su padre, ya no le encuentra a ella en el campo, lo ha dejado definitivamente, diciéndole en una carta, que para cuando él la lea, ella ya tendrá otro amante. La locura de Armando es casi demencial y sabiendo que la ha perdido regresa con su padre, pero el asunto no acaba ahí. Con el tiempo Armando se recupera y decide volver a París y buscarla, pero para vengarse y hacerle pagar su traición. Se busca otra amante, conocida de Margarita y entre los dos, lanzan esos dardos de veneno y odio, que al final terminarán con su delicada salud, llevándola a postrarse en su cama. Una última vez, ella lo busca, él se debilita y vuelven a entregarse, pero al final, ella regresa a su vida y Armando, dolido como siempre, la hiere y humilla como sólo se le hace a una querida, asunto que lleva a Margarita a sufrir y a alejarse definitivamente de él y él también decide irse de París lo más lejos posible. Con el tiempo, la salud de Margarita empeora y más, cuando los acreedores comienzan a acosarla, embargándole todo y esperando únicamente el momento de su muerte. Para ese tiempo es cuando escribe sus memorias para que le queden a Armando, dando instrucciones de que dichos papeles le sean entregados a él. En su agonía, la única esperanza de la chica es volver a verlo antes de morir, cosa que jamás sucede. Cuando Armando se entera de su gravedad le es tarde y ya no logra encontrarla a su regreso a París. La mujer que él tanto había amado, ya estaba muerta y los acontecimientos posteriores los sabremos tanto por él mismo como por el escritor, ya que este segundo, yendo a la subasta hecha de las cosas embargadas a Margarita, compra un libro que Armando le había regalado a ella y cuya dedicatoria le había parecido extraña. Armando, haciendo sus averiguaciones al respecto, da con él, le ruega le ceda el libro y es así como estos dos hombres se conocen, se hacen amigos y Armando le cuenta su historia con la señorita Gautier, luego de haberse atrevido a exhumar su cuerpo para cerciorarse de que se trataba de ella y enterrarla en un lugar más digno. El escritor ve en Armando a un hombre devastado y al conocer su historia y luego el escrito de Margarita, hace que merezca la pena el plasmarla, ya que al final de todo, Armando conoce el sacrificio que Margarita hizo por amor a él y a su familia cuando lo dejó, cosa que no lo haría una mujer cualquiera sino una verdaderamente excepcional, que murió sola y en la miseria por amor a él.

 “Volví a París, donde escribí esta historia tal como me la contaron. No tiene más que un mérito, que quizá le será discutido: el de ser verdadera. No saco de este relato la conclusión de que todas las chicas como Marguerite son capaces de hacer lo que ella hizo, ni mucho menos; pero tuve conocimiento de que una de ellas había experimentado en su vida un amor serio, por el que sufrió y por el que murió, y he contado al lector lo que sabía. Era un deber. No soy apóstol del vicio, pero me haré eco de la desgracia noble dondequiera que la oiga implorar. La historia de Marguerite es una excepción, lo repito; pero, si hubiera sido algo habitual, no habría merecido la pena escribirla.”

Y sí, concuerdo con el autor de que es una historia que merece conocerse.

La impresión que deja el libro es de profunda tristeza, yo soy de las que piensa que este tipo de historias es para leerlas una sola vez, sin embargo, La Dama de las Camelias hace un fuerte eco y hasta puede convertirse en lectura obligada por ser un clásico de la literatura que al final deja de una lección que aprender. Lo que encierra la historia basada en hechos reales y su manera de haberse plasmado en rico lenguaje, hace del libro una lectura adictiva y fascinante, con frases y reflexiones que se pueden atesorar, pero con una resaca literaria que difícilmente se puede sacudir. Tanto así, que por primera vez en mi vida, (y no sé por qué) tuve la necesidad de escribir una carta a un personaje literario, pasa a leer aquí.

Si bien La Dama de las Camelias es una historia basada en una persona real que conoció el autor del libro y con quien dicen, tuvo un romance, es obvio que tiene sus diferencias con respecto al escrito con el que quiso inmortalizarla, dejando íntegros algunos sucesos y personajes que menciona de manera sutil. ¿Se habrá perfilado Dumas a él mismo en el papel de Duval? Es posible la semejanza. Lo cierto es que la verdadera “Margarita” que se llamaba Marie Duplessis si murió muy joven y de tuberculosis, pero no sola ni en la miseria como pasó en el libro, sino casada y convertida en condesa.

Y tú que conoces la historia, ¿qué impresión tienes del libro?


domingo, 18 de abril de 2021

Carta para Armando Duval

 

Distinguido señor Duval:

Me disculpará usted que no le diga en el encabezado “Querido” o “Apreciado” ya que mi honestidad no me permite dirigirme a su persona bajo hipocresía ni palabras lisonjeras.

Gracias al señor Dumas, he conocido su historia y déjeme decirle que es algo para leer solamente una vez y luego tratar de olvidar un asunto tan amargo. Como escritora, me veo en la necesidad de decirle que escogió usted muy bien a quien contarle sus penas, porque si me la hubiese narrado a mí, jamás la habría publicado. Creo que uno ya tiene suficientes problemas personales como para echarse otros encima y sufrir por ellos y el señor Dumas, fue muy amable en dejar que usted le compartiera su historia. Esa es nuestra curiosidad como escritores sólo que yo, respetable señor, no había llegado ni a la mitad del asunto cuando ya no quería saber nada más, sus altibajos me cansaron. Disculpe usted, soy mujer y como tal no puedo ponerme de su lado, para eso está el señor Dumas que puede, lo compadezca porque hasta ahí puede llegar su drama, simplemente a compadecer. Disculpe la rudeza de mis palabras, pero le juro que estoy tratando de ser amable y pensará usted que bien me las pude haber ahorrado y no decirle mi opinión, una que usted no pidió, ya que no es eso lo que usted espera y tiene razón. Puede que no le interese, no obstante, le pido me lea hasta el final como yo hice con su historia y al terminar, si se siente usted furioso, pues siéntase también en la plena libertad de romper o quemar estas líneas y no conservarla junto a las otras que le sirven de consuelo. Lo que yo necesitaba era desahogarme y eso estoy haciendo.

Si en algo vale mi consejo a quien o quienes están leyendo su historia es mejor olvidarla, cosa que también usted debe hacer si desea vivir en paz el resto de sus días, si es que puede, aunque lo dudo porque lo que se conoció gracias a usted es algo peor que Romeo y Julieta.

Respetable señor, déjeme decirle que su drama no provoca en mí, ni siquiera lástima y a continuación le detallaré —a riesgo de que me deteste usted por decirle la verdad— todo lo que pienso de su “error” cometido.

Sí, reconozco que su amor (el suyo) es admirable como desdichado. Le admiro eso, su manera ser señor, encantaría a cualquier dama que desee una vida cómoda y tranquila y sobre todo, sentirse tan amada con el semejante amor y adoración que todo su ser fue capaz de ofrecer. Yo misma estuve tentada a caer en sus redes, porque imaginarme caminar del brazo de un hombre como usted por las calles de París, tan guapo, tan varonil y con una posición respetable, es todo un orgullo y amarlo no sería difícil, usted merece, por el amor que describe su amigo, que le amen tan intensamente o más. Amarse mutuamente es sin duda el gozo de toda pareja, por desgracia, usted decidió atarse a un imposible, a un amor prohibido y de ahí la desdicha suya y de paso, la de su amante. ¿Qué no pudo pensar en eso? ¿Valía la pena arruinar ya mucho más, la existencia de la pobre Margarita? Sí, usted es todo un poeta cuando dice que era cosa del destino conocerla y enamorarse de ella, pero lo que fue incapaz de considerar era el daño que le terminaría haciendo, consciente o inconsciente, usted señor Duval fue el culpable de lo que precisamente quería evitar; que la enfermedad de Margarita acelerara su muerte. Claro, consuélese creyéndole lo que ella le dijo de que los días más felices de su vida los pasó con usted, es cierto, yo le creo, y es más, el hecho de que usted cambiara para amoldarse al estilo de vida de ella, hizo que ella lo terminara amando más por semejante sacrificio pero reconozca que ese hombre no era usted, el chiste no era cambiar su esencia sólo para ganarse aún más su afecto, pero el amor tiene caminos extraños, es verdad y nos incita a hacer cosas también extrañas e inexplicables, pero por desgracia usted se enamoró de la única mujer que no podría ser del todo suya, reconózcalo y de paso, a causa de ese deseo febril que lo consumía, también ella fue desdichada y sabe usted por qué. No me malinterprete, cuando digo que no podía ser del todo suya no me refiero a que se atreva a dudar de su fidelidad cuando se fueron a Bougival, claro que fue sólo suya en cuerpo, alma y corazón, pero cuando digo que no fue del todo suya es porque era su amante no su esposa, ¿pasó por su cabeza proponerle matrimonio y hacerla completamente dichosa, liberándola por completo de la vida en la que la conoció o no era ella digna de semejante honor? ¿Lo pensó o le dio miedo el rechazo de ella al compromiso? Creo que lo que usted tuvo claro desde el principio era que su padre jamás lo hubiese aceptado y por eso ni lo intentó. No obstante, yo sólo tengo una sola interrogante a todo este asunto desde que lo conocí y creo que ni usted ni el señor Dumas me podrán responder. Si Margarita tenía tisis, ¿cómo es que ni usted ni los demás se contagiaron? Esto es algo que no puedo explicarme porque en cualquier momento la enfermedad se dispara volviéndose contagiosa y creo que nadie mejor que usted estuvo en las crisis de Margarita teniendo esa cercanía que obvio no voy a revivirle. Pero volvamos al tema que nos compete, ¿Jamás pensó usted que terminaría haciéndole daño también? ¿Qué no leyó alguna vez a Shakespeare y su advertencia de que el amor es ciego? Su preocupación por ella desde el principio fue algo conmovedor, usted provocó con ello ese cambio que Margarita no creyó experimentar, pero ¿no fue capaz de prever todo lo que su idilio iba a desatar? Señor Duval, por desgracia, es el siglo XIX y en él o el cualquier otro, siempre la mujer sale perdiendo en todo, al hombre no se le juzga por las queridas que tenga, es algo natural e injusto, pero la mujer si es señalada como lo más bajo si se dedica al oficio, siendo degradada hasta lo último, sin que nadie llegue a pensar en si ellas tienen muy en el fondo, un corazoncito en el que deseen tener un único hombre que las ame por lo que son y las rescate de semejante vida. Los lujos son sólo una pantalla señor, esto es de hacer las del payaso, ¿no cree usted que se sufre en esa clase de vida? creo que conoce la respuesta. Entiendo que usted creyó que su amor podría cambiar las cosas y lo hizo en parte, no dude que lo logró, siéntase orgulloso si puede. Sin embargo, sigo sin entender lo que pasaba por esa cabeza suya, insisto, ¿consideró alguna vez tener a Margarita como esposa y no sólo como amante? ¿Pensó alguna vez casarse con otra, a la que haría inmensamente desdichada, porque para usted no existía ninguna otra como Margarita? Señor Duval, usted mismo menciona que varias veces Margarita lo llamó “niño” y eso hacía ver su inmadurez en el asunto. Y lo mismo pienso yo. O es demasiado inocente o es demasiado estúpido y discúlpeme usted el insulto, pero no puedo evitar decírselo. No niego que su idilio me hizo suspirar a ratitos y entiendo que el tiempo que vivió con ella fue el más ardiente y feliz de su vida, al igual que para ella, una emoción que ambos se permitieron vivir. Su amor logró el cambio que quería, estaba dispuesta a todo por usted, eso jamás lo dude, pero por desgracia usted mismo fue el culpable de que las cosas se fueran a pique y el romance tuviera fecha de caducidad. ¿Qué no sopesó que la visita suya al notario de su padre sería su condena y detonante? ¿Qué no imaginó que ese hombre jamás iba a callarse lo que usted le planteó y que lo tomó como una reverenda locura? ¿Qué no pensó usted lo que su padre haría si se daba cuenta de sus andanzas? Y peor, ¿qué no imaginó jamás que él intervendría y estaba detrás del actuar de Margarita hacia usted después, aún a costa de todas las pruebas que ella le dio de su amor y lo que ella misma estaba dispuesta a hacer por usted? Vuelvo a repetirle, o es usted demasiado inocente o demasiado estúpido y es algo que en lo personal a mí me decepciona. No señor, no es su historia lo que vale la pena contar, sino la de ella, la de una hermosa cortesana, que a pesar del mal que la aquejaba, era alegre y vanidosa, que vivía en la opulencia y obtenía lo que quería, que era la envidia de muchas y el deseo de todos, que un buen día conoció el amor por casualidad, pero así mismo, una desdicha peor por el sacrificio que se vio obligada a hacer, que para colmo, aceleró aún más el desarrollo de su mal, porque bien se dice que cuando el alma se enferma, el cuerpo lo resiente y eso fue lo que la terminó de matar. Ella sufrió su agonía pensando en usted y usted, creyéndose todo su cuento por el que lo alejó, su injusto y reprobable actuar, indigno de un caballero como se supone es usted, lo que hizo fue buscar vengarse con otra amante y lanzarle sus dardos de desdén y odio, lo que la hizo sufrir más, acelerándole su final y peor, la última noche que estuvo usted con ella. ¿Cómo se atrevió a hacer después lo que hizo? ¡La terminó de herir y humillar! Me fue imposible de creerlo y de haberlo tenido a usted enfrente, jure que yo le hubiera estampado a su atractiva cara tremenda bofetada que hasta la fecha le siguiera doliendo, se lo merecía. Repudio yo su forma de actuar que no fue de un hombre dolido sino de un completo idiota. Desearía que fuese usted un tapete para pisotearlo yo cuantas veces quiera. Si de verdad le duele su forma de morir, ojalá sus remordimientos le permitan a usted vivir. ¿Qué le impidió buscarla de inmediato otra vez en cuanto supo de su gravedad? Sí, Margarita parecía tener mala cabeza porque el lujo de sus ganancias la cegó sin pensar en ahorrar y evitarse tantas deudas, lo que le habría impedido morir al menos en la miseria, esto es sólo una consecuencia de la vanidad, de la ambición, ya que si bien es cierto que las queridas deben invertir en ellas mismas porque es el producto que ofrecen, creo que algunas se pasan en excesos y el asunto se les escapa, como la arena entre los dedos, esto reconozco que no es culpa suya, sino de ella. Pero usted, tarde se dio cuenta, cuánto ella deseaba volver a verlo y tener el consuelo al menos de morir en sus brazos, aunque en el fondo esa fuera su esperanza, también en el fondo se hubiese avergonzado de que viera usted su apariencia como bien se lo dijo, sí, es mejor que la recuerde como es. ¿Pero como ha podido usted exhumarla y tener el valor de ver su cadáver? ¡Es usted un enfermo! ¿Qué su compañero, el señor Dumas, no le dijo lo impactante que fue para él presenciar semejante escena? Y eso me incluye a mí como lectora e imagino que a los demás, ¿Puede ser usted más tétrico? En ese momento yo perdí el hambre y el sueño.

Ya no llore usted señor Duval, ya no tiene caso, su desahogo no tendrá fin porque ya es tarde, si quiere hacer algo de provecho vaya y arránquele la cabeza a la hipócrita de Prudencia, usted me ha indignado más cuando me enteré que le ha dado más dinero luego de que esa mujer se atrevió a hablar mal de Margarita, de quien tanto se sirvió viviendo a sus costillas, y claro, ahora que la chica está muerta y no puede defenderse, por fin le escupe todo su veneno y envidia, esa vieja ordinaria si merece lo peor. No le muestre usted ningún tipo de lástima que con eso lo engatusa, en cambio si quiere escuchar la única verdad se la podrá contar Julia, pero lo cierto es que usted no vivirá tranquilo lo que le reste de existencia, no cuando sólo ella estuvo como testigo de la agonía de Margarita. Yo hubiese querido conocer a la señorita Gautier, escuchar la otra parte de su historia aunque me lo hubiese contado en su lecho, le juro que transcribiría palabra por palabra y así cotejar, con lo que recopiló el señor Dumas, posiblemente una historia menos dramática aunque lo dudo, sin embargo y como escuché una frase de que “el corazón de la mujer es un profundo mar de secretos” entérese usted, que posiblemente ella se llevó muchas cosas a la tumba y contra eso no hay nada que hacer. He conocido su versión de la historia señor Duval, por desgracia, no puedo conocer la versión de ella desde el principio. No obstante, admiro el respeto que el señor Dumas le profesó a la chica llamándola “La Dama de las Camelias” esto supongo (no como él mismo lo dice) por el gusto de ella hacia la flor y lo que como una verdadera mujer fue capaz de sacrificar; el amor hacia usted a costa de su propia vida. Trate de ser el mismo si es que puede porque la sombra de Margarita Gautier y de esa pasión ardiente en la que vivieron, le perseguirá a usted, por el resto de su vida.

Con sinceridad, se despide de usted tratando de olvidar que lo conoció;

Itxa B.

 

P.D. Por favor, piénselo muy bien si en los años venideros, usted ya tal vez, con las heridas cicatrizadas (pero no curadas) pretende contraer matrimonio porque no sería justo que usted condenara a su compañera a una vida triste y vacía, teniendo siempre la sombra de un romance que es incapaz de olvidar y que le es imposible revivir. No le oculte ese idilio a su futura esposa, cuénteselo y deje que ella decida si se casa con usted o no. Si me lo preguntara a mí, le diría un rotundo no, pero me consuela saber que no lo hará. Tampoco vaya a atentar contra su vida si el peso de la misma ya no lo soporta, aguántese y sobreviva como pueda, que algún día podrá reencontrarse con ella.

domingo, 28 de marzo de 2021

Crepúsculo – Stephenie Meyer

 

Título: Crepúsculo

Autor: Stephenie Meyer

Editorial: Alfaguara y también Penguin Random (México)

Año de publicación: 2005

Extensión: 428 o 512 páginas (según la edición)

Sinopsis:

Cuando Isabella Swan se muda a Forks, una pequeña localidad del estado de Washington donde no deja de llover, piensa que es lo más aburrido que le podía haber ocurrido. Pero su vida da un giro excitante y aterrador una vez que se encuentra con el misterioso y seductor Edward Cullen. Hasta ese momento, Edward se las había arreglado para mantener en secreto su identidad vampírica, pero ahora ya nadie está a salvo, ni siquiera la persona a quien él más quiere: Isabella.

 

Una historia de vampiros que por su idea y punto de vista, vino a revolver el avispero en lo que se conocía del género vampírico y generar polémicas, esa sin duda ha sido la saga “Crepúsculo” que por su “boom” “literario y cinematográfico” atrajo a unos y enfrentó a otros. (Hasta la fecha me sigo preguntando qué pensarán los “eruditos” en la materia) Recordemos que el tema del vampirismo es del género del terror y para adultos pero acá, ni es terror ni es para adultos, sino una fantasía romántica (de amor imposible) y para jóvenes.

La historia trata sobre Isabella Swan, una adolescente que se siente no encajar por su “asocial” y torpe modo de ser, que llega desde su cálido Phoenix hacia un pueblo llamado Forks, (el más húmedo, frío y lluvioso) en el Estado de Washington para mudarse con su padre, el jefe de policía Charlie Swan, tras los deberes de su madre para con su segundo marido que debió viajar por su profesión de deportista. Es en este lugar que al matricularse en el instituto conoce al enigmático y extremadamente atractivo Edward Cullen, quien al principio parece despreciarla sin motivo, causándole repulsión por lo que Edward se ve obligado a ausentarse de clases por varios días. Cuando regresa se retracta de su comportamiento y entabla amistad con ella, comenzando a tratarse. Edward guarda un secreto que se ve alterado cuando la conoce por no poder hacer con ella, lo que hace con todos los demás y eso es leer la mente. Lo que Bella no imagina es lo físicamente atraída que se sentirá hacia el misterioso Edward, en cambio él, desde el principio se da cuenta de que esa criatura, que se cree insignificante, lo atrae de manera intensa sin poder permanecer lejos de ella, tratando de descifrar el por qué, siendo que sólo manteniéndose cerca podrá averiguarlo. Poco a poco Bella se da cuenta de lo extraño que le parece, no son ideas de ella y está segura de que esconde más de lo que le muestra y en esa obstinación y luego de reencontrase con un amigo de la infancia, Jacob Black que le cuenta una extraña historia de su tribu es que ella comienza a atar cabos, dándose cuenta del terrible secreto de Edward; él es un vampiro real. Cuando ella pide las explicaciones y él se confiesa, ella lo acepta, desatándose entre ambos una relación amorosa y conociendo Bella por fin el motivo del rechazo de Edward al principio; no sólo la intensa sed que le provocó su sangre sino que no pudo leer sus pensamientos como lo hacía con los demás y de ahí el que Edward se sienta atraído hacia ella. Sin embargo, cuando la presenta a su familia y es aceptada, se van de juego de baseball y en ese momento son interrumpidos por otro trío de la misma raza que han estado cazando por la zona. Se presentan y cuando pretenden quedar en paz, una leve brisa que mueve el pelo de Bella altera los sentidos del olfato de uno de los recién llegados; James es un cazador y el rastreo su deporte y al darse cuenta de que la chica es humana y protegida de la familia Cullen, sin importarle las consecuencias empezará su letal juego que lo enfrentará con ellos; saciarse con la sangre de Bella. Cuando los Cullen intentan protegerla al sacarla de Forks creen haber engañado a James, pero no es así. Eso sólo avivó la excitación del vampiro, quien la rastrea hasta Phoenix logrando engañarla para que se separe de sus cuidadores, Alice y Jasper (hermanos de Edward) pero con consecuencia desastrosas que casi le cuesta la vida a ella, haciendo que Edward comience a cuestionarse su posición con respecto a su relación y el peligro que supone para Bella.

Los leí en su tiempo pero sin hacer reseña así que debiéndola, me daré a la tarea de hacerla. Con una portada que para mí no es nada llamativa (unas manos sosteniendo una manzana no es algo que me guste ni atraiga aunque tenga un significado) y una sinopsis que no me engancha, se presenta al mundo una historia que tampoco es novedosa. (Salvo por lo que le pasa al vampiro si le pega el sol) A eso hay que añadir que la trama del libro es lenta y su desarrollo igual, al principio cuesta agarrarle el hilo, hay que reconocer que puede aburrir y esto debido al estilo narrativo de la autora que escribió en primera persona y desde la perspectiva de una adolescente “patosa” que en más alguna ocasión quise zarandearla, insoportable por momentos. A esto se le suma que el guapérrimo de la secundaria se fije en ella y como es obvio (por verla diferente) llegue a enamorarse. (Cosas que sólo pasan en la ficción) ¿En serio puede alguien enamorarse de una persona extremadamente torpe y con serios problemas de coordinación? Creo que esa excusa de “protección” no se la cree nadie o tal vez es por el hecho de que se trate de un vampiro “perfecto” que desea volver a la humanidad “imperfecta”. No he tenido la oportunidad de leer el libro en inglés pero la traducción al español no me gustó porque mete mucho “regionalismo” en personajes que es obvio, no van a hablar así. Palabras como “chirrido, porrazo, enchufe, petate” entre otras y así como repetir eso de “fuero interno” fue algo cansino. Un libro extenso por haber mucha descripción y que deja un final abierto para el siguiente porque la historia continúa.

Una de las cosas que más polémica y críticas ha generado esta historia es ese detalle de que los vampiros brillan como diamantes a la luz del sol, cuando se conoce que en realidad, eso los quema y mata (por eso son seres nocturnos) pero hay que respetar la idea de la autora aunque sea algo ridícula, sin embargo, lo que sorprendió en su tiempo no es tanto la historia en sí que en realidad (y como dije, hay que reconocerlo) no es novedosa, (ni tampoco la primera que involucra a vampiros para un público juvenil) acá lo increíble fue el cómo una completa desconocida, una escritora novata, saltó a la fama firmando contrato editorial (exorbitante) por una historia que no es la octava maravilla para luego pasar de los libros al cine, volviendo el asunto un fenómeno mundial. ¡Qué suerte de mujer! No hay duda que el marketing hace magia para quienes lo saben usar para lavar cerebros porque de hecho, hizo más escándalo la producción que los libros.

Sé que muchas fans se van a molestar por este comentario pero esto se los dice una “Team Edward” que fue al cine a ver las películas, que tiene los posters y uno que otro suvenir y que también conoce los libros, así que sé de lo que hablo y sólo doy mi perspectiva como lectora. Los libros y las películas tienen muchas diferencias, yo miré primero las películas y después leí los libros así que al leer ya tenía clara la imagen de cada quien y no al revés como generalmente sucede al imaginar a los personajes y además debo agregar que me gusta más la Bella de las películas que la del libro, es menos torpe, sin duda la actriz la mejoró y ni qué decir de Edward, Pattinson lo interpretó muy bien, soy de las que quise que también me mordiera, definitivamente un “ideal” de vampiro que se desea conocer (aunque a veces saque de quicio también) la ventaja de los libros es que sabes mucho más de lo que muestra una película por eso se recomienda leer siempre. Le doy puntos a las películas por la ambientación y la interpretación de los personajes, pienso que los actores fueron acertados, cuando conocí a Carlisle y a Edward caí en el dilema de no saber quién me gustaba más, si el padre o el hijo, así como me pasó con Legolas y Thranduil en el Hobbit y aunque algunos de los personajes no se asemejan a los del libro, mis reclamos ya no son aceptados. ¿Por qué un autor permite cambios mayúsculos entre sus libros y las películas? Mi única respuesta es que a veces y sólo a veces, la escena del libro merece un cambio para hacerlo diferente a la pantalla, en otras palabras, mejorarlo. Recordemos que como autores, en nuestros libros nos inspiramos en ciertas cosas y así se plasman pero hay quien piense —como guionista y productor— que dicha escena merece un cambio sea para mejorarla o empeorarla. Sin embargo, es este caso, no esperes que los libros y las películas se apeguen porque las diferencias son muchas y en el caso de que sólo hayas visto las películas, te sugiero que leas los libros, hay cosas que no las verás ni sabrás en las películas y en el caso de Crepúsculo, por ejemplo, en el libro se sabe más de Carlisle y Alice. Entre el final del libro y película, prefiero el de la película, lo del libro me pareció muy simple. ¿Ves lo que digo?

Imagino que conoces de sobra la saga, así que no hay mucho qué explicar. ¿Tú también sucumbiste al amor entre Bella y Edward? Hay quienes indican que es tóxico y lo es en cierto punto. La dependencia casi enfermiza “por amor” de ella hacia Edward y las discusiones sobre “la vida” y su visión de la misma por parte de él, así como su deseo por dominar, temas que para ser “novelas juveniles” pone en tela de juicio si son realmente recomendados o no y más viniendo de una escritora que dice es mormona pero la religión es otro asunto. En cuanto al tema vampírico, recordemos que es una visión juvenil del asunto, la perspectiva adulta no será igual ni la aceptará. Luego escribiré la reseña de “Luna Nueva” el segundo libro de la saga, (y la que se cree más tóxica de la serie) en donde conoceremos más de Jacob Black, introduciéndonos ahora en el mundo de los licántropos.

Mi calificación para Crepúsculo (libro 1) sería 3/5